Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

El FMI propone una prestación por desempleo común para la eurozona

Los técnicos del Fondo reclaman a Europa que avance en la unión fiscal

Christine Lagarde, directora del FMI.
Christine Lagarde, directora del FMI. AFP

Más disciplina y, especialmente, más integración fiscal para un club de países que han experimentado en esta crisis los daños de compartir moneda con cuentas públicas y ciclos económicos de tan diferentes velocidades. Esa es la receta de futuro que defiende Europa y a la que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha dado un empujón al presentar este miércoles un informe técnico que plantea incluso medidas como la creación de una prestación por desempleo común para compartir riesgos y funcionaría como una suerte de colchón de seguridad automático.

Los técnicos del Fondo defienden que avanzar en la gobernanza fiscal común, junto con la unión bancaria, compensaría las "debilidades en la arquitectura" de la zona euro, reforzaría al club de los 17 ante futuras crisis y sus mecanismos de respuesta ganarían credibilidad. Además, el estudio argumenta que el paso más urgente para la unión bancaria pasa por dotarse de un cortafuegos fiscal global.

Los pilares de una unión fiscal, según los técnicos del FMI, pasan por una serie de mecanismos que permitan mutualizar los riesgos y que eviten rescates posteriores más costosos, siempre supeditado a una mayor disciplina fiscal. El control más férreo sobre las cuentas públicas de cada país, sobre lo que ocurren con los ingresos y los gastos, es la condición de estas proyecciones de futuro, tanto desde el punto de vista del FMI como de Bruselas. Es esta obediencia y supervisión de las normas lo que, según el FMI, haría posibles instrumentos como la creación de un fondo de liquidez preventivo para países con problemas (lo que llaman en inglés a rainy-day fund o fondo para días de lluvia), un subsidio de desempleo común o un presupuesto global.

Este fondo se nutriría con un montante equivalente a entre el 1,5% y el 2% del PIB de los países miembro, lo que se sitúa en la línea de un fondo que tiene Alemania para sus regiones con más problemas.

Armonización del empleo

Pero hay mucho trabajo por delante para que algo como un paro común pudiese cristalizar en una eurozona con mercados laborales tan dispares. "Un esquema de seguro común requeriría un mínimo de armonización en la fiscalidad del empleo además de los derechos de las pensiones, lo que resultaría un paso positivo hacia un mercado laboral único", advierte el informe.

La integración fiscal también requiere una suerte de eurobonos o forma de financiación conjunta, liderada por el centro de poder y respaldada por los ingresos globales, lo que sería posible una vez la estructura fiscal común ya estuviera en marcha.

Pero lo más apremiante para los grandes organismos internacionales sigue siendo la banca. El Fondo destaca que los gobiernos europeos han avanzado de forma reseñable en la carrera por lograr una unión bancaria europea, pero recalcan que los pasos que se están dando para establecer un mecanismo de supervisión único deberían complementarse con un compromiso firme para establecer un potente cortafuegos "para anclar la confianza en el sistema bancario". Y este requerirá dinero común también: "Mientras que algunos seguros contra los fiascos bancarios deben financiarse por la propia industria, un fondo común para la recapitalización, liquidación y garantía de depósitos contribuiría a reducir el riesgo de contagios", apuntan los técnicos.

Sobre el papel, la idea de una eurozona con un gobierno económico común parece viable y provechosa, pero el informe no oculta las dificultades que afrontaría un proceso de estas características, como los "costes políticos de ceder una parte de la soberanía nacional" en algo tan fundamental como el presupuesto público. Además, alertan los técnicos, "siempre existe el riesgo de que las políticas nacionales imprudentes no se controlen de forma efectiva si la supervisión fiscal global se demuestra ineficaz".

Un temor frecuente a la hora de imaginar un escenario de unión fiscal y fondos anticrisis consiste en que, a la postre, pocas cosas cambien en el reparto de roles en Europa: que siempre sean los mismos países los que reciben las ayudas y otros los que las aportan. El informe de los técnicos, que investiga lo que hubiera ocurrido si existiese un mecanismo de riesgos compartidos en las últimas crisis, lo niega categóricamente