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El banco malo pierde 2.800 millones al pasar deuda a tipo de interés fijo

La entidad defiende la cobertura y señala que los beneficios de la caída de tipos son mucho mayores

Belén Romana, anterior presidenta de la Sareb.
Belén Romana, anterior presidenta de la Sareb.

La Sareb, conocida como el banco malo, ha perdido de forma provisional 2.823 millones por la contratación de una cobertura sobre tipos de interés. La Sareb contrató un derivado que en la práctica ha funcionado como una especie de cláusula suelo gigante que le ha impedido beneficiarse plenamente de la bajada de los tipos de interés.

La cobertura, una permuta o swap de tipos de interés, se contrató con Banco Santander, Société Générale, Cecabank, Crédit Agricole y Barclays. La entidad defiende la ortodoxia de la operación: "La cobertura contratada atiende a una gestión prudente de los riesgos asociados a su elevada carga financiera, puesto que da certidumbre a sus gastos financieros para los próximos años", señala.

La mayor parte de esos 2.800 millones en pérdida de valor del derivado se han contabilizado contra el patrimonio neto y no en la cuenta de pérdidas y ganancias. Con todo, la caída de tipos sigue beneficiando a la Sareb, dada su elevada deuda y a que no toda ella está cubierta por el derivado.

Esas pérdidas, en su mayor parte latentes, han situado a la Sareb, que es propiedad del Estado en un 45%, con un patrimonio neto negativo de 1.683 millones de euros, pero ese impacto no se traslada contablemente a los resultados, ni afecta a sus fondos propios. Aunque el patrimonio neto es negativo, en la memoria de la Sareb, figuraba erróneamente como positivo, de modo que el balance de situación de la entidad no cuadraba. Después de que EL PAÍS desvelase que las cuentas estaban mal, la entidad ha corregido dicho balance y ha publicado en su página web uno correcto.

La operación fue contratada, según la empresa con el beneplácito de las autoridades europeas, cuando la presidenta de la Sareb era Belén Romana, una persona de confianza del ministro de Economía, Luis de Guindos, y el director general era Walter de Luna. Ambos han cesado ya en sus cargos. En principio, esa operación supondrá dejar de beneficiarse plenamente del ahorro en intereses por la caída de los tipos de interés, pues lo que la Sareb se ahorra por un lado lo pierde por otro.

Directivos de la Sareb han explicado en una conferencia telefónica que el ahorro de intereses que logran por la caída de los tipos sigue siendo muy superior a las pérdidas incurridas en este derivado. En concreto, han cifrado el ahorro total en 6.150 millones de euros, que tras el efecto del derivado, quedarían reducidos a unos 3.400 millones netos a favor. Eso se debe a que el derivado no se ha contratado para toda la deuda, sino solo para el 80% de la deuda vinculada al euríbor hasta 2023.

"No queríamos jugar a la ruleta"

En la memoria de sus cuentas anuales, Sareb explica que su principal fuente de financiación son las obligaciones y valores negociables emitidos, una deuda que fue colocada a tipo de interés variable, pero que contrató una permuta (swap) para asegurarse unos tipos de interés que supuso transformar gran parte del endeudamiento del banco malo en deuda a tipo fijo frente al tipo variable de los bonos emitidos.

"Con el fin de reducir la elevada exposición y el consiguiente riesgo para la sociedad frente a una posible subida en el tipo de interés, el 2 de agosto de 2013 la sociedad contrató un swap de tipo de interés que le permitiese cubrir este riesgo por un nocional inicial de 42.221 millones de euros, que disminuirá progresivamente en función del vencimiento de los bonos senior cubiertos en ejercicios futuros y fijando la deuda a unos tipos de interés fijos en un rango de entre el 0,491% y el 3,145% anual", explica la entidad.

El tipo fijo resultante de todo ello es del 1,585%, según han explicado el director de riesgos y el director financiero de Sareb en una conferencia telefónica con periodistas. Defendieron que con esa decisión se pasaba "de la incertidumbre a la certidumbre" "No queríamos jugar a la ruleta", ha dicho, defendiendo la ortodoxia del derivado contratado. Los ejecutivos han explicado que, dado el tamaño de la operación, "era muy difícil, por no decir inviable", contratar un instrumento financiero que cubriese solo de las subidas de tipos, pero dejase recorrido a las bajadas.

Los directivos defienden la contratación de la cobertura. Su argumento es que la posibilidad de un encarecimiento de los tipos durante los 15 años de vida de la sociedad generaba una enorme incertidumbre y suponía un importante riesgo sobre la viabilidad de la compañía. Con una carga financiera de casi 51.000 millones de euros, una subida de sólo 100 puntos básicos del Euribor hubiera elevado los costes financieros en unos 2.000 millones.

Sin finalidad especulativa

En la práctica, como los tipos de interés han caído a mínimos históricos, el tipo fijo ha tenido el mismo efecto que el de una cláusula suelo gigante, aunque la naturaleza del derivado es diferente a las de esas condiciones impuestas a los hipotecados. En realidad, en este caso la Sareb sí que ha tenido que pagar menos por sus bonos, pero al tiempo el derivado le ha ido provocando fuertes pérdidas, parte de las cuales han ido pasando ya por la cuenta de resultados.

En su memoria, la Sareb explica que la operación "no tiene finalidad especulativa sino que tiene la consideración de cobertura de flujos de efectivo".

"La cobertura de flujos de efectivo se realizó en un contexto temporal y de mercado en el que los tipos de interés eran compatibles con los contemplados en el plan de negocio de la sociedad, por lo que mediante esta operación se aseguró una parte sustancial del mismo reduciendo la incertidumbre y el riesgo de que una subida de tipos de interés pudiese poner en riesgo el referido plan y la viabilidad de la sociedad. En contrapartida la operación suponía renunciar, por la parte y el periodo de tiempo cubiertos, al eventual beneficio derivado de una bajada de los tipos de interés de referencia", explica la memoria de la entidad.

La Sareb admite que las medidas de relajación de la política monetaria adoptadas por el Banco Central Europeo (BCE) desde finales de 2013 han contribuido a un paulatino descenso de los tipos de interés, que actualmente se encuentran en mínimos históricos, y que dicha evolución se ha trasladado a la valoración del derivado de cobertura contratado.

Pérdidas crecientes

El valor razonable de ese derivado se situaba a 31 de diciembre de 2014 en 2.710 millones negativos para el banco malo, que se han contabilizado contra el patrimonio, netas de su efecto fiscal, es decir, por un importe de 2.032 millones. Pero además la Sareb ya ha imputado a resultados otros 113,2 millones en 2014 y 0,16 millones en 2013, de modo que las pérdidas totales reconocidas provisionalmente son de 2.823 millones.

La factura va a ir aumentando. La Sareb calcula que el impacto que tendrá esa cobertura en los resultados de este año será de 280,9 millones; de 371,5 millones, en 2016; de 420,2 millones en 2017; de 424 millones, en 2018; de 383 millones, en 2019, y de 829 millones en año posteriores. Las cifras pueden variar en función de cómo evolucionen los tipos de interés en el futuro, lógicamente.

Sareb ha tenido que constituir garantías a favor de los bancos que le colocaron esos derivados por importe de 2.431 millones a cierre de 2014 así como depósitos por otros 217,5 millones.

La existencia de fuertes pérdidas por la cobertura de tipos de interés fue adelantada por un blog de El Confidencial.

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