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350 detenidos en la inauguración de la sede del BCE en Fráncfort

La protesta frente al edificio, que ha costado 1.200 millones, deja 35 heridos

Violentos enfrentamientos en Fráncfort entre policía y manifestantes. ATLAS

Debía ser un gran día para el Banco Central Europeo (BCE), pero se ha convertido en una batalla campal. La inauguración de la nueva sede del Eurobanco en Fráncfort—con un coste superior a 1.200 millones, 350 más de los previstos inicialmente—  ha quedado empañada por los disturbios. La policía de la ciudad ha informado en su Twitter de la detención de 350 personas por alteración del orden público, de los que han quedado arrestados 16.

Los enfrentamientos dejaron 14 policías y 21 activistas heridos, además de 187 personas (80 miembros de las fuerzas de seguridad y 107 manifestantes) con irritación en los ojos por el gas pimienta y aerosoles. El eurodiputado de Podemos Miguel Urbán, presente en la protesta, aseguró en su cuenta de Twitter que la policía recibió con gas lacrimógeno y gas pimienta a manifestantes que “hasta ese momento” eran pacíficos.

Los manifestantes, algunos encapuchados, lanzaron piedras, levantaron barricadas y bloquearon varias calles con contenedores de basura y neumáticos ardiendo en el centro de la capital financiera alemana. Al menos siete coches de policías ardieron y hay docenas de heridos. El presidente del BCE, Mario Draghi, considera el nuevo edificio un símbolo de "lo mejor que Europa puede lograr junta".

Nada más comenzar su discurso pasadas las once y media de la mañana, Draghi se refirió a los que se manifiestan en las calles de Fráncfort. “Dicen que Europa está haciendo demasiado poco. Otros, como los populistas, dicen en cambio que está haciendo demasiado. Pero ninguno de los dos ofrece soluciones a los retos que tenemos hoy”, dijo el jefe del Eurobanco.

Draghi coindice con los manifestantes en que "la solidaridad es un elemento central para la integración europea", pero pone matices a este discurso. "La zona euro no es una unión política en la que algunos países tengan que pagar permanentemente por los otros", añadió en un acto que contó con los gobernadores de los bancos centrales nacionales de la zona del euro. Por tanto, las acusaciones que recibe el BCE son, según Draghi, "injustas".

Los organizadores de la manifestación, un grupo llamado Blockupy, en referencia al movimiento Occupy Wall Street de 2011, estiman en 10.000 los manifestantes ante la sede del BCE. Blockupy quiere dar voz a los elementos más críticos con instituciones como la troika, el organismo formado por el BCE, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional que supervisa las reformas en los países rescatados de la eurozona.

"Nuestra protesta va contra el BCE como miembro de la troika, que, a pesar de no estar elegida democráticamente, dificulta el trabajo del Gobierno griego. Queremos que las políticas de austeridad terminen", explicó a Reuters Ulrich Wilken, uno de los organizadores de la marcha. "Queremos una protesta pacífica pero ruidosa", ha señalado.

La nueva sede está formada por dos torres gemelas de 182 metros de cemento, vidrio y acero, cuya construcción ha durado 12 años. La institución ha tenido que mantener el alquiler (de 200.000 euros al mes) en su antigua sede, la Eurotower, para dar cabida al millar de empleados contratados para hacerse cargo de las nuevas tareas de supervisión. La institución ha costeado toda la operación con recursos propios.

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