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INFORME DEL FONDO

El FMI reclama un cambio de modelo

El organismo alerta del bajo potencial de crecimiento a medio plazo y pide más productividad

La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, el pasado abril.
La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, el pasado abril. EFE

Tras la Gran Recesión, a España le aguarda una crisis de modelo. El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó ayer unas nuevas previsiones económicas que, en el corto plazo, suponen un buen espaldarazo: duplican el crecimiento estimado para 2014 y 2015. Sin embargo, más allá, la reactivación languidece y la cuarta economía de la zona euro se encuentra con un reflejo: un potencial de expansión bajo tras años de boom en los que la actividad se basó en una productividad muy baja. Y, tal como recalcó la institución con sede en Washington, cree necesario encontrar un nuevo patrón económico menos dependiente del incremento de la población ocupada o la acumulación de capital.

En el lapso de seis meses, el FMI ha pasado de estimar un crecimiento para España en 2014 del 0,6% a situarlo en el 1,2%. La mejora queda recogida en el informe del Artículo IV para España, que es un reporte anual en el que el FMI analiza la situación de la economía de cada país y emite una batería de recomendaciones.

El Fondo es más optimista respecto al crecimiento de este año y también para 2015, cuando espera que el PIB de un tirón del 1,6%, seis décimas más de lo que esperaba en abril y el doble de lo que calculaba en enero. Pero a partir de ahí la recuperación se ralentiza teniendo en cuenta que, tras dos recesiones en cinco años, la economía española aún necesitará unos cinco años para recuperar el nivel de riqueza previo a la crisis. Tras el 1,6% revisto en 2015, las previsiones del FMI van añadiendo una décima de incremento de PIB cada año, hasta dejar el de 2019 en el 2%. Ese año, la tasa de paro se situaría en el 18,7%, según el Fondo, tres puntos por debajo de lo que esperaba en abril.

“Es probable que España afronte un largo periodo de bajo crecimiento (sobre el 1,5% y el 2%) y alto desempleo, pero la acción política dirigida a reducir el paro estructural y mejorar la productividad puede mejorar los resultados”, apunta el Fondo. Los ritmos de crecimiento previos a la crisis se apoyaron en buena parte en la acumulación de capital y empleo, pero ahora el crecimiento potencial, que es el vigor de una economía con la política económica neutral, “puede ser solo del 1% en el medio plazo”. Además, el Fondo advierte de que, con los actuales problemas estructurales y el legado de la crisis, la recuperación puede ser más lenta que tras crisis anteriores.

El examen del FMI aborda también algunas de las principales lacras de la economía española: unos niveles de productividad muy pobres, que suelen mejorar gracias a la destrucción de empleo (se obtiene lo mismo con menos trabajadores) pero poco si se tiene en cuenta el total de los factores (capital tecnológico, valor añadido de la producción, etcétera). “Un incremento sustancial de la productividad debería ser una de las prioridades. Crear una agencia independiente sobre crecimiento y empleo podría ayudar a establecer las prioridades y lograr el apoyo público, además de controlar el progreso”, apunta.

“Incluso las previsiones del Gobierno contemplan un desempleo del 19% en 2017”, se lamenta el Fondo. Para combatir el paro, el organismo que dirige Christine Lagarde insiste en la necesidad de flexibilizar más el mercado laboral y persistir en la moderación de los salarios, pero no mediante rebajas nominales, sino mediante una disminución de costes reales a las empresas “hasta que el desempleo sea un poco más aceptable”, señalan los técnicos.

Hay otras medidas que España debe poner en marcha para sur su recuperación, para el FMI, que no está del todo satisfecho con la reforma que el Gobierno aprobó este año para facilitar las refinanciaciones de empresas viables. Las opciones son aún “demasiado limitadas”, además de que los acreedores públicos (como Hacienda o la Seguridad Social) siguen al margen de quitas y reestructuraciones. Pero hay más: el FMI también reclama más liberalización de servicios y no olvida una reivindicación que comparte con Bruselas de subir el IVA.