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El beneficio de Iberdrola cae un 9,5% por la mayor carga de impuestos

Los ingresos de la eléctrica descienden por las reformas de la regulación

Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola.
Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola.

Iberdrola registró un beneficio neto de 2.326,5 millones de euros en 2014, lo que supone un descenso del 9,5 % respecto a 2013. Este descenso es consecuencia, sobre todo, de la mayor carga fiscal después de que en el ejercicio anterior se acogiese a la actualización de balances, según ha informado la eléctrica este miércoles a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

El beneficio neto recurrente, es decir, el generado antes del efecto de partidas no corrientes, alcanzó los 2.112 millones de euros, con una caída del 2,9 % que el grupo atribuye al impacto de los sucesivos cambios regulatorios del sector en España. La diferencia existente entre la evolución del beneficio recurrente (-2,8 %) y la del beneficio neto real (-9,5 %) se debe, básicamente, a los saneamientos extraordinarios realizados en 2013 en la rúbrica de provisiones e Impuestos de Sociedades sin correspondencia en 2014.

La partida de impuesto de sociedades se situó el pasado año en 837,1 millones, con una tasa efectiva del 27 %, mientras que en 2013 se apuntó 1.466,7 millones a su favor por la actualización de balances que le permitía ahorro de impuestos futuros. La compañía aprovechó esos ingresos contables de naturaleza fiscal en 2014 para llevar a cabo saneamientos.

Las ventas de Iberdrola se situaron el año pasado en 30.032,3 millones de euros, un 3,3 % menos que en 2013, mientras que el resultado bruto de explotación (Ebitda) se situó en 6.964,5 millones de euros, frente a los 6.756,9 millones de euros logrados un año antes. La propia eléctrica se había fijado conseguir un beneficio neto de 2.300 millones y un ebitda de 6.600 millones, con lo que cumple sus objetivos.

La compañía presidida por Ignacio Sánchez Galán ha destacado que los resultados han de enmarcarse en un entorno operativo "complejo" caracterizado por una mejora en la situación macroeconómica en el ámbito internacional, pero que no se concreta todavía en un incremento en la demanda de electricidad y gas en la Zona euro.

Adicionalmente, el ejercicio 2014 se vio impactado por los efectos de las modificaciones regulatorias y fiscales en España iniciadas en 2012, que minoran los ingresos de los distintos negocios con especial incidencia en renovables.

La empresa explica que la aplicación de la reforma eléctrica tiene un impacto de 617 millones en 2014. Esa norma establece un recorte a la retribución del negocio de distribución en España (-112 millones), una disminución del incentivo a la inversión que tiene un impacto en el negocio liberalizado en España de -70 millones, establece la financiación del bono social por los grupos integrados (-66 millones), y tiene un efecto especialmente negativo en las energías renovables (-339 millones) y cogeneración (-30 millones).

En cuanto a su posición financiera, la eléctrica cerró 2014 con una deuda financiera neta de 25.619 millones de euros, 1.200 millones menos que un año antes, aunque descontando los derechos de cobro del déficit de tarifa en España, la cifra baja a 25.233 millones de euros, cerca del objetivo de 25.000 millones de euros.

En 2014, la compañía llevó a cabo unas inversiones brutas por valor de 3.376 millones de euros que se dedicaron en su práctica totalidad (el 90 %) a negocios regulados.

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