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“Madoff nunca se graduó con un MBA”

Ilian Mihov, decano de Insead, en la Fundación Endesa.
Ilian Mihov, decano de Insead, en la Fundación Endesa. Samuel Sánchez

Cuentan que la soberbia escalera que da acceso a la Fundación Endesa —en una calle que viaja paralela al parque del Retiro en Madrid— fue trazada por Eiffel. Desde luego comparte la presencia del hierro y esa propuesta entre lo ingenieril y lo arquitectónico seña de identidad del proyectista francés. Este es el camino tan único que lleva a la conversación con Ilian Mihov (Bulgaria, 1966), decano de Insead, una de las grandes escuelas de negocios mundiales con campus en Francia, Singapur y Abu Dabi. De origen francés, desde hace 53 años forma a buena parte de la élite de la élite. Cada año, en sus pupitres, se gradúan más de 1.000 estudiantes MBA (master in business administration). Profesionales que ahora quieren convertirse en emprendedores en lugar de en lobos de Wall Street.

Pregunta. Los analistas hablan de las escuelas de negocios 3.0. ¿Qué significa? ¿Hay que reinventarlas?

Respuesta. Esa idea viene desde tiempo atrás. Las escuelas de negocios tienen que adaptarse al reto de la globalización. Desafíos que nos enfrentan a temas éticos o de sostenibilidad. Pero lo que nosotros hacemos, fundamentalmente, no es formar solo en materias concretas sino crear espacios para la discusión y el diálogo. Nuestra aportación no son las herramientas tecnológicas sino enseñar a los alumnos a usarlas por sí mismos.

P. Muchos de los financieros que causaron el colapso económico de 2008 proceden de algunas de las principales escuelas de negocios del mundo. ¿Debemos preocuparnos?

R. No lo creo. Esas acusaciones de que los MBA han creado la crisis están fuera de lugar. He dado clases durante 17 años, conozco a mis estudiantes y no puedo estar más en desacuerdo con esa generalización. Por ejemplo, Bernard Madoff [responsable de la mayor estafa de la historia] nunca se graduó con un MBA.

P. ¿Pero los problemas de Wall Street les afectarán de alguna manera?

R. No hemos sentido ningún efecto sobre las solicitudes de matrículas. Se mantienen estables. Eso sí, hemos visto más gente que antes interesada en emprender.

P. ¿Necesita el Insead reducir su dependencia de las finanzas?

Me da miedo un campus en China y una mayoría de alumnos chinos”

R. No. Lo repito. Tenemos el mismo número de matriculaciones que antes. Incluso han aumentado durante la crisis. Y también se ha incrementado el emprendimiento dentro del campus. Se ha convertido en un movimiento pujante porque es muy atractivo crear tu propia compañía, y si además el emprendedor tiene éxito tendrá un negocio global. En solo tres años puede construir una empresa multimillonaria.

P. ¿Y cómo llegan los emprendedores a su campus?

R. Tengo una hipótesis, que puede estar equivocada. Mucha gente muy creativa, en vez de acudir a un centro de creación, prefiere ir a una escuela de negocios. Lo veo en mi clase. Hay estudiantes que proceden de la literatura, la música, el arte… Dicen: “Quiero hacer algo grande”. Tengo esta idea y quiero aprender los detalles y los conocimientos para ponerla en marcha. Además, la financiación ayuda. Hoy en día, si alguien cree verdaderamente en tu idea puedes conseguir 10 o 15 millones de euros.

P. ¿Han perdido valor los MBA?

R. No. Ahora bien, si le dices a tus alumnos: “aquí tienes los libros de texto; léelos y conseguirás un título”, entonces el MBA habrá perdido valor. Pero las grandes escuelas no hacemos eso. Nosotros enseñamos a los alumnos a pensar y a que a través del diálogo, las conversaciones, las discusiones cambien la forma en la que lo hacen.

P. Cuando habla de grandes escuelas, ¿a cuántas se refiere?

R. Unas 15 o 20.

P. ¿Están viviendo las escuelas de negocios una crisis?

R. Tienes que reinventar la forma en la que haces las cosas debido a un entorno cambiante. Pero al mismo tiempo, las escuelas continúan haciendo grandes cosas y siguen llegando excelentes estudiantes.

