Opinión
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¿Más impuestos al empleo?

España va tan bien que ya solo hablamos de 2014. El huracán de la segunda recesión ha pasado pero ahora queda la reconstrucción de sus efectos devastadores sobre el empleo y la deuda, especialmente pública. En su rueda de prensa de balance del año “2014” el presidente dijo “este año toca cumplir con el programa y anunciar bajadas de impuestos”.

Días antes el presidente había aprobado en el Consejo de Ministros una subida de las cotizaciones sociales a empresas, trabajadores y autónomos. La medida se publicó con nocturnidad y alevosía en el BOE y entró en vigor antes de final de año, lo cual obligó a las empresas a modificar sus nóminas de diciembre. Cuando subió el IVA en 2012, el presidente se comprometió con los empresarios en compensarles con una bajada de las cotizaciones sociales. Se entiende que la CEOE haya puesto el grito en el cielo tras la decisión no sólo de incumplir su promesa, sino de subirles las cotizaciones.

Los pagos en especie serán gravados, suben el techo máximo de cotización y la cuota de autónomos. En conjunto se estima que se recaudarán 1.700 millones. Esto va directamente a los márgenes empresariales, que con la demanda tan débil, la mayoría no podrá repercutirlo a precios. En las empresas con beneficios este dinero no podrá ir a proyectos de inversión que crearían empleo. Las que estén en pérdidas no podrán asumirlo y decidirán despedir trabajadores para compensar, sumergirse o cerrar.

España sube el impuesto sobre el empleo en contra de la tendencia internacional y de todas las recomendaciones, poniendo palos en las ruedas en la frágil recuperación

Desde 2007 la Seguridad Social ha perdido tres millones de afiliados y los ingresos se han desplomado. Hasta 2011 asistimos al pinchazo de la burbuja inmobiliaria, agravado por la mayor crisis financiera global en ochenta años. Esto explica que uno de cada dos empleos perdidos correspondiera a la construcción. A esto hay que sumar la industria y servicios ligados al boom de la vivienda. Pero en 2012 la crisis del Euro, autoprovocada por errores de política económica, se ha llevado por delante un millón de empleos y la construcción sólo explica el 20% de los puestos de trabajo construidos.

En 2013 hay medio millón menos de afiliados, muchas empresas han cerrado y otras han entrado en mora. Por esta razón, los ingresos de la Seguridad Social se han desviado unos 8.000 millones de los ingresos previstos en el Presupuesto. Esto ha forzado al Gobierno a traspasar más de 17.000 millones a la Seguridad Social para cubrir el desfase y a tirar del acuífero del Fondo de Reserva. Esto supone un boquete en la línea del flotación del déficit que a pesar del maquillaje será igual o peor que en 2012.

El Gobierno, la troika, los “vigilantes” de los mercados y las agencias de rating han pasado al otro extremo del péndulo y ahora el déficit público no es determinante. Pero la prueba del algodón es la deuda pública. La deuda crece exponencialmente y la desigualdad y la pobreza también. Obama nos ha recordado que el reto de España es el empleo. Pero Obama bajó las cotizaciones sociales. Hollande acaba de anunciar una bajada de cotizaciones sociales. El Consejo Europeo recomendó a España eliminar la desgravaciones de sociedades e impuesto sobre la renta pero no tocar cotizaciones.

España sube el impuesto sobre el empleo en contra de la tendencia internacional y de todas las recomendaciones, poniendo palos en las ruedas en la frágil recuperación, con restricción de crédito, el euro sobrevalorado y nuestras exportaciones cayendo. En los próximos meses estaremos tan bien que sólo hablaremos de 2015. Salvo que el Consejo Europeo nos fuerce a hacer un ajuste fiscal adicional. Pero podemos estar tranquilos, este año hay elecciones europeas. O no.

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