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Abengoa busca inversores para disipar las dudas sobre su deuda

La compañía de renovables e ingeniería quiere alejar la incertidumbre sobre su viabilidad

Abengoa
Una instalación de Abengoa en Sánlucar la Mayor (Sevilla).

Cuando el pasado noviembre Abengoa se hundía un 49% en Bolsa en solo una semana, con la agencia de calificación Fitch cuestionando las cifras de su deuda, el entonces consejero delegado tuvo un arranque de sinceridad poco habitual entre los medidos mensajes corporativos: "No les voy a dar la impresión de que no ha pasado nada, porque ha habido importantes eventos que han impactado en la compañía en los cuatro últimos días", afirmó en una conferencia con analistas. Fue el comienzo de un rally que alejó las dudas y llevó a la cotización de Abengoa a recuperar el terreno perdido y a liderar las subidas anuales en el Ibex 35.

Manuel Sánchez Ortega ya no está en la compañía y el nuevo consejero delegado, Santiago Seage, ha intensificado los contactos para evitar la desbandada de inversores que han llevado a los títulos de la compañía a perder un 46% de su valor en solo cinco sesiones. "Los precios actuales de la acción representan una oportunidad y estamos viendo un alto interés por parte de grandes inversores", afirman desde la compañía.

Tras vivir la pasada semana los días más duros desde que asumiera el cargo hace menos de tres meses, que coinciden con los peores para Abengoa desde que en noviembre sus acciones vivieran un desplome similar, Seage busca apartar las dudas de los mercados sobre la sostenibilidad de la deuda de Abengoa, que a cierre de junio ascendía a 6.669 millones de euros.

La compañía achaca la inquietud del mercado a la revisión a la baja de la previsión de generación de caja para 2015 y la incertidumbre por la ampliación de capital de 650 millones de euros anunciada el lunes, y defienden la ampliación como una medida necesaria para mejorar su rating, fortalecer los fondos propios y reducir la deuda corporativa. "Conseguir un rating BB- es clave porque mejorará nuestro acceso a los mercados de deuda, reducirá nuestro gasto por intereses, aumentará nuestra generación de cash flow y liberará el efectivo que necesitamos para gestionar la compañía", afirman desde la empresa.

Las dudas persisten

La agencia de calificación S&P mantiene el rating un escalón por debajo de ese objetivo, mientras Fitch y Moody's lo sitúan dos más abajo, si bien esta última ha anunciado que lo pone en revisión negativa por la abultada deuda del grupo "muy por encima de las previsiones", si bien reconoce que en caso de que la ampliación se desarrolle con éxito, "podría recuperar sus ratios de apalancamiento y una posición de liquidez más adecuada".

Aún se desconocen las condiciones de la ampliación de capital, y los analistas cuestionan la capacidad de su principal accionista, Inversión Corporativa, para suscribirla. Mientras, uno de los peligros es que la crisis se traslade a la actividad real de Abengoa. "Si las dudas de la comunidad financiera sobre la viabilidad de la empresa se contagian a los bancos que le aportan liquidez y a los organismos que sacan a licitación proyectos de infraestructuras, el problema se magnificaría hasta un punto insostenible", señala uno de los analistas que sigue el valor.

La firma de inversión estadounidense Canaccord Genuity cree que a largo plazo se impondrán los fundamentales de la empresa. “La ampliación demuestra que está buscando nuevas formas de financiarse, el pánico de los mercados olvida los fundamentales”, explica John Quealy, analista de Canaccord. Más allá de los problemas de deuda, Quealy cita como principales retos para Abengoa la volatilidad de materias primas como el petróleo, que acumula un importante descenso que aleja el interés por invertir en energías limpias, y su dependencia de los subsidios a los proyectos de renovables.

A estas dificultades se suma la investigación sobre Abengoa y sus directivos por presunta violación de leyes federales emprendida por el despacho estadounidense Levi & Korsinsky, país en el que opera su filial Abengoa Yield. El bufete está especializado en presentar demandas colectivas de accionistas. "No tenemos ninguna información oficial al respecto. Abengoa cumple estrictamente con la regulación de los países en los que opera", responden desde la compañía.

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