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Depósitos bancarios y fondos de renta fija, ¿igual de seguros?

Hoy día, el ahorrador que quiere beneficios sin arriesgar capital lo tiene muy complicado

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Con la rentabilidad de los depósitos en mínimos históricos, el ahorrador que no quiera arriesgar capital lo tiene muy complicado, sino imposible, para conseguir una rentabilidad aceptable en su inversión. Por otro lado, no hay que olvidarse que depósitos y cuentas bancarias gozan de una protección que no tiene ningún otro producto, al estar garantizados hasta los 100.000 euros. Además, aseguran que bajo ninguna circunstancia se pierde capital, lo que los convierte en una opción muy satisfactoria para el cliente sin una formación financiera elevada: rentabilidad sin riesgo y, en el caso del plazo fijo, intereses conocidos desde la firma del contrato.

¿Cómo funciona un fondo de renta fija?

¿Sencillez y seguridad son un tándem ganador? Como casi todo en finanzas, depende. En este caso, de los intereses que nos paguen. Hace unos años conseguir un 4% en un depósito era posible. Hoy en día, los más rentables ofrecen un 1% a lo sumo y, por eso, los ahorradores buscan productos alternativos.

Muchos clientes, a los que sus bancos les aconsejaron fondos de inversión de renta fija como alternativa a sus depósitos vencidos, están mostrando su inquietud. La recomendación de las entidades no venía acompañada por una alerta sobre el peligro que conlleva la renta fija: perder capital. Y es que la renta fija, al igual que las acciones, varía de valor a lo largo del tiempo. El término “renta fija” no significa ni que la rentabilidad sea fija —puede depender de factores variables o escenarios diversos—, ni que el capital se mantenga fijo. La más conocida, las letras y bonos del tesoro, tienen características muy similares a los depósitos, pero incluso este producto supone asumir pérdidas eventuales de capital si queremos vender antes del vencimiento. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) pone a disposición una guía para que el inversor sepa qué elementos tener en cuenta.

Los fondos de renta fija son una forma de invertir de manera indirecta: los gestores del fondo deciden qué porcentaje del dinero se invierte y en qué activos, en base a la política de inversión de la entidad. Antes de plantearse esta opción, hay que leerse y entender el folleto de inversión del fondo que nos tiene que entregar el banco. 

¿Son productos complejos?

Los fondos que se comercializan al cliente de un banco habitual son considerados “productos simples” por la normativa MiFID —Ley 24/1988, de 28 de julio del Mercado de Valores—. Esta calificación, discutida por los expertos, supone que el banco no está obligado a hacer ningún análisis de la conveniencia —salvo que se preste cualquier servicio de asesoramiento o gestión de carteras— del cliente y el fondo. Al no verse obligada la entidad a valorar si se ajusta a sus objetivos de inversión, el desastre financiero está casi cantado: los clientes que siempre han invertido en depósitos, raramente entienden los riesgos de los fondos de inversión y contratan en base al “asesoramiento” del empleado de banca.

Luis García Langa, experto independiente de iAhorro.com y formador en Aula Finanzas, considera “el fondo de inversión como uno de los mejores instrumentos para la mayoría de inversores, debido a las múltiples categorías, facilidad de seguimiento, comisionado, fiscalidad ventajosa, posibilidad de diversificación... pero precisamente que haya tantos factores a analizar se puede volver en contra de un cliente sin formación, que acude a su banco y contrata lo que le dicen. Al haber tantos fondos en el mercado, seguro que hay algunos que se adaptan a la situación económica y emocional de la mayoría de clientes, pero hay que hacer un esfuerzo de análisis”.

¿Qué hay que tener en cuenta antes de invertir?

Depósitos bancarios y fondos de renta fija, ¿igual de seguros?

Antes de invertir en fondos de renta fija, además de leer y entender el folleto, hay que tener en cuenta otros aspectos, alerta Luis García Langa, experto independiente de iAhorro.com y formador en Aula Finanzas.

Comportamiento en situaciones diferentes de mercado. Si bien es cierto que rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras, un equipo gestor asume riesgos similares en momentos similares, o así debería ser. Un inversor que quiera proteger su capital debe asegurarse que en otros momentos el fondo ya lo haya hecho bien.

Máxima pérdida que ha tenido el fondo. Hay que mirar periodos de tiempo determinados —tres meses, por ejemplo— y ver en cuáles y cuánto ha perdido; si está perdida no es asumible por el cliente, lo debería descartar, ya que se puede volver a repetir.

Volatilidad. Es una medida que expresa “lo nervioso” que es el fondo: a más volatilidad, más sustos se puede llevar el inversor.

Ratio de Sharpe. Este indicador mide si la rentabilidad que ha obtenido el fondo ha sido asumiendo mayor o menor riesgo; cuánto mayor el ratio, mejor es el binomio rentabilidad-riesgo.

Cartera del fondo. Hay que filtrar determinados activos con los que no se está cómodo en cuanto al riesgo. Por ejemplo, descartar los que tienen muchas emisiones de renta fija a largo plazo con los actuales tipos de interés, o los que tienen una cantidad significativa de divisa distinta al euro, ya que se asume un doble riesgo —de la evolución del activo y de la divisa—.

El riesgo de perder dinero de los fondos de renta fija se basa en que valoran las participaciones a precio de mercado y, al cotizar la renta fija que han comprado, su valor varía cada día. Por otro lado, no tienen por qué mantener la renta fija hasta vencimiento, se puede comprar y vender en el mercado secundario en cualquier momento, asumiendo pérdidas si les parece conveniente.

¿Qué rentabilidad tienen?

Los fondos de inversión de renta fija actualmente están cayendo, con más fuerza los que tienen activos con vencimientos a más largo plazo. De acuerdo con las rentabilidades medias que publica mensualmente Inverco, la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones, los fondos de "renta fija euro largo plazo" han caído un 0,71% en abril, y es muy probable que los datos de mayo sean peores. Para un ahorrador que va a un banco y le ofrecen este producto como sustitutivo a sus depósitos, una caída mensual del 0,71% no es asumible si no entiende realmente el producto. Sin embargo, hay un colectivo muy alto que no sabrá que está perdiendo, hasta que pase aún un tiempo y le inquieten los extractos mensuales que recibe.

Muchos clientes relatan que, en sus oficinas bancarias, les dicen que esperen, que los fondos ya subirán. Este tipo de “consejos”, señala García Langa, son muy peligrosos, ya que “una inversión mal hecha pero retirada a tiempo queda en una anécdota; al contrario puede ser una catástrofe para una familia”.

“Los fondos de renta fija a largo plazo podrían ser adecuados como sustitutivo a los depósitos en otras épocas de mercado con tipos de interés altos; sin embargo en la actual, únicamente lo serían los de renta fija a corto plazo”, continúa el experto. Estos fondos a corto plazo, según Inverco, en abril cayeron de media un leve 0,02%. 

Depósitos bancarios y fondos de renta fija tienen algunas semejanzas, pero muchas más diferencias. Además, los fondos de inversión no solo se contratan en bancos, sino que el cliente puede acudir a sociedades y agencias de valores, o a las empresas que estén dadas de alta en la CNMV como sociedades que prestan servicios de inversión.

La renta fija es arriesgada y el cliente lo ha de saber. Lo contrario supone que, en un futuro no muy lejano, se encuentre con pérdidas en su capital que no está dispuesto a asumir.

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