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Los ‘fondos responsables’ ganan adeptos

Francia, Reino Unido, Suiza, Bélgica y Alemania lideran el mercado de estos productos

Un inversor en la Bolsa de Madrid.
Un inversor en la Bolsa de Madrid.

Pensar que en la meca del capitalismo los inversores busquen algo más que sacar rentabilidad a su dinero puede sorprender a algunos. Pero es así. Ocurre. Y en los últimos años son cada vez más los fondos de inversión que eligen los activos en función, no solo del retorno que ofrecen a sus partícipes, sino también tomando en consideración otras cuestiones como las políticas sociales o medioambientales que siguen las empresas que componen las carteras, o analizando su gobernanza. Es decir, siguiendo los criterios denominados ISR (inversiones socialmente responsables), ASG o ESG (factores medioambientales, sociales y de gobierno corporativo, por sus siglas en inglés). Los inversores, fundamentalmente institucionales, como fondos de pensiones y de empleo, se lo exigen a las gestoras y también a las compañías en que ponen su dinero.

Es un movimiento que está tomando cuerpo en los últimos diez años y, aunque todavía tenga un desarrollo incipiente, algunos analistas, como Susana Peñarrubia, gestora de Deutsche Asset & Wealth Management, le auguran un gran futuro. Con la crisis, explica José Luis Blasco, socio responsable de Cambio Climático y Sostenibilidad de KPMG, el interés de las grandes compañías por mostrar su buena gestión ha sido un claro elemento de diferenciación muy tenido en cuenta por los inversores.

Actualmente los fondos de inversión que suman los criterios ISR a los financieros habituales en su análisis para elegir su composición apenas si representan el 2% del total en Europa en número y algo menos en patrimonio (mueven unos 100.000 millones de euros, después de la desbandada inversora que la crisis ha provocado en todos los fondos de inversión. Pero en el año 2000 apenas si tenían 15.000 millones de euros). Francia es el país al que más le gustan este tipo de vehículos, muy por delante del resto. Le siguen Reino Unido, Suiza, Bélgica y Alemania. Entre los cinco suponen más del 80% del conjunto del mercado europeo. El mundial se estima en unos 300.000 millones de euros.

El mercado mundial de estos vehículos asciende a 300.000 millones

En España el desarrollo de estos productos es muy inferior. “Una de las razones puede ser que no hay muchas gestoras que comercialicen fondos responsables”, indica Blasco. Hasta hace bien poco apenas si contaban con un patrimonio de 1.000 millones de euros. Aunque este año, con el despertar del interés por los fondos de inversión mixtos, dadas las escasas rentabilidades de los depósitos y el gusto de los inversores más prudentes por este tipo de activos de bajo riesgo, fondos como el Santander Responsabilidad Conservador han duplicado su patrimonio, hasta rozar los 1.400 millones de euros, explica José María Luna, director de análisis de la firma de asesoramiento Profin. “Pero sigue siendo un mercado muy pequeño, de nicho, pese a que los clientes cada vez pregunten más por él y las gestoras lancen productos nuevos”, dice.

La mayoría de los fondos de inversión que se guían en la elección de su cartera por los criterios de calidad medioambiental, social y de gobierno corporativo de las compañías que marcan los distintos estándares (Dow Jones Sustainability Index y Fotsie for Good Index, principalmente) disponen de patrimonios que se mueven entre seis y 75 millones de euros. Es el caso de los que gestionan el Santander, BBVA, Bankinter, Invercaixa o Sabadell.

Retornos entre el 4% y el 9%

El director de análisis de Profin, José María Luna, indica cuáles son las gestoras más activas en el desarrollo de fondos de inversión responsable de renta variable. Es el caso de Pioneer, cuyo producto Gobal Ecology, maneja un patrimonio de 1.100 millones de euros. Unas cifras muy distintas a las de otras gestoras como Parvest, Allianz o UBS, que disponen de fondos de inversión centrados en ecología, que mueven entre 120 y 200 millones de euros.

Pioneer Global Ecology también es gigante comparado con aquellos instrumentos que invierten en compañías guiadas por el buen gobierno y por su compromiso con las sociedades locales en que operan, como los de Erste Asset Management, Aberdeen, Lombard Odier o JP Morgan. Sus patrimonios oscilan entre 100 y cerca de 300 millones.