P. Son muy buenos enseñando finanzas, marketing, econometría. ¿Y ética? ¿Qué hay del factor humano?

R. Seguimos enseñando esas materias porque los alumnos tienen que saberlas. Porque cuando dices: tengo una titulación del Insead significa que manejas ciertos conocimientos. Pero el gran valor de la escuela es otro. Reúnes a gente muy distinta y cuando empiezan a debatir, a dialogar, sobre diferentes asuntos, es cuando comienzan a aprender. Los temas más importantes son los psicológicos. Asuntos que hablan acerca de quién soy yo o cuál es la percepción que tengo de las cosas que suceden a mi alrededor. Tenemos grupos de trabajo de cinco estudiantes y lo asombroso es que una de las grandes lecciones que aprenden es que no todo el mundo es igual ni piensa lo mismo. Se quedan impactados de cuántas personas piensan de un modo distinto a ellos. A la hora de enseñar ética decir, tal cual, este es el valor correcto y este es el malo no funciona. Lo que hacemos es crear el espacio para que sean conscientes, receptivos, a las diferencias.

El emprendimiento se ha convertido en un movimiento pujante”

P. Y con esos valores, ¿qué clase de personas crean?

R. Al año se gradúan más de 1.000 alumnos de MBA y somos la escuela con la mayor diversidad del mundo. Hay 84 nacionalidades. Pero si existe un valor que transmitimos muy bien es el de la tolerancia. En nuestros grupos tenemos españoles, brasileños, árabes… Incluso reunimos palestinos e israelíes. Al principio discuten, pero después aprenden a trabajar juntos. Aprenden a tolerar otras culturas y entienden que existen otras opiniones. Esto es muy importante.

P. ¿Cómo explica que en un país con la crisis económica que soporta España tenga algunas de las mejores escuelas de negocios del mundo?

R. Hay una pregunta que me parece fundamental. ¿Qué hace buena a una compañía? Hablo en general, no solo a las escuelas de negocios. ¿Son las máquinas? ¿Las personas? Ninguna de las dos. Todo el mundo puede comprar la misma maquinaria o contratar idénticos trabajadores. Lo que marca que unas empresas sean mejores que otras es cómo organizan sus procesos y quién es el líder que motiva a la gente.

P. Contaba su antecesor en el cargo que las escuelas de negocios tienen la actividad más competitiva del mundo.

R. Es muy competitiva. Pero al mismo tiempo cooperamos mucho entre todos. Nuestro objetivo es crear conocimiento y no es posible hacerlo si estás aislado.

P. Tienen tres campus (Francia, Singapur y Abu Dabi), ¿planean nuevas aperturas?

R. No tenemos planes para crear nuevos espacios. Singapur y Fontainebleau (Francia) están muy integrados. Aunque la logística es muy difícil.

P. Entonces, ¿puede ser una escuela como la suya global sin tener un campus en Estados Unidos?

R. No hace falta tener campus en todos los países para serlo. Tenemos cien estudiantes estadounidenses en nuestras aulas. Pero, reitero, dirigir varios campus a la vez es una pesadilla logística.

P. Sin embargo China, con su potencial, ¿no sería una opción?

R. Es tentador. La verdad es que lo hemos analizado. Pero para nosotros es básica la diversidad. Eres muy creativo si tienes gente muy distinta. Me da miedo ir a China, crear un campus y que la mayoría de nuestros estudiantes sean chinos. Ahora, desde Singapur, ya captamos a chinos, indios… Respetar la diversidad de los individuos es un principio clave para Insead.

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Sobre la firma

Miguel Ángel García Vega
Lleva unos 25 años escribiendo en EL PAÍS, actualmente para Cultura, Negocios, El País Semanal, Retina, Suplementos Especiales e Ideas. Sus textos han sido republicados por La Nación (Argentina), La Tercera (Chile) o Le Monde (Francia). Ha recibido, entre otros, los premios AECOC, Accenture, Antonio Moreno Espejo (CNMV) y Ciudad de Badajoz.

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