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El Gobierno cierra el grifo de todos los gastos no comprometidos

La medida afecta a todos los contratos, subvenciones o convenios sin comprometer, no a pensiones, prestaciones o sueldos

Hoy entra en vigor el cierre contable de la Administración. Salvo las pensiones, las prestaciones de paro, los salarios, los pagos de la deuda, los arrendamientos, los contratos de servicios ya adjudicados o las políticas protegidas en la ley, el Estado central cierra hoy el grifo a cualquier gasto nuevo. Tampoco se aplica a las partidas superiores a los 12 millones de euros, las cuales han de pasar por el Consejo de Ministros. Pero se verán afectados todos los contratos, subvenciones y convenios que estén sin comprometer. Si no se han resuelto hoy, mejor vuelva en enero.

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, en el centro, y los ministros antes de comerzar la reunión del pasado viernes

Casi por sorpresa y después de haberse desviado clamorosamente del objetivo de déficit, Hacienda ha decretado el cierre del grifo. Un parón en toda regla de la Administración central a mitad de año. Pocos gastos nuevos se acometerán a partir de hoy con tal de satisfacer a Bruselas. Si un contrato no ha sido ya licitado y adjudicado, tendrá que remitirse al año que viene. Si una subvención no ha sido ya convocada y resuelta, este año no podrá desembolsarse. En total, Hacienda estima que la medida puede generarle ahorros por valor de 1.000 millones de euros.

Así que los Ministerios apenas han contado con unas pocas semanas para poder salvar todo lo importante del cierre impuesto por el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro. Antes de irse de vacaciones, el trabajo ha sido frenético. En la medida de lo posible, se han agilizado los procedimientos. Pero los pasos para autorizar y comprometer un nuevo gasto tardan meses. En última instancia, si el desembolso reunía el peso suficiente, se ha tramitado con urgencia por el Consejo de Ministros, saltándose la habitual burocracia.

Ministerio por ministerio se han evaluado los daños, se ha priorizado y se ha intentado que no se quede fuera cualquier partida políticamente sensible, explican altos cargos de la Administración. "Imagina si se queda un refugiado sin fondos. Se ha buscado la manera de salvar las rúbricas más polémicas", afirma una fuente ministerial.

De modo que cualquier cosa considerada mollar se pagará. Además, la orden de cierre exceptúa cualquier partida que sea calificada de prioritaria. Sin embargo, según lo que ha podido ir recabando este periódico, quedarán fuera, entre otros ejemplos, contratos de modernización de las Fuerzas Armadas y de digitalización de la Seguridad Social, ayudas a la creación de redes de excelencia de investigación, contrataciones de organismos relacionados con la investigación como el Ciemat o el CSIC, algunas partidas de cooperación al desarrollo o ciertas ayudas agrarias. Por lo general, se dejarán este año sin ejecutar muchas pequeñas obras o renovaciones pendientes como, verbigracia, las de las confederaciones hidrográficas. El grueso de estas iniciativas se aparcará hasta el año que viene. Y ello incidirá, sobre todo, en aquellos Ministerios que disponen de más contratos, subvenciones o convenios, como Economía, Industria, Sanidad o Educación.

La Secretaría de Estado de I+D, una de las más afectadas, ha salvado los contratos predoctorales aprobándolos en el último Consejo de Ministros. "Nos han prometido que todo lo que sea importante se respetará. Sin embargo, cualquier pequeña cosa que se quede fuera, por pequeña que sea, es un nuevo recorte a la investigación sobre una situación muy precaria", explica Nazario Martín, presidente de la Confederación de Sociedades Científicas.

Otras materias que podrían estar en juego son la Dependencia o la Inmigración. La Junta de Andalucía ha denunciado que las ayudas a la dependencia pueden verse hipotecadas por el cierre contable, y ha pedido que el asunto se trate en las próximas reuniones entre comunidades y ministerios. Pero fuentes que trabajan en este negociado interpretan que la política de Dependencia tiene cobertura en la ley y, en principio, no debería verse mermada. Un portavoz de la Generalitat de Cataluña también aclara que no creen que tengan muchos problemas salvo algunos convenios menores.

Aunque no estén recogidas en el cierre contable, las grandes partidas que se tramitan a través del Consejo de Ministros también pueden resultar perjudicadas. Fuentes gubernamentales reconocen que los gastos se están mirando con lupa y que, por ejemplo, el Plan Pive de ayudas a la compra de vehículos no se pondrá en marcha este año debido al cerrojazo presupuestario. Si bien Fomento tiene el grueso de sus adjudicaciones hechas en planes plurianuales, las patronales de la construcción se quejan de que esta vuelta de tuerca presagia una nueva congelación de las licitaciones.

Los dos últimos Consejos de Ministros han aprobado con prisas el programa de acciones a favor de inmigrantes, diversas becas, ayudas agrarias, el apoyo al sector vitivinícola, los subsidios al sector naval, el mantenimiento de centros de gestión de tráfico y obras de emergencia como la reparación de la presa de María Cristina en Castellón, el cauce del Duero o los techos de la sede del Plan Nacional sobre Drogas.

Un 'cerrojazo' de 1.000 millones

El Gobierno prevé ahorrarse unos 1.000 millones de euros con el cierre presupuestario que entra en vigor hoy. Durante los últimos años, Montoro ha adelantado el cerrojazo cada vez antes para evitar que los departamentos gastasen los remanentes sin emplear. Pero lo de aprobarlo en julio parece algo nunca visto. “Se trata de una estrategia para sujetar el presupuesto y evitar las desviaciones de última hora”, comenta una fuente de Hacienda.

Prácticamente todas las partidas por debajo de 12 millones de euros tendrán que esperar a enero. En el fondo, hay un desplazamiento de facturas y, por lo tanto, aumentará el déficit del año que viene. Aún así, con el Gobierno en funciones y con más 80% de los gastos comprometidos en pensiones, salarios, pagos de la deuda y prestaciones de desempleo, el espacio para el ahorro se antoja escaso. Si además se tiene en cuenta el intenso esfuerzo de las últimas semanas para que nada se quede sin abonar, es posible que los ahorros no sean tan elevados como calcula el Ejecutivo.

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