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Qué hacer frente a una derrama

En tiempos de crisis, un imprevisto en nuestro edificio puede suponer un gasto importante

Reforma de un edificio, en Madrid.
Reforma de un edificio, en Madrid.

Rehabilitación de la fachada, poner un ascensor, rotura de elementos comunes… La convivencia vecinal se puede ver interrumpida o incluso truncada por cualquiera de los anteriores motivos, lo que tiene como desenlace una derrama. Temida palabra por lo que en sí supone: gasto.

La morosidad vecinal es uno de los grandes problemas de las comunidades de vecinos, según el III Estudio Global sobre la morosidad en las Comunidades de Propietarios en España que el Observatorio de las Comunidades de Propietarios ha llevado a cabo, en 2013 se llegó a los 1.798 millones de euros de impago. Tener que hacer frente a una derrama es un gasto que ningún vecino desea pero que cuando se presenta no se puede eludir, por lo que es importante no contribuir al aumento del impago en las comunidades. Además es de obligatorio tanto por parte de la comunidad como por parte de cada vecino el cumplimiento la Ley de Propiedad Horizontal, encargada de regular este asunto.

En primer lugar habrá que considerar si lo que motiva la derrama entra dentro de la cobertura del seguro que toda comunidad debe tener. Además para mayor tranquilidad, aunque no es obligatorio, es recomendable y evita quebraderos de cabeza que cada inquilino disponga de un seguro de hogar, en el que se contemple tanto el contenido como el continente.

¿Qué derramas son las más comunes?

Siguiendo la normativa anteriormente mencionada (Ley de Propiedad Horizontal), existen derramas que no son posibles evitar y que por lo tanto hay que asumir su pago.

  • Obras para el mantenimiento del inmueble. Todos los propietarios están obligados al pago de la derrama que sirva para realizar al inmueble cualquier obra de mantenimiento que afecte en términos de seguridad, habitabilidad… Es decir, se trata de obras estrictamente necesarias y que deberán ser aprobadas por la junta vecinal.
  • Obras para eliminar barreras arquitectónicas. Se entiende como necesario la eliminación de cualquier elemento que impida el acceso al inmueble para aquellas personas con minusvalía física o mayores de 70 años. Es común aprobar derramas para instalar sillas elevadoras, rampas o ascensores. En este caso, todos los vecinos deberán proceder al pago siempre y cuando éste no sobrepase de la suma de 12 mensualidades del pago ordinario de la comunidad.
  • Obras de mejora del edificio. Esta derrama suele ser también frecuente ya que el paso del tiempo deteriora determinados elementos del inmueble, por lo que es necesario realizar trabajos de mejora. Aprobada en junta, todos los vecinos deben asumir el gasto cuando no supere la suma de 3 mensualidades.

¿Y si la reforma es en casa?

En primer lugar habría que asegurarse si tal y como se ha indicado anteriormente, el seguro cubre el desperfecto que se ha producido en el hogar. Si no se trata de un desperfecto como tal, sino que es una reforma habrá que tener una serie de consideraciones. La primera consideración es la financiación para llevarla a cabo, ya que carecer de ella si la reforma es urgente puede ser un problema. Este escollo se puede salvar con el Crédito Proyecto Reforma de Cofidis con el que se puede solicitar entre 4.000 y 15.000 euros. La segunda consideración será poner en conocimiento de la comunidad la intención de realizar una reforma, en caso de que ésta sea grande. Además con cada reforma no se puede alterar o reducir la seguridad de la vivienda ni tampoco alterar su estructura. Los elementos comunes tampoco podrán ser alterados con una reforma particular. Habrá que respetar las horas de descanso y una reforma nunca podrá menoscabar los derechos del resto de propietarios de la comunidad.

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