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La deuda externa vuelve a niveles récord al superar los 1,78 billones

Los sectores privado y público españoles deben una cifra equivalente al 167% del PIB

La intervención del Banco Central Europeo, la recuperación económica y los recortes presupuestarios han amortiguado la presión de los mercados sobre España, incluso cuando la crisis griega vuelve a proyectar una sombra de duda sobre la zona euro. Pero la razón por la que los inversores consideraron vulnerable a España hace unos años sigue ahí: los últimos datos reflejan que la deuda externa bruta volvió a niveles récord en el primer trimestre de 2015, al superar los 1,78 billones de euros. Es una cifra equivalente al 167% del PIB, lo que mantiene a la economía española entre las más endeudadas.

Deuda pública española

La última entrega de la balanza de pagos, estadística que elabora el Banco de España y mide las relaciones económicas de un país con el exterior, aflora un incremento de la deuda externa bruta sin precedentes en la crisis: en los tres meses que van de diciembre de 2014 a marzo de 2015, el valor de los depósitos, títulos de deuda y préstamos de extranjeros con empresas, familias, administraciones o bancos españoles aumentó en casi 83.000 millones de euros, para pasar de 1,7 a 1,78 billones.

El Banco de España introdujo el año pasado cambios metodológicos y solo ha actualizado los datos desde finales de 2012. Pero en la serie anterior los mayores incrementos trimestrales recogidos no superaban los 40.000 millones. En esa serie sin actualizar, la deuda externa bruta rozó los 1,78 billones en varias ocasiones (marzo de 2010, finales de 2011, mediados de 2012), aunque solo en 2012, en plena recesión, llegó a superar el 170% del PIB.

La deuda externa vuelve a niveles récord al superar los 1,78 billones

El repunte de la deuda externa bruta se debe en buena parte a la intervención del Banco Central Europeo (BCE) para alejar la incertidumbre sobre España y otros países del euro en los mercados. Como ocurre desde hace dos años, el aumento de la deuda externa de las administraciones es un factor determinante para explicar que España siga endeudándose: en el primer trimestre, les corresponde casi la mitad de los 83.000 millones de incremento.

La clave aquí no es tanto que la deuda pública crezca (que lo hizo en 12.300 millones respecto al cierre de 2014), sino que los inversores extranjeros han acelerado la adquisición de títulos del Tesoro español —más del 50% de la deuda en circulación está ya en manos de no residentes—, ante el inicio del programa de compra del BCE, que ha apreciado el valor de estos títulos.

La mano del supervisor del euro también se deja ver en el alza de la deuda externa que se asigna al Banco de España. El aumento en este caso es de casi 23.000 millones, y refleja en gran medida los préstamos concedidos a los bancos españoles por el BCE en la subasta de liquidez de marzo, una operación de la que se hace cargo el Banco de España, que además asume desde ese mes de marzo la adquisición de bonos del Tesoro español incluida en el programa de compra del BCE.

Empresas, familias y bancos también aumentan su deuda con el exterior, aunque sea en cantidades más bajas. Las mejores condiciones financieras facilitan que los inversores internacionales vuelvan a prestar, pero este repunte es un nuevo recordatorio de que el ahorro interno generado es insuficiente para sostener el crecimiento y reducir la deuda externa. En el primer trimestre, el saldo del intercambio de bienes y servicios, con un déficit por cuenta corriente de 1.800 millones, tampoco ayudó.

Más vulnerable

“Un nivel de deuda externa tan elevado nos hace muy vulnerables ante los mercados”, recalca Ángel Laborda, de la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas), que esta semana ha participado en un seminario organizado por la propia Funcas junto a la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Santander. El seminario, al que EL PAÍS asiste invitado por la organización, se centra en los retos futuros de la economía española. Y, para Laborda, reducir la deuda externa debería estar entre las prioridades: “Mientras crezcamos a un ritmo mayor que la carga de intereses, los problemas parecen menos, pero si el crecimiento se frena, con este nivel de deuda externa, volveríamos a una situación insostenible”, avisa.

La dependencia también se refleja en el saldo negativo de la posición de inversión internacional de España, aunque aquí juega también la depreciación del euro y cambios en la valoración. La diferencia entre los activos y los pasivos frente al exterior escaló a los 1,041 billones de euros, lo que equivale al 98% del PIB, muy lejos del 35% que la Comisión Europea ha fijado como referencia.

 

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