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Orange deberá ceder toda la red de ADSL de Jazztel

La UE le exige que llegue a un acuerdo con un rival antes del 25 de junio para autorizar la compra

 A Orange no le va a salir gratis obtener la aprobación de Bruselas para la compra de Jazztel. La operadora francesa deberá alquilar a un precio regulado la práctica totalidad de la red de ADSL de Jazztel a uno de sus rivales españoles, así como a cederle la instalación de fibra óptica de 700.000 hogares por los que pase esta red, según las condiciones impuestas por la Comisión Europea para autorizar la adquisición, informaron a este diario fuentes de la negociación.

Además, en ese pliego de condiciones consta que Orange tiene de plazo hasta el 25 de junio para cerrar un acuerdo con los operadores interesados en los activos que debe ceder para que se autorice la operación. En caso de que Orange no proponga candidato en el plazo previsto o que la Comisión considere que el candidato propuesto no reúne los requisitos de solvencia o independencia, puede proponer que estos activos pasen a ser gestionados por un trustee, esto es un tercero independiente, que podría disponer de los mismos y de esa forma, garantizar el nivel de competencia.

Precisamente, el mantenimiento del nivel competitivo es la primera exigencia que ha propuesto Bruselas para dar vía libre a la creación del tercer operador español, tras Movistar y Vodafone, y la causa de la demora, ya que de no haberse abierto la negociación la compraventa de Jazztel tendría que haberse cerrado en el primer trimestre de este año.

Entre los compromisos que le exige a Orange es el de alquilar a un precio regulado de 10,64 euros por línea y mes las 1.120 centrales de Telefónica coubicadas de Jazztel (que coinciden en gran parte con las de Orange) lo que daría acceso al 87% de los clientes de ADSL de España, informaron en las mismas fuentes.

Hasta el momento, solo dos operadoras se han personado en el procedimiento interesándose por los activos de Orange/Jazztel. Se trata de Yoigo, participado mayoritariamente por la nórdica TeliaSonera, y Masmóvil, participado por fondos de capital riesgo, un grupo de directivos y un porcentaje en Bolsa.

Yoigo ha manifestado en Bruselas su voluntad de hacerse con esos activos para crear una red propia de banda ancha fija que unir a la ya existente móvil en todo el territorio nacional, y convertirse en el cuarto operador con infraestructura propia tanto en fijo como en móvil. El grupo cuenta con el apoyo económico de TeliaSonera, que también se ha personado en el caso, para hacer frente a esa inversión.

Eduardo Taulet, consejero delegado de Yoigo, ha confirmado en declaraciones a EL PAÍS el interés por participar en el proceso y contar con una red de banda fija. “Yoigo y sus socios tenemos un máximo interés en el proceso porque con la adquisición de activos de la operación Orange/Jazztel, nos convertiríamos en el cuarto operador móvil convergente pudiendo competir en las mismas condiciones que nuestros rivales y así se aseguraría una competencia real en el mercado español. Somos el único candidato sólido en este proceso al tener una red móvil propia y con los recursos necesarios para desarrollar y gestionar los activos adquiridos”, indicó.

Yoigo cuenta con cuatro millones de clientes de móvil (3,5 millones activos) y apenas tiene abonados de banda ancha fija porque su acuerdo con Telefónica para comercializar Fusión se encuentra en vía muerta por falta de rentabilidad. Por su parte, Masmóvil suma 700.000 clientes particulares (300.000 de móvil y banda ancha y 400.000 de VozIP). No tiene red propia de móvil y usa la de Orange.

Desde que Orange presentara su oferta de 3.400 millones de euros por Jazztel en septiembre del año pasado, las autoridades de Competencia de la UE han solicitado en varias ocasiones de la operadora francesa concesiones para dar su aprobación a la operación. La última vez se interrumpió el proceso de autorización que vencía originalmente el próximo 30 de abril. Bruselas entiende que la transacción propuesta “pudiera dar lugar a una pérdida significativa de la presión competitiva en los servicios de acceso fijo a internet y en los paquetes convergentes de fijo y móvil”.

La fusión daría lugar a un grupo que controlaría el 26,7% de las líneas de banda ancha fija y el 28,5% de las líneas móviles, disputando a Vodafone el segundo puesto de las telecomunicaciones en España, según los datos al cierre de 2014.