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Credit Suisse, multado con 1.800 millones de euros por fraude fiscal

El primer gran banco demandado en dos décadas por EE UU admite su culpabilidad por conspirar para evadir impuestos

Sede de Credit Suisse en Berna (Suiza)
Sede de Credit Suisse en Berna (Suiza) REUTERS

Credit Suisse acaba de admitir algo que durante las dos últimas décadas evitaron reconocer otros grandes grupos financieros que operan en Estados Unidos: cometió un frade. Lo hizo después de que el Departamento de Justicia le demandara por haber asesorado a clientes estadounidenses a evadir el pago de impuestos bajo la protección del secreto bancario. El segundo grupo financiero suizo es sancionado con más de 2.500 millones de dólares (unos 1.800 millones de euros). El caso tiene en la cuerda floja a su consejero delegado, Brady Dougan, y su presidente, Urs Rohner.

El desembolso, que triplica la reprimenda de 780 millones que se impuso a su rival UBS hace cinco años por un caso similar, permitirá así cerrar una larga investigación por conspiración iniciada por el Departamento de Justicia y el resto de reguladores. La entidad, que corría el riesgo de haber perdido la licencia para operar en EE UU, ya comunicó a los inversores la provisión 800 millones para hacer frente a la factura legal derivada del caso.

De ese total, el grueso iría al departamento que dirige Eric Holder, unos 1.800 millones. El resto se repartirá entre las arcas del Estado de Nueva York y la Reserva Federal. La diferencia respecto al caso de UBS es que la firma no va a identificar en esta fase a los titulares de las cuentas que se utilizaron para evadir impuestos. Su rival facilitó información relativa a 4.700 cuentas de clientes.

El desembolso, que triplica la reprimenda de 780 millones que se impuso a su rival UBS hace cinco años

El responsable de la cartera de Justicia, Eric Holder, un paso mayor para proteger al ciudadano ante caso de fraude y exigir responsabilidades. “La conspiración era extensa”, valoró el fiscal general, que explicó que el fraude duró varias décadas. “No solo Credit Suisse lo sabía, sino que adoptó medidas para protegerse a sus empleados y clientes”, añadió. También le acusó de destruir documentos.

En la información entregada junto a la demanda en un tribunal en Virginia se explica que la institución financiera suiza, junto a dos filiales, utilizó una serie de entidades tapadera para cubrir las cuentas que no se declaraban. De acuerdo con la misma documentación, se ayudó a los clientes estadounidenses a retirar el dinero de las cuentas bien en efectivo o con transferencias a bancos en EE UU.

Washington, muy criticada hasta ahora por la manera en la que persiguió a los responsables de la última crisis financiera, consigue esta vez que la entidad diga en público que cometió una irregularidad. Lo que está por ver es cómo esta admisión puede afectar ahora al banco al hacer negocio en EE UU. Tampoco está claro como esta conducta por afectar a todo el sistema.

Dougan es el primer estadounidense al frente de Credit Suisse. Asumió el cargo de consejero delegado un año antes de que estallara la crisis, en mayo de 2007. La presión para que dimita no paró de crecer en las últimas semanas. Se disculpó por la conducta irregular de algunos empleados en una comparecencia en el Congreso de EE UU, aunque evitó asumir su responsabilidad.

Pero la eventual salida del ejecutivo tampoco sería una buena noticia para el banco europeo, porque no va a resolver el daño a su reputación a corto plazo. Hay siete directivos acusados de fraude desde 2011. UBS logró evitar cualquier tipo de reprimenda por la vía penal a base de cooperar con la Justicia estadounidense. Dougan empezó a trabajar para Credit Suisse hace 24 años.

La investigación de Credit Suisse puede servir a partir de ahora como modelo para perseguir el fraude financiero en EE UU. En el punto de mira de los reguladores está también BNP Paribas, el banco más grande de Francia. Como en la entidad suiza, su expediente no está relacionado con la pasada crisis financiera sino por haber permitido sortear el embargo impuesto a países como Irán y Sudán.

"No importa el tamaño de la entidad, será perseguida", concluyó Holder en rueda de prensa, esperando que la reprimenda contra Credit Suisse sirva de aviso para los otros grupos financieros. "Pagarán las consecuencias", remachó, dejando claro que no se hace distinciones tampoco respecto al origen de la entidad. Es la mayor multa impuesta hasta la fecha por un fraude tipo fiscal. También se admite que se están adoptando pasos para modificar su estructura y reforzar los controles internos.