Los mercados caen y la oposición critica al Gobierno de Fernández

El índice de la bolsa de Buenos Aires se desplomó 10,1%

Los mercados esperaban que el Tribunal Supremo de EE UU iba a adoptar alguna decisión que demoraría la resolución final del juicio por de la deuda argentina y por eso se sorprendieron cuando  este dejó en firme el fallo previo contra el país sudamericano. Muchos inversores financieros de riesgo venían apostando por Argentina desde agosto pasado, cuando en las elecciones legislativas primarias quedó descartada la posibilidad de una reforma constitucional que habilitara a Cristina Fernández de Kichner a postularse por tercera vez a presidenta en 2015, y también a partir de medidas amigables con el mercado que la jefa de Estado adoptó en 2014. Esos especuladores esperaban que el máximo tribunal norteamericano tomase este lunes una decisión que prolongara el juicio y que hiciera impulsar aún más los precios de acciones de empresas y de títulos públicos de Argentina. Pero la sentencia contraria al país sudamericano y favorable a los llamados fondos buitres, acreedores que rechazaron la reestructuración de la deuda en 2005 y 2010, derrumbó las cotizaciones.

El índice de la bolsa de Buenos Aires se desplomó 10,1%. Las acciones de empresas argentinas que cotizan en Nueva York descendieron entre el 6,6% y el 14,6%. La prima de riesgo, que venía bajando en los últimos meses, se elevó el 12,1%, hasta 826 puntos básicos. Una decisión judicial favorable a los intereses de Argentina este lunes hubiese provocado una bajada de esta variable y hubiera facilitado eventuales planes del Gobierno de Fernández de volver a colocar deuda en los mercados internacionales por primera vez desde 2001, el año de la suspensión de pagos que desencadenó el juicio actual. Los títulos públicos más operados de Argentina retrocedieron entre el 3,5% y el 13,1%. Bajaron los precios tanto de los bonos que fueron emitidos en Nueva York, que corren riesgo de una nueva suspensión de pagos tras el fallo en EE UU, como los de legislación local.

El tipo de interés de los préstamos interbancarios se elevó del 18% al 24,5%. En el mercado cambiario oficial, el dólar se mantuvo sin modificaciones, a 8,15 pesos, pero no en las plazas paralelas. En este país donde rigen controles de cambios, en el mercado ilegal o blue (azul), la moneda norteamericana se encareció 20 centavos de peso, hasta 11,85. También hay mecanismos legales de compra de divisas mediante la triangulación con acciones y bonos: el llamado dólar bolsa, que se opera en el mercado local y que subió 42 centavos, a 11,52 pesos, y el contado con liqui, que sirve para girar fondos al extranjero y que sorprendió con una caída a 10,38 pesos.

Los inversores esperan con ansiedad al discurso por cadena nacional de radio y televisión que esta noche dará Fernández para anunciar los pasos a seguir por Argentina. Un exfuncionario del Gobierno kirchnerista, que prefirió mantener el anonimato, consideró que la opción “más digna” para su país consiste en mantener su negativa a pagar a los buitres. Como el fallo obliga a Argentina a pagar primero a esa minoría de acreedores litigantes antes que seguir abonando a los que aceptaron la reestructuración con quita de la deuda, esa alternativa planteada por el exfuncionario consistiría en una suspensión de pagos con estos últimos y una oferta de un nuevo canje para unos y otros. Pero el informante admite que quizá el Gobierno argentino considere que, en su plan de normalización de la relación con los mercados que ha emprendido en 2014, conviene pagar a los buitres con una fórmula negociada en los tribunales. Argentina podría abonar su deuda con nuevos bonos, en lugar de efectivo, en una operación similar a la pactada para la indemnización a Repsol por la nacionalización de YPF. Esta opción implicaría un aumento de la deuda argentina, aunque también podría abrir las puertas a financiamiento externo en un año en el que la escasez de divisas ha devaluado el peso, elevado la inflación (34,9% anual) y estancado la economía.

Los políticos de la oposición, mientras tanto, ya han comenzado a criticar al Gobierno de Fernández por su estrategia en la pelea contra los buitres. Si bien la semana pasada los principales partidos se habían unido en su rechazo a los acreedores litigantes en EE UU y algunos de sus parlamentarios habían viajado juntos, en una inusual alianza, a defender la posición argentina ante el Ejecutivo y el Congreso de la superpotencia, ahora afloraron las diferencias. El diputado y precandidato presidencial socialista Hermes Binner, del Frente Amplio Unen, lamentó que “no es un buen día para el futuro del país” y anticipó que el próximo Gobierno pagará los costes. “Este resultado es el logro de tanta improvisación y tantos cambios. Esto es el producto de un desmanejo absoluto del Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Economía, que son los verdaderos responsables de haber echado a andar tantas diatribas sobre la corte. Es el Congreso tiene que tomar este tema y actuar como un país maduro. Creo en una salida negociada con el juez (de primera instancia, el que primero falló contra Argentina); tiene que haber una nueva propuesta, una gran convocatoria", continuó Binner. El dirigente socialista criticó las declaraciones de funcionarios en los años anteriores, cuando tachaban al juez del caso como un buitre y amenazaban con no pagar ni acatar fallos en contra.

El diputado y economista Federico Sturzenegger, que viajó la semana pasada a EE UU a apoyar la posición unificada de su país, también lamentó el “mal manejo del Gobierno”. Este dirigente del conservador Partido Propuesta Republicana (PRO) fue secretario de Política Económica en plena debacle de Argentina que derivó en la suspensión de pagos de 2001, en el Gobierno de Fernando de la Rúa (1999-2001). “La soberbia y la impericia se pagan con estos problemas. Desgraciadamente, todo va a repercutir sobre el bolsillo de los argentinos”, añadió Sturzenegger en Radio Continental.

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