El paradigma del especulador

El multimillonario de origen húngaro fue el que más dinero ganó el año pasado con inversiones arriesgadas

Georges Soros tiene últimamente un apetito especial por todo lo que tiene que ver con las infraestructuras y la energía. Pero a diferencia de Warren Buffett, el otro gran inversor de referencia en Wall Street, no le importa de vez en cuando apostar su ingente fortuna en compañías extranjeras. Soros, de 84 años y con una riqueza valorada en 24.000 millones de dólares (cerca de 20.000 millones de euros), es el paradigma del especulador pese a que critique la misma máquina que le hizo multimillonario.

El inversor de origen húngaro es presidente del Soros Fund Management. George Soros fue el pasado ejercicio el gestor de fondos que más dinero ganó, con una ganancia personal de 4.000 millones. El vehículo que utiliza para mover la fortuna familiar es el fondo especulativo Quantum, reconocido como el más rentable en la historia de la industria financiera.

Esta estructura de inversión genera unos retornos del 23% anual.La operación en FCC se anuncia justo tres meses después de doblar su participación en la petrolera YPF. La sociedad argentina se convirtió en ese momento en la mayor compañía en la cartera de inversión de su poderoso fondo, hasta la inyección de capital en la constructora española. Fue una nueva muestra de que Soros va por delante del resto, ya que elevó su apuesta en plena batalla legal de Buenos Aires por el impago de su deuda soberana.

El influyente fondo de la familia gestiona activos por valor de 13.300 millones de dólares, con cerca de 360 compañías en cartera. Soros tiene posiciones, de acuerdo con la última información remitida a los reguladores, en grandes compañías como la aseguradora AIG o American Airlines. Aunque son las tecnológicas las que tienen más peso, con Intel, Facebook, Microsoft, Google o Apple, junto con las vinculadas a la energética, como Phillips 66 y Consol Energy.

Soros, casado tres veces, es superviviente de la ocupación nazi. Es más conocido por el ataque que hizo contra la libra esterlina en 1992. Se le atribuye también la tormenta financiera que llevó a la devaluación de las monedas del sudeste asiático en 1997. Y el año pasado volvió a jugar corto con el yen japonés. Además de empresas y divisas, es muy activo en materias primas y deuda soberana.

Por eso su influencia es tan grande.La gestión directa del fondo la lleva su hijo Robert, porque el patriarca dedica gran parte de su tiempo a la filantropía y a acciones en el ámbito de la política. Pero su toque en las operaciones que realiza es evidente. Fue de los primeros en declarar el fin de la crisis financiera en EE UU y su entrada en el capital de FCC en febrero se interpretó como una señal clara de que la economía española tocaba fondo, con inversiones también en el sector inmobiliario.

George Soros se graduó por la London School of Economics en 1952. Cuatro años después llegó a Nueva York, donde su carrera como inversor empezó a despuntar. La última lista de la revista Forbes le coloca entre las 17 mayores fortunas de EE UU, justo por detrás del activista Carl Icahn. En la clasificación mundial aparece en el puesto 25º, con el fundador de Alibaba, Jack Ma, pisándole los talones.

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