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El ‘plan Juncker’ arranca con tres proyectos españoles

Bruselas y el BEI han dado el visto bueno a ocho inversiones y tres de ellas cuentan con la participación de Abengoa, Grifols y Redexis

Juncker
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker EFE

La Comisión Europea dejó ayer encarrilado su anunciado programa de inversiones. El brazo ejecutivo de la UE aprobó un paquete de medidas para poder poner en marcha el plan Juncker a la vuelta del verano. Antes de echar a rodar, la Comisión y el Banco Europeo de Inversiones ya han dado el visto bueno a ocho proyectos, de los cuales hay tres con participación española de la mano de Abengoa (aplicaciones químicas), Grifols (I+D biomédica) y Redexis, para extender la infraestructura gasística en España.

La sensación de crisis ha amainado ocho años después del arranque de la Gran Recesión, pero el malestar económico continúa, las deudas públicas siguen al alza, la banca dista mucho de haber recuperado la normalidad y no hay, en fin, certeza alguna acerca de una fuerte recuperación o incluso una estabilidad duradera en Europa. La eurozona no ha recuperado aún los niveles de PIB precrisis, a pesar de la política monetaria extraordinariamente expansiva. En parte, por los enormes errores de política económica de estos años. Y en parte, porque se echa de menos un factor esencial: "La inversión sigue aún un 16% por debajo de los niveles previos a la crisis", explicó ayer el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en la puesta de largo del Fondo Europeo de Inversiones Estratégicas.

¿Qué es el 'plan Juncker'?

El denominado plan Juncker —que toma nombre del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker es un fondo de inversiones con el que el Ejecutivo comunitario pretende movilizar hasta 315.000 millones para inversiones en los tres próximos años. Es el principal pilar de la hoja de ruta del máximo responsable de la Comisión Europea para relanzar la todavía maltrecha economía de los Veintiocho, con especial prioridad a los proyectos con alto potencial de creación de crecimiento y empleo.

El dinero procederá de dos fuentes: los presupuestos europeos (16.000 millones, 2.000 de ellos de dinero nuevo y el resto procedentes de reasignaciones de otras partidas) y del Banco Europeo de Inversiones (5.000 millones). Estos 21.000 millones actuarán de palanca para atraer al sector privado y que complemente la cuantía restante hasta los 315.000 millones finales.

Para Bruselas el plan Juncker va más allá de lo puramente económico: el presidente del Ejecutivo comunitario se juega parte de su credibilidad tras unos primeros meses de turbulencias generadas por la revelación del caso Lux Leaks, que salpica directamente al ex primer ministro luxemburgués y hoy cabeza visible de la Comisión, y la saga griega, en la que se ha implicado directamente el propio Juncker.

Ese plan persigue levantar inversiones por importe de unos 315.000 millones de euros en los tres próximos años. Y, además de los 16.000 millones movilizados del presupuesto de la Unión y de los 5.000 millones del Banco Europeo de Inversiones (BEI), ha conseguido aportaciones por algo más de 40.000 millones de euros por parte de nueve países de la Unión, a través de bancos públicos como el ICO.

"Triángulo virtuoso"

Juncker y el vicepresidente comunitario Jyrki Katainen presentaron las líneas maestras del fondo. Y explicaron que hay ya ocho proyectos prefinanciados, incluso antes de que el denominado plan Juncker eche a rodar oficialmente. En tres de ellos hay participación española, por parte de Abengoa (un proyecto de investigación en procesos químicos y biotecnología financiado con 170 millones sobre un total de 340), Grifols (100 millones para la investigación de nuevos tratamientos de salud) y la red gasista española, que a través de Redexis contará con una financiación de 125 millones de euros.

"La inversión es imprescindible para completar el triángulo virtuoso para salir de la crisis, junto con la consolidación fiscal y las reformas estructurales", señaló Juncker en Bruselas. La Comisión aprobó el reglamento del plan de inversiones, la normativa relativa a los bancos públicos nacionales que han decidido participar y las reglas de funcionamiento de la cúpula que decidirá qué proyectos financiar, entre cuyos miembros no figura ningún español.