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Bollería artesanal antialergias

Muuglu vende dulces vegetales en hoteles y tiendas de alimentación

Pablo Romero y José María Monzón pretenden que su empresa facture 500.000 euros en 2014.
Pablo Romero y José María Monzón pretenden que su empresa facture 500.000 euros en 2014.

Muuglu es una pequeña y pujante empresa ubicada en la localidad malagueña de Coín. Su actividad ha venido a solucionar un grave problema cotidiano que sufren millones de personas en el mundo: la intolerancia a determinados productos e ingredientes alimenticios. Y es que la firma pone en el mercado bollería artesanal libre de alergias.

Como en otros muchos casos, esta experiencia empresarial arranca a partir de una experiencia personal. José María Monzón, fundador y propietario de la empresa junto a Pablo Romero, estudiaba en la Universidad Europea de Madrid. Por aquel entonces José María sufría migrañas y, después de pasar por muchas consultas y pruebas médicas, le diagnosticaron que su mal procedía de la intolerancia a la lactosa. “Me recomendaron una dieta de exclusión. Eliminar la lactosa de mi dieta y que las migrañas desaparecieran fue todo uno”, cuenta.

Ambos socios reconocen aquello como el verdadero momento de gestación de Muuglu como empresa. Sin embargo, aún quedaba un largo camino por recorrer… un camino que comenzó en la misma Universidad. José María recuerda que “se convocó un concurso para el desarrollo de emprendimientos. Había que presentar un proyecto de empresa. Lo hablé con Pablo y, después de darle muchas vueltas, decidimos montar algo relacionado con la intolerancia alimenticia. Ahora nos hemos especializado en dulces, pero por aquel entonces, también nos planteamos entrar en otro tipo de alimentos relacionados con las intolerancias”.

Tras preparar un plan de empresa y hacer estudios de mercado, los dos socios consiguieron ganar un premio que, además, les permitió entrar en contacto con entidades financieras, la Cámara de Comercio de Madrid... Pero, “era 2010. Una mala época para empezar cualquier cosa, así que no llegamos a nada”, rememora Pablo. Tras una etapa en Londres, ambos volvieron a Málaga el año pasado y decidieron retomar la idea enfocándola hacia la hostelería. “Buscamos la línea que menos inversión inicial requería”, dice Pablo.

Perfil y proyectos

Licenciados en Publicidad y Marketing, José María Monzón y Pablo Romero proceden de familias empresarias, lo que les ha permitido conocer, de antemano, la dedicación y esfuerzo necesarios para emprender.

Muuglu pretende posicionarse como una “marca de referencia” de productos frescos de bollería artesana destinados a personas con intolerancias alimentarias en España. También quiere abrirse al mercado internacional.

Hoy los productos de Muuglu están presentes en hoteles y comercios de alimentación de toda España. Sus ubicaciones se pueden encontrar en la web de la compañía (http://www.muuglu.com). Aunque el primer lugar donde los dos socios sirvieron sus artículos fue en el hotel en que trabajaba José María. “Allí, como en la mayoría de los hoteles, tan solo se manejaban productos sin gluten. Pensamos que podíamos ofrecer bollería que, en una única línea de productos, sirvieran para clientes intolerantes al huevo, lactosa, gluten, frutos secos, etcétera. Además, nuestros productos también son 100% vegetales y, por tanto, ideales para veganos y vegetarianos”, añade.

Para llegar al punto de desarrollo actual de la empresa, los dos emprendedores tuvieron que moverse y estudiar mucho. Pablo señala, como ejemplo “envases monodosis que evitan que el producto se reseque o le afecten contaminaciones”. Haber entrado en contacto con la Sociedad Andaluza para el Estudio de las Intolerancias Alimentarias (SAEIA) fue uno de los aciertos de Muuglu, según José María, “ellos han sido los mejores consejeros que podíamos tener sobre temas como los alérgenos o los aditivos químicos con contraindicaciones”. Además, y como publicistas, los emprendedores sabían de la importancia de un buen estudio de mercado, que hicieron; y “gracias a CADE Andalucía Emprende conseguimos la nave en la que estamos en Coín. Es un espacio gratuito por cuatro años”, agrega.

Como expertos en marketing, los fundadores de Muuglu, pensaron que sería una buena idea dar a su empresa un nombre que pudiera internacionalizarse fácilmente. A sus productos también le han puesto nombres en inglés. “Los turistas extranjeros son reacios a probar productos a los que no están acostumbrados. Con un nombre en inglés, estas reticencias desaparecen. Además, pensamos que ese toque diferente también atraería al consumidor nacional”, cuenta Pablo. Muuglu pretenden cerrar 2014 con una facturación de 500.000 euros.