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Los escándalos aceleran el relevo en la cúpula del Deutsche Bank

Los dos copresidentes del mayor banco alemán anuncian su adiós por sorpresa

Los dos co-presidentes del Deutsche Bank Anshu Jain (dcha) y Juergen Fitschen.
Los dos co-presidentes del Deutsche Bank Anshu Jain (dcha) y Juergen Fitschen. AP

El torrente de escándalos que ha soportado en los últimos tiempos el todopoderoso Deutsche Bank ha forzado la salida de sus dos copresidentes, Jürgen Fitschen y Anshu Jain, asediados por las críticas. En el primer trimestre, la entidad financiera presentó unos beneficios que prácticamente cayeron a la mitad, de 1.100 millones de euros a 544 millones, debido a la multa por el caso de la manipulación de los tipos de interés. Su renuncia no será inmediata: Jain seguirá como asesor hasta enero de 2016 y Fitschen se retirará en mayo de ese año.

Tras soportar durante meses un aluvión de críticas de los inversores y los accionistas, Jürgen Fitschen y Anshu Jain, los dos asediados copresidentes del Deutsche Bank, la principal institución financiera de Alemania, presentaron sorpresivamente anteayer su renuncia a los cargos que ocupaban desde 2012, cuando asumieron sus puestos para imponer un “cambio cultural” en el banco, tras los excesos que cometió la institución antes, durante y después de la crisis financiera mundial. El contrato de ambos vencía en 2017.

Durante una reunión de urgencia, el consejo de supervisión del banco confirmó la renuncia de sus dos principales ejecutivos y anunció el nombramiento de John Crayn como futuro jefe de la entidad financiera. En un comunicado, el organismo de vigilancia anunció que Jain dejará su cargo el 30 de junio próximo, aunque seguirá trabajando como asesor hasta enero de 2016, mientras que Fitschen lo hará en mayo de ese año.

John Cryan, el recambio

John Cryan, el futuro presidente del Deutsche Bank, tiene 54 años, nació en la localidad británica de Harrogate y su currículo señala que posee un máster en Arte obtenido en Cambridge, aunque su vida profesional se desarrolló en el mundo de las inversiones. Hasta ahora era miembro del Consejo de Supervisión del banco. Antes de llegar a la entidad alemana, trabajó en el grupo Temasak de Singapur y posteriormente fue jefe de Finanzas en el suizo UBS. “Nuestro futuro dependerá de la forma en que podamos implementar nuestra estrategia y reducir las complejidades”, aseguró tras el anuncio de su nombramiento.

La renuncia conjunta de los dos principales ejecutivos de la institución, que tiene su sede en Fráncfort, causó sorpresa en el mundo financiero germano por la fecha elegida para darla a conocer y pone en entredicho la futura dirección de uno de los bancos más grandes del mundo, pero causó alivio en la planta ejecutiva de la entidad.

La gestión del dúo Jain-Fitscher había sido objeto de innumerables críticas, tanto internas como externas, a causa de los litigios multimillonarios que afectaron al banco y por el débil rendimiento de las acciones. En la última junta de accionistas, celebrada en mayo pasado, solo un 61% de los participantes respaldó la gestión de ambos ejecutivos, que llegaron a la reunión marcados por la derrota legal que sufrió el Deutsche Bank en el mes de abril ante los supervisores de Estados Unidos y Reino Unido. Esa derrota le supuso pagar una multa de 2.252 millones de euros por haber manipulado durante cuatro años el precio del Libor, el Euribor y el Tibor, los principales indicadores hipotecarios.

El Deutsche Bank admitió sus pecados y se comprometió a despedir a los empleados que desde Londres y Fráncfort manipularon los índices, La intervención sobre los tipos de interés se desarrolló entre 2005 y 2009.

“En nombre del consejo de supervisión deseo expresar nuestro agradecimiento y reconocimiento a la gestión que realizaron Jürgen Fitschen y Anshu Jain en nuestro banco”, señaló el presidente del organismo de vigilancia, Paul Achleitner, al confirmar la renuncia de los dos principales ejecutivos. “La decisión de abandonar sus cargos antes de tiempo demuestra que para ustedes son más valiosos los intereses de la institución que los intereses personales”, añadió Achleitner.

Un mandato lleno de malas noticias

  • Deutsche Bank, que emplea a más de 98.000 personas, ganó hasta marzo pasado 544 millones de euros, la mitad que el año anterior.
  • En primavera, anunció un plan de recortes de 3.500 millones en los próximos cinco años mediante la venta completa del Postbank y el cierre de 200 sucursales en Alemania.
  • La entidad se halla inmersa en unos 6.000 litigios.

Pero las elogiosas palabras del presidente del consejo de supervisión del banco no fueron suficientes para borrar la mala gestión que han realizado los dos principales ejecutivos en los últimos tres años y que estuvo marcada por graves errores financieros y una avalancha de sanciones regulatorias.

La gota que colmó la paciencia de los dos ejecutivos fue el texto de una carta enviada por el sindicato mayoritario a todos los empleados del banco, donde bajo el título ¿Viento de cambio, viento de Jain?, pedía la renuncia del ejecutivo hindú y de su colega alemán, quien deberá responder ante la Justicia por su participación en el colapso del imperio del magnate de los medios de comunicación Leo Kirch. El banco tiene otros frentes abiertos, como la acusación de fraude al evadir la declaración del IVA en la negociación de certificados de derechos de emisión de CO2.