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Adif se divide en dos empresas para que la deuda del AVE no vaya al déficit público

Fomento afirma que la operación facilitará al gestor ferroviario captar dinero en los mercados

La ministra de Fomento, Ana Pastor, tras el Consejo.
La ministra de Fomento, Ana Pastor, tras el Consejo.

El Gobierno aprobó este viernes la división de Adif, responsable de la construcción y gestión de la red ferroviaria, en dos empresas públicas: una dedicada a la red convencional y otra a la alta velocidad. Esta última recibirá todas las infraestructuras, negocios y elevada deuda relacionados con el AVE, de forma que ese pasivo no computará como déficit del Estado.

La otra sociedad se empleará en la gestión de todas las vías e instalaciones del ferrocarril  convencional, según anunció la ministra de Fomento, Ana Pastor, en la conferencia de prensa posterior al Consejo de Ministros. Los cambios, que se materializarán a partir de enero, permitirán a Adif captar 2.800 millones de euros en 2014 con emisiones de bonos del AVE y cumplir con una nueva normativa contable europea, que exige a las empresas públicas que al menos el 50% de los gastos estén cubiertos por su actividad comercial (y no por subvenciones) para que su pasivo no compute como déficit. La alta velocidad no recibe apoyo presupuestario, mientras la red convencional vive en buena parte de las cuentas públicas.

El Gobierno consigue así que la elevada deuda que ha dejado el despliegue de la red de alta velocidad vaya a parar al déficit. Adif prevé cerrar el próximo ejercicio con una deuda de 16.686 millones, lo que supone un crecimiento del 21,1% con respecto a los 13.776 millones de endeudamiento previstos para 2013 (casi 1,4 puntos del PIB).

La nueva Adif Alta Velocidad lanzará cuatro o cinco emisiones, de unos 600 millones cada una, a lo largo del próximo ejercicio, según indicó en noviembre pasado el presidente del ente ferroviario público, Gonzalo Ferre, que insistió en que las dos nuevas empresas que se crean seguirán siendo públicas.

Pastor dijo que con esta actuación "se busca una mayor racionalización en el sector ferroviario, lograr la máxima eficiencia de los servicios y asegurar la estabilidad presupuestaria". La ministra aseguró que dicha división no supondrá un incremento de dotaciones ni de retribuciones y que se garantizan las condiciones laborales de los 14.000 empleados de Adif. "Se trata de garantizar la viabilidad de las dos operaciones y de no tener mezcladas las cosas", añadió la ministra.

Las emisiones de deuda previstas para el próximo año financiarán el grueso de la inversión de 3.372 millones de euros que Adif prevé realizar el próximo año. Se complementarán con los 285 millones de euros que espera recibir de fondos europeos, los 120 millones que obtendrá de transferencias de capital del Estado y los 448 millones más que ingresará en concepto de devoluciones del IVA. Las operaciones de emisión de deuda de Adif se enmarcan en el límite de endeudamiento de 2.875 millones de euros que los Presupuestos Generales del Estado (PGE) fijan para Adif para el año 2014.

Por otro lado, el Gobierno aprobó también el contrato programa que recoge las Obligaciones de Servicio Público (OSP) de Renfe para 2013, 2014 y 2015. En ese contrato se recogen las aportaciones del Estado para los servicios de cercanías, regionales convencionales, avant y de vía estrecha. Las aportaciones serán de 510 millones este ejercicio, 501 en 2014 y 495 millones en 2015.

Fomento tiene previsto que a lo largo del primer semestre de 2014 se pueda abrir a la competencia el negocio de la alta velocidad en España y que otras empresas compitan con Renfe.

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