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ENTREVISTA

Joaquín Estefanía: “Deberíamos hablar de dos décadas perdidas”

El periodista y escritor analiza en su libro 'Estos años bárbaros' la devastadora herencia social de la crisis

Joaquín Estefanía, en un momento de la entrevista.
Joaquín Estefanía, en un momento de la entrevista.

“Había que hacer ya un balance de lo que ha sucedido”. Y, la verdad, el que hace Joaquín Estefanía de los de los ocho años de crisis en la primera frase de Estos años bárbaros (Galaxia Gutenberg) es “devastador”: “Más pobres, más desiguales, más precarios, menos protegidos, más desconfiados, menos demócratas”. Este libro es uno de los dos que acaba escribir el periodista madrileño y que aparecen ahora. En el segundo, Keynes. Las posibilidades económicas de nuestros nietos (Taurus), su papel es más el de un seleccionador e introductor de siete textos del gran economista británico.

El carácter de quien fuera director de EL PAÍS entre 1988 y 1993 transmite optimismo. Se nota al hablar, en sus gestos, en el tono de la voz. Pero las conclusiones de su análisis de la Gran Recesión son lúgubres. Vaticina Estefanía (Madrid, 1951) que cerrar todas las heridas abiertas, si es que eso es posible, costará mucho. “No se puede hacer un pronóstico de lo que va suceder, pero en el corto plazo no se ve ninguna posibilidad de que la gente que se ha quedado atrás en esta crisis, básicamente el 30% de la población [que más ha perdido] vaya a recuperar los niveles de bienestar, salariales y de protección de 2007”.

¿Por qué, si la primera causa de la desigualdad es el paro y está bajando? “Lentamente. Si fuéramos heterodoxos, deberíamos hablar de dos décadas perdidas, no de una: de la que ya se ha perdido desde 2007 hasta ahora, y de la que viene por delante. Esto es lo que va a costar, por lo menos, en recuperar el bienestar de antes. Hay que empezar a contar ahora, que es cuando se crea empleo”.

Esta es la hipótesis del libro bárbaro que Estefanía expone en las primeras páginas y con la que avisa al lector de lo que se va a encontrar en las casi 300 que le restan por leer. “Si a partir de ahora se diese por clausurada la crisis denominada Gran Recesión y las zonas más afectadas por la misma [el sur de Europa] volviesen a una cierta ‘normalidad’, las características negativas no desaparecerán porque se han hecho estructurales”.

Austeridad expansiva

¿Por qué? Las políticas económicas de “austeridad expansiva” y reformas estructurales aplicadas en los últimos años “han dado lugar a un modelo [...] que va a quedarse entre nosotros durante largo tiempo”. Eso es así, entre otras cosas, porque en esta crisis “no ha habido una respuesta alternativa a las políticas de austeridad que se han implantado desde Bruselas”. Ni siquiera la socialdemocracia europea, cuyo modelo keynesiano dominó la Europa posterior a la Segunda Guerra Mundial, ha opuesto resistencia. “Desde hace algún tiempo, la socialdemocracia se ha convertido en una especie de gemelos de Alicia a través del espejo. Es decir, la diferencia que ha habido muchas veces entre la socialdemocracia y los partidos conservadores ha sido de un centímetro ideológico”.

Tampoco ahora hay alternativa. “De esta crisis salimos sin una teoría general con que gobernar”, aparece Keynes, el referente, el economista que escribió en 1936 la Teoría general del empleo, el interés y el dinero. “De la Gran Depresión se salió con la Teoría General...”. “No quiero ser pesimista del todo”, continúa, “si se produjese un giro más o menos organizado en el sur de Europa, en Portugal, en España, en Francia, en Italia, en Grecia... Pero eso es un futurible. No hay una teoría armada como la de Keynes”. De los nuevos partidos (Podemos, Syriza), defiende que “tienen una cosa buena: han introducido una mecha en partidos tradicionales”.

Además de hacer un balance, Estefanía aprovecha Estos años bárbaros, el título parafrasea una película de Fernando Colomo, “para priorizar los responsables”. “Porque aquí se ha producido una falacia ideológica, que es decir que los políticos son los responsables de lo que ha ocurrido, o los reguladores. Lo son en parte. Pero los primeros son los golfos, los golfos apandadores”, ataca, con una expresión que ha utilizado en estas mismas páginas desde 2008, para englobar a los “bancos de inversión. Los que generaron las subprime y manipulaban tipos. Esos son los golfos”. Después de ellos, los políticos. “Y en tercer lugar, el mundo de las ideas”.

¿Y los ciudadanos que se hipotecaron? ¿Los votantes que no castigaban? “También, pero si decimos que todos somos culpables, nadie es culpable. Si decimos que todos hemos incorporado la codicia a nuestras vidas, si llegamos a esa conclusión, nadie es culpable. Si de repente todos asimilamos que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, todas esas cosas... Eso no es cierto”. Y da un golpe en la mesa.