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El Popular niega a los inversores que le hayan obligado a ampliar capital

La entidad cuenta con un aseguramiento de la operación por 4.500 millones

El consejero delegado del Banco Popular, Francisco Gómez, en la presentación de resultados del primer trimestre
El consejero delegado del Banco Popular, Francisco Gómez, en la presentación de resultados del primer trimestre EFE

El Popular no ha dejado pasar ni un día desde el anuncio de ampliación de capital por 2.500 millones. El jueves y viernes de la semana pasada, el director general financiero, Francisco Sancha, y su equipo, así como los bancos UBS y Goldman, aseguradores de la operación, mantuvieron reuniones con 219 inversores en un acto conocido como road show.

Según fuentes del mercado, la pregunta que más se ha repetido es si los supervisores han obligado al Popular a ampliar capital para tapar los agujeros de la inversión inmobiliaria. Los responsables del Popular han negado rotundamente cualquier presión y han insistido en que el objetivo es facilitar la venta de 15.000 millones en activos inmobiliarios para así elevar la baja rentabilidad del banco. El banco presidido por Ángel Ron elevará la cobertura de los morosos desde el 38% hasta el 50%, donde ya están sus competidores.

En el mercado se especuló en la posibilidad de que la presencia de Daniéle Nouy, presidenta del Mecanismo Único de Supervisón (MUS), en Madrid desde el 23 de mayo pasado, con reuniones con los banqueros, podía estar relacionada con la operación del Popular. Nouy afirmó que si un banco tiene problemas de rentabilidad, lo que hay que hacer es preguntarle al consejo de administración cuáles son las medidas que va a tomar para mejorar esta situación, "pero no se debe marcar su estrategia". Fuentes financieras apuntan que una operación tan grande, como la de 2.500 millones, "no se prepara en unos días".

El Santander y BBVA apoyan

Además de elegir a UBS y Goldman Sachs como bancos coordinadores, el Popular ha seleccionado a otras doce firmas para ayudar en la operación, como Santander, BBVA, Morgan Stanley, Barclays, Citigroup y Deutsche Bank, que actúan de entidades de apoyo, mientras que otras, como HSBC, Credit Suisse, Société Générale, Nomura, Fidentiis y N+1, también se comprometen con la ampliación aunque en menor medida.

Con esta estructura, cuando las oficinas coloque la ampliación el próximo lunes 30 de mayo, la suscripción de la operación estará asegurada por 4.500 millones, según fuentes financieras. No obstante, el objetivo del Popular, como el de todas las empresas que amplían capital, es no utilizar esta red de seguridad y encontrar inversores en el mercado que confíen en su proyecto de futuro. Londres, Nueva York, Paris, Boston, el Benelux, los Países Nórdicos y Suiza serán los escenarios de las próximas reuniones.

Entre el jueves y viernes pasado, los títulos del Popular perdieron un 32,51% de su valor en Bolsa. Algunas fuentes financieras atribuyen esta debacle a la posición en corto de algunos inversores, que especulan con una posible subida futura de los títulos y las compran a la baja. El Popular también avanzó que suprimía el dividendo en 2016.

Los bancos aseguradores creen que el momento de la ampliación es bueno porque hay una oportunidad en el mercado y que, si se consigue tapar el agujero del ladrillo en el balance, se recogerán los beneficios del negocio de las pymes, donde es fuerte el Popular.