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Amazon ya paga en España el impuesto de sociedades por sus ventas

El gigante del comercio electrónico desde el 1 de mayo no registra en Luxemburgo las compras que recibe en su web española

La planta logística de Amazon en San fernando de Henares (Madrid)
La planta logística de Amazon en San fernando de Henares (Madrid)

El gigante del comercio electrónico Amazon paga el impuesto de sociedades en España desde el pasado 1 de mayo por las ventas que realiza en su página web española. Hasta el mes pasado la compañía facturaba esas compras en Luxemburgo, al igual que hacía con las de Italia, Alemania, Francia y Reino Unido. Sin embargo, la presión de la Comisión Europea a las tácticas fiscales de las grandes compañías tecnológicas parece empezar a dar resultado.

El cambio de táctica fiscal en las cuentas de Amazon se produjo el pasado 1 de mayo, cuando la empresa comenzó a operar a través de cuatro sucursales de su empresa luxemburguesa, Amazon EU. Así, las ventas de productos desde las páginas web de España, Alemania, Italia y Reino Unido se contabilizan ya en cada uno de esos países, y allí pagarán el impuesto de sociedades que les corresponda. La empresa, sin embargo, se desmarca de la presión de la Comisión Europea, y asegura que lleva dos años trabajando en el nuevo sistema de facturación.

A través de Luxemburgo, Amazon lleva años reduciendo considerablemente su factura fiscal en Europa. Hasta el cambio del 1 de mayo, en cada país europeo donde tenía actividad con una web propia, Amazon operaba con filiales de servicios, encargadas por ejemplo de la logística y el marketing. Esas sociedades, pequeñas en comparación con el tamaño de Amazon en el mundo —en 2014 la empresa registró ventas mundiales por valor de cerca de 70.000 millones de euros— pagaban impuestos en los países donde trabajaban. Sin embargo, la factura era muy baja, ya que su cifra de negocio se reducía a los servicios facturados por la matriz en Luxemburgo. De los millones de productos vendidos, solo abonaban el IVA.

En España, por ejemplo, la empresa hasta ahora centraba su negocio oficial, que dirige François Nuyts, en dos áreas. Una, de servicios corporativos, se llama Amazon Spain Services y facturó 23,4 millones de euros en 2014. Todo fue apuntado en concepto de “servicios”, y nada en el capítulo de “ventas”, según consta en las cuentas, depositadas en el Registro Mercantil. La cuenta de resultados de esa filial, con cerca de 300 empleados actualmente, arrojaba unas pérdidas de dos millones de euros. La segunda filial española, Amazon Spain Fullfilment, en la que aglutina su actividad logística, facturó 22,9 millones. Ganó 204.848 euros. Incluye el enorme centro logístico situado San Fernando de Henares (Madrid). Su plantilla varía en función de los picos de consumo. Este mes tiene con 450 empleados. En la última Navidad superó los 800 trabajadores. Y entre ambas filiales, Amazon pagó en España 212.472 euros en tributos, según sus cuentas del año pasado.

A través de Luxemburgo, Amazon lleva años reduciendo su factura fiscal en Europa

El grueso del negocio, el comercial, Amazon lo mantenía a la sombra, en Luxemburgo, por lo que no es posible saber a cuánto ascienden sus ventas en España. A partir de ahora, el fisco español recibirá también la parte que le corresponde por los productos despachados, siempre que se realicen en la web española. Es decir, que además de las adquisiciones de clientes españoles, si un comprador de Portugal (donde Amazon no tiene web) adquiere algo a través de la tienda online española, será en España donde se apunte esa venta.

De los cinco países donde opera en Europa, solo en Francia seguirá, de momento, facturando a través de Luxemburgo, aunque la intención de la compañía es trasladar también la fiscalidad. “Estamos trabajando en la apertura de una sucursal en Francia”, avanzó la compañía el lunes por escrito. Insistió en que el cambio de sistema no es un movimiento de última hora para evitar multas por parte de Bruselas. “Regularmente revisamos nuestra estructura de negocio para asegurarnos de que somos capaces de servir mejor a nuestros clientes y ofrecerles productos y servicios adicionales. Hace más de dos años que empezamos el proceso de establecer sucursales locales de Amazon EU [la filial de Luxemburgo] en los países”, explicó.

La empresa que Amazon tiene en Luxemburgo, pese al cambio de fiscalidad, no desaparecerá. Desde allí el gigante estadounidense toma las decisiones estratégicas para Europa. La empresa siempre ha insistido en que su matriz en ese país, donde disfruta de una fiscalidad reducida en comparación con países como España, no es un cascarón vacío, sino que tiene oficinas y cuenta con cientos de empleados.

La lucha contra la ingeniería fiscal en las multinacionales

Amazon, cuyo cambio de estrategia fiscal en Europa adelantó The Wall Street Journal , no es la única empresa en el punto de mira de la Comisión Europea. Bruselas empezó a investigar en octubre los acuerdos de este gigante del comercio electrónico en Luxemburgo, ante el temor de que estuviera violando la legislación europea en materia de ayudas públicas. Sin embargo, hace años que trata de frenar la ingeniería fiscal que usan muchas multinacionales para canalizar sus ventas fuera a países con una factura fiscal reducida. Las autoridades de la Competencia abrieron también expediente por los posibles acuerdos fiscales irregulares de Apple en Irlanda y de Starbucks en Holanda y Bélgica, entre otros. Francia recientemente cuestionó que Google usara Irlanda como intermediario de sus negocios. Y McDonald's, Facebook, Microsoft o Cisco Systems también están bajo sospecha, en una lucha que llega más allá de Europa: el Congreso de Estados Unidos trata de negociar un cambio en el impuesto de sociedades para poner límite a sus abusos económicos

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