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Dos Santos y Caixabank reanudan la negociación sobre el BPI

El ministro portugués de Economía confirma que hay "un acercamiento entre las partes"

Sede de Caixabank en Barcelona.
Sede de Caixabank en Barcelona.

Han pasado cuatro días desde que la multimillonaria angoleña Isabel Dos Santos criticase duramente en un comunicado al Ejecutivo Portugués y a Caixabank, que aspira a controlar el Banco Portugués de Investimento (BPI), del que Dos Santos posee el 18% de las acciones. El enfado ha durado poco: este sábado el ministro luso de Economía, Manuel Caldeira Cabral, aseguraba que la inversora y la entidad española han retomado las negociaciones para encontrar una solución. En una entrevista con la emisora lusa TSF, Caldeira Cabral ha asegurado que "hay un trabajo de aproximación de las partes", aunque ha descartado que el Gobierno vuelva a involucrarse directamente en las negociaciones. "Tenemos que dejar espacio para que las partes lleguen a un acuerdo", matizó.

Hay una parte del Gobierno de facilitación, de intentar promover una solución de consenso (...) El Gobierno hizo ese trabajo, ahora cabe a las partes encontrarse", señaló. Caixabank y Dos Santos, principales accionistas del BPI, han protagonizado en las últimas semanas negociaciones para encontrar una solución para el BPI, que debía desprenderse de sus activos en Angola antes del pasado 10 de abril para evitar sanciones de Bruselas, pero ambas partes no lograron cerrar un acuerdo. La entidad se expone a una multa diaria de 160.000 euros por incumplir la normativa por exceso de riesgos en países africanos.

El titular de Economía ha dicho que confía en que esta vez las negociaciones den fruto, y ha añadido que "los principales accionistas también confían o no estarían otra vez conversando e intentando encontrar soluciones". Caixabank posee el 44% de las acciones de BPI pero la ley le impedía hasta ahora tner más del 20% de los derechos de voto. Después de que la entidad catalana y la angoleña no alcanzaran un acuerdo, el Gobierno luso aprobó un decreto-ley que obliga a las entidades financieras a revisar el blindaje de los derechos de voto al menos una vez cada cinco años.

La medida fue criticada por Dos Santos al considerar que favorecía interesadamente al Caixabank, que lanzó esta semana una OPA para hacerse con el control del BPI a condición de que se eliminara el blindaje de los derechos de voto en la entidad lusa. Caldeira Cabral no ha querido responder a las críticas de Dos Santos y se ha limitado a explicar que "existe un interés de todos los accionistas en encontrar una solución que merezca un consenso".