RESCATE FINANCIERO

Draghi cree que la banca española llegará “equipada” a las pruebas de estrés

El BCE mantiene los tipos en el mínimo histórico del 0,5% para apoyar la recuperación El presidente del BCE anuncia en la reunión, celebrada este mes en París, que inyectará más liquidez a las entidades si eso estabiliza los precios y ayuda a la recuperación

“Todo sugiere que la banca española está en el buen camino y llegará bien equipada a las pruebas de estrés y el análisis de calidad de los activos, aunque es difícil saber cuáles serán las necesidades de cada entidad en particular”. Así ha evaluado desde París el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, el estado de la banca española, tras ser interrogado sobre si las entidades necesitarán o no medidas adicionales una vez termine, el 1 de enero de 2014, el programa de ayuda. Aquel rescate inyectó 40.000 millones en el sistema financiero para restañar los daños causados por décadas de pésima gestión y burbuja inmobiliaria.

Draghi cree que que España “ha tomado las decisiones adecuadas, recapitalizando las entidades, traspasando sus activos [tóxicos al banco malo] y ahora vendiéndolos”, aunque no quiso especular sobre lo que deparará el futuro en “los casos individuales”. El patrón del BCE aseguró, en todo caso, que “Europa ha aprendido la lección” de las últimas (y embusteras) pruebas de estrés y afirmó categórico que las próximas, que deberían realizarse en el otoño de 2014, serán “creíbles, transparentes y rigurosas”.

España ha tomado las decisiones adecuadas, recapitalizando las entidades, traspasando sus activos tóxicos y ahora vendiéndolos” Mario Draghi, presidente del BCE

El vicepresidente de Asuntos Económicos de la Comisión, Olli Rehn, lleva un par de semanas asegurando que no harán falta nuevas ayudas, aunque eso no excluiría medidas de acompañamiento cuando España salga del programa de rescate, en enero. El Gobierno da por hecho que no serán necesarias y en las instituciones europeas la imagen de España ha mejorado, y aun así nadie se atreve a cerrar la puerta definitivamente: una alta fuente comunitaria explicó este miércoles que, pese a que las reformas van por buen camino y el programa bancario ha funcionado en los mercados, no habrá una decisión definitiva hasta mediados de noviembre.

Draghi, el líder de la institución que decide —con las tesis alemanas por consigna— la política monetaria y financiera de la zona euro compareció entre satisfecho y optimista ante la prensa tras la reunión del consejo de Gobierno del BCE. el BCE ha decidido mantener sin cambios los tipos de interés oficiales en el mínimo del 0,5% para tratar de sostener la incipiente recuperación.Todas las previsiones del banco se están cumpliendo, anunció Draghi, y Europa está saliendo “lentamente” de la crisis, aunque todavía “queda mucho por hacer”, sobre todo en tres campos: seguir ajustando los déficits, más reformas estructurales y avanzar en la Unión Bancaria.

Todo ello, aclaró, “progresa adecuadamente”. Pero hay todavía algunas nubes oscuras, aunque ninguna atribuible al organismo que él preside desde hace dos años. “El crédito no llega a la economía real y el mercado financiero sigue muy fragmentado; el paro continúa siendo elevad, y la recuperación es débil, o muy débil”, enumeró. La buena noticia es que los “mercados están más tranquilos”. Por tres razones: la gobernanza de la zona euro ha mejorado, el BCE ha aumentado la financiación y la resistencia de los bancos, y “los países con problemas, conscientes de su responsabilidad, han hecho reformas creíbles”.

Para aquellos que albergan dudas sobre el futuro del euro, Draghi subrayó que “nadie quiere que haya un accidente que frene la recuperación”, y garantizó que, “al menos hasta julio de 2014, el BCE estará preparado para usar todos los instrumentos posibles, incluidas las inyecciones de capital a largo plazo (LTRO, por sus siglas en ingles)”.

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El gobernador puso algunas condiciones para disparar (solo una vez más, según dejó entrever) el cañón del dinero: que sirva para estabilizar los precios, que no sustituya a la falta de capital, y que ayude a que el crédito fluya de verdad. Draghi no excluyó poner este segundo condicionante por escrito: “Cuando llegue, ya veremos qué forma adopta”, dijo.

Al ser preguntado por el hundimiento de los préstamos a las empresas no financieras, que se redujeron un 2,3% en septiembre respecto al año anterior, Draghi confió en que se resolverá con la Unión Bancaria y las pruebas de esfuerzo. “Tenemos grandes esperanzas en que el crédito se recupere antes de finales de 2014. Si no es así, estaríamos en una situación muy mala”.

La palabra que más veces repitió el economista neolibeal (Roma, 1947) fue “inflación”, la obsesión histórica de Berlín. Tras anunciar que el BCE dejaba intactos los tipos de interés en el 0,5% y reconocer que el consejo había descartado una posible bajada, Draghi aclaró con un toque orgullo que la inflación está bajo control (1,1% en septiembre, frente al 1,3% en agosto) y seguirá así a medio plazo.

El exvicepresidente de Goldman Sachs Europa puso sobre la mesa su doctrina monetaria y financiera sin entrar a juzgar sus consecuencias humanas y políticas. Al ser preguntado por la ola populista que recorre Europa, recomendó a los gobernantes que luchen contra el paro juvenil: “No hay otra forma de pelar el gato”, bromeó. Draghi pidió a los Gobiernos que reduzcan el gasto público sin subir impuestos, y que reformen sus mercados y sus leyes laborales para ganar competitividad, y criticó a Francia por ir a su ritmo: “A veces los políticos van a distinta velocidad de la que querríamos algunos no elegidos democráticamente”, ironizó.

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