Estas inversiones cuentan con rentabilidades muy dispares, continúa Luna, se mueven entre el 4,61% y el 9,64%. “Está muy bien, son rentabilidades muy atractivas; mejores que las de la renta variable internacional”, añade. Lo habitual es que estos fondos se comparen con los índices de referencia de los mercados bursátiles. “En general, se suelen comportar mejor que la Bolsa cuando esta cae y peor cuando se revaloriza, ya que invierten en empresas estables”, señala José Luis Blasco, socio de KPMG.

Las compañías españolas que habitualmente conforman sus carteras son las que figuran en el Ibex 35. Las firmas más repetidas en ellos son Endesa, Iberdrola, REE, Inditex, Ferrovial, Indra, Acciona, CaixaBank, Santander, BBVA, Gamesa, Mapfre... Es más, el fondo noruego de pensiones, que tiene un patrimonio de 460.000 millones de euros, e identifica sus inversiones por fundamentales financieros y las filtra por criterios ISR, tiene unos 18.000 millones invertidos en el Ibex, dice Blasco.

Deutsche Asset & Wealth Management, del Deutsche Bank, gestiona actualmente un patrimonio de 250 millones de euros en este tipo de activos. Aunque su intención es extender al análisis de todos sus fondos estos criterios extrafinancieros. “Hemos conseguido que esta temática se introduzca en el análisis de todos nuestros fondos. No solo en los propiamente denominados responsables. Hemos ido un paso más allá”, indica Peñarrubia. “Evidentemente, no solo invertimos en valores que tengan integrado el medio ambiente, el buen gobierno y la responsabilidad social en su negocio, sino que en valores cuyo valor de mercado vaya a subir. El peso de los objetivos ISR es muy inferior al de los financieros”, agrega.

Deustche Bank cuenta con 160 indicadores propios para analizar sus inversiones desde este punto de vista. Además, indica Peñarrubia, antes de incluir una empresa en su cartera, el equipo del fondo se reúne con los consejeros delegados de la misma para comprobar si las políticas de responsabilidad son reales o solo mera fachada. A su juicio, la clave para que los criterios de responsabilidad sean tenidos en cuenta por las compañías es que sus principales dirigentes los apoyen. “A los inversores institucionales sí les preocupan”, indica la gestora cuyos principales clientes suelen ser fondos de pensiones, fundaciones e iglesias.

El mayor de los vehículos de Deutsche Asset & Wealth Management, DWS Invest II ESG Equity Europe, tiene el objetivo de superar al índice bursátil Stoxx 600, pero ahora va por detrás. Se revaloriza por encima del 2% cuando el mercado lo hace más del 4%. Han sido cuestiones técnicas las que han propiciado este resultado que espera corregir en breve, dice Peñarrubia. Este producto se compone principalmente de títulos europeos de renta variable. Incluye empresas como Roche, Daimler, Allianz, Novartis, ING, Nestlé o Ferrovial, entre las españolas.

No hay que olvidar que lo primero que debe buscar un vehículo de inversión, cumpla los criterios de responsabilidad o no, es conseguir la mayor rentabilidad posible en relación al riesgo que asuma, recuerda Ángel Martínez-Aldama, director general de Inverco, la patronal de los fondos de inversión. “Los que invierten en este tipo de empresas dicen que a largo plazo son más rentables”, añade.

Inverco actualizó el mes pasado las normas que rigen sobre los fondos responsables, vigentes desde 1999. El cambio presta especial atención a los mensajes publicitarios y a la información a suministrar a partícipes de estos productos, además de incluir el activismo empresarial, tan en boga.

“La industria espera que los criterios medioambientales, sociales y de buen gobierno dejen de ser residuales en los fondos de inversión y se conviertan en un equipamiento de serie”, señala Alberto Moreno de Tejada, subdirector del Máster en Banca Responsable del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB). Hacen falta recursos por parte de las gestoras, que no están preparadas para analizar los intangibles de las empresas en que invierten, y sobre todo compromiso por su parte y por parte de los inversores para lograr que estos elementos de responsabilidad se integren como los financieros en los productos, dice el profesor, entre otras cosas porque las empresas más responsables suponen menos riesgos para los inversores largoplacistas.