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La mitad de los latinoamericanos son pobres o corren riesgo de serlo

El 28% de la población vive en la pobreza; el 19% no sale adelante pese a contar con trabajo

Un barrio de chabolas en el centro de Buenos Aires
Un barrio de chabolas en el centro de Buenos Aires.

La mitad de los latinoamericanos es pobre o corre riesgo de caer en la pobreza. Un dato preocupante para una región que en el comienzo de este siglo creció como pocas veces en su historia, reduciendo la aún elevada desigualdad. Pero es una cifra real que difundió este lunes la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) sobre la base de estadísticas de 2013, es decir, antes de que en este 2015 se contrajera por primera vez desde la crisis argentina de 2002.

La CEPAL, organismo de la ONU, advierte de que “la reducción de la pobreza se ha estancado desde 2012 y la indigencia muestra una leve tendencia al alza”. Hasta 2014, unos 167 millones de latinoamericanos se encontraban en situación de pobreza, lo que supone el 28% del total de la población. De ese universo de pobres, unos 71 millones, el 12% del total, padece indigencia, es decir, carece de ingresos suficientes para comprar la comida básica. El economista jefe para Latinoamérica del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, George Gray Molina, advierte: “Nos preocupa mucho que hay recaída fuerte en la pobreza. Esto tiene que ver con el mercado laboral en los sectores de servicios e informal”.

“Los niños y niñas, las mujeres, los jóvenes, los adultos mayores, las personas con discapacidad, los pueblos indígenas y las poblaciones afrodescendientes son quienes más sufren situaciones de discriminación, carencia, privación de derechos o vulnerabilidad en la región”, señala la CEPAL. El 7% de la población no indígena ni afrodescendiente es indigente o altamente vulnerable a la indigencia, porcentaje que se eleva a 11% en el caso de la población negra y al 18% en el de los pueblos originarios. El 62% de la población no indígena ni afrodescendiente es considerada no vulnerable a la pobreza, mientras que esa cifra baja al 56% en el caso de los negros y a solo 33% en el de los aborígenes. Asimismo, las mujeres solo acceden al 38% de la masa de ingresos monetarios.

“Entre los ámbitos de la sociedad que producen, exacerban o mitigan desigualdades, el más decisivo es el mundo del trabajo”, explica el organismo en el documento. Los ingresos laborales suponen de media el 80% del ingreso total de los hogares, el 74% del ingreso total de los hogares en situación de pobreza y el 64% en los hogares en situación de indigencia. El 18,9% del total de personas con trabajo recibe ingresos por debajo de la línea de pobreza. “De ahí la importancia del acceso a un empleo productivo y de calidad y al trabajo decente”, comenta el organismo de la ONU.

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