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La inflación da coartada a la Fed para aplazar de nuevo la subida de tipos

Los precios en EE UU bajan un 0,1% en agosto y añaden incertidumbre antes de la reunión

Todos los ojos están puestos en lo que ocurra este jueves en la Reserva Federal, en si el mayor banco central del mundo cumple con el tan anunciado retorno a la normalidad monetaria y sube, aunque sea de forma simbólica, los tipos de interés, una medida que ya aplazó en junio. El débil avance de los precios que se ha conocido este miércoles da una coartada a la institución para optar de nuevo por una demora, ya que los requisitos de crecimiento económico y de empleo se cumplen, pero la inflación sigue lejos del objetivo del 2%.

Los precios bajaron un 0,1% en agosto, lo que supone el primer descenso desde enero, y tan solo avanzaron un 0,2% con comparación con el mismo mes de hace un año. La Fed podría agarrarse a este dato y a las incertidumbres de medio plazo para argumentar que el precio del dinero siga en prácticamente cero, aunque las presiones vienen sobre todo del contexto global: la debilidad de los emergentes, que se ven perjudicados por una subida del dólar que se derivaría de la medida, los riesgos de una China frenada económicamente y un Wall Street que lleva una década sin saber lo que una subida de tipos de interés.

El Banco Mundial advirtió esta semana en un estudio de que, aunque la posible subida ha sido muy avisada a lo mercados y al público general, sigue suponiendo un riesgo asociado a la volatilidad del mercado.

Aunque este verano se veía probable que se aprobaría en septiembre, las turbulencias de las últimas semanas han sembrado muchas dudas. En la encuesta de Bloomberg de este martes, 57 de 111 economistas consideraban que la institución que la Fed esperaría de nuevo, mientras que 54 esperaban la subida. Y este miércoles mismo los economistas de IHS Global Insight tampoco veían probable la subida, lo que supone un cambio de parecer respecto a lo que decían hace un mes.

Es importante el mensaje con el que Janet Yellen acompañe la decisión en la rueda de prensa del jueves. EL banco central estadounidense se mueve entre el deber y la cautela, entre cumplir -y frenar una expansión sin precedentes que cada vez da más vértigo- o aplazar de nuevo la subida de tipos de interés para evitar sobresaltos en unos mercados financieros miedosos ante la fragilidad económica global.

La gran liquidez en el mercado está calentando la valoración de algunos activos y generando excesos

La coyuntura requiere en efecto unos tipos bajos, pero la cuestión es si estos tienen que ser necesariamente cero, como llevan desde 2008, o no es descabellado elevarlos al 0,25%. Además, cuanto más tarde la Fed en comenzar el proceso de normalización, más abrupto será y lo que necesita la estabilidad financiera mundial es que toda medida sea progresiva.

Michael R. Strain, director de estudios de Políticas Económicas de la American Entreprise Institute (AEI), advierte del riesgo de los excesos financieros: “hay una tremenda cantidad de efectivo en la economía y señales de que algunos activos pueden estar sobrevalorados y en algún momento “el simbólico primer paso hacia la normalización monetaria sencillamente debe ocurrir”. Aun así, admite que la baja inflación y la debilidad de China argumentan en contra.

Los analistas del banco Nomura se inclinan por este segundo ángulo de la cuestión. Consideran que la incertidumbre en las perspectivas de inflación sigue existiendo y que el movimiento de ventas de los mercados financieros de las últimas seis semanas “ha elevado nuevos riesgos a la baja”. Así que haga lo que haga este jueves, la Fed habrá acertado y se habrá equivocado al mismo tiempo.

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