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El precio del crudo desbarata las previsiones económicas del Gobierno

El barril de petróleo se sitúa en los 51 dólares, un 28% por encima de las previsiones que el Ejecutivo envió a Bruselas

Máquinas bombeando petróleo.
Máquinas bombeando petróleo. EFE

El Gobierno tenía previsto en sus proyecciones económicas una horquilla de precios del petróleo entre los 35,8 y los 39,7 dólares por el barril de Brent. Sin embargo, en estos momentos la cotización del crudo acumula una fuerte subida del 88% desde los mínimos de enero. El 20 de enero registró los 27,8 dólares, y en tan sólo unos meses ha alcanzado la cota de los 51 dólares. O lo que es lo mismo, el coste del crudo se ha encarecido en torno a un 28% sobre las previsiones que baraja el Ejecutivo en el Programa de Estabilidad remitido a Bruselas a finales de abril.

Durante el primer semestre, el precio medio todavía resulta favorable respecto a la evolución registrada el año pasado. Pero de persistir estas cotizaciones, la situación podría darse un vuelco y el petróleo dejaría de impulsar la economía para comenzar a restar. Hasta el punto de que las proyecciones del Gobierno podrían verse sustancialmente afectadas. De acuerdo con las propias estimaciones del Ministerio de Economía plasmadas en el plan de estabilidad, en el supuesto de una desviación al alza de un 10% en el precio del crudo, la deuda pública subiría 0,4 puntos, el PIB real perdería 0,2 puntos, el consumo privado descendería 0,1 puntos y la creación de empleo se recortaría en 0,1 puntos.

Siempre que este repunte se mantuviese en el tiempo y por lo tanto afectase a las decisiones de planificación y consumo, con un alza del 25% del precio del crudo sobre lo previsto, estos números se podrían traducir a lo largo de un año en unos 5.000 millones menos de PIB y unos 50.000 empleos menos sobre los 450.000 vaticinados por el Ejecutivo.

No obstante, los expertos apuntan que los efectos de un crudo al alza se empezarán a notar de verdad en 2017. Para entonces, el coste del oro negro podría dejar de ser un viento de cola y convertirse en un vendaval de cara que frene la economía, tal y como indica el Banco Mundial en sus últimas previsiones. El propio Gobierno ya augura que en 2017 el precio del crudo se situará en los 45 dólares y que el aumento del PIB real se desacelerará hasta el 2,4%. Sólo que esos 45 dólares aún continúan estando un 10% por debajo del precio actual.

"A más largo plazo, el incremento observado podría ser una fuente de preocupación. Podría pesar sobre el crecimiento del consumo y crear ambigüedad respecto a la política de tipos de los bancos centrales", sostiene en un informe el analista de BNP Paribas William De Vijlder.

En el caso de España, la rebaja del precio del petróleo ha supuesto una caída de unos 10.000 millones en la factura energética anual, lo que a su vez ha liberado recursos que se podían destinar al consumo y la inversión. Sin embargo, este incremento podría acabar aumentando los costes de producción y detrayendo renta disponible de los hogares.

Por el momento, el repunte de la demanda, el incendio en Canadá, los ataques terroristas contra plantas en Nigeria, el sabotaje en Irak o los problemas de suministro en Libia han empujado al alza el precio del petróleo. Y los expertos consultados no creen que la cotización vaya a descender. Es más, algunos consideran como una perspectiva plausible que el barril escale hasta la cota de los 60 dólares en un horizonte no muy lejano. Mientras que la oferta de los países productores de la OPEP sigue cayendo, la demanda se está recuperando, señalan.

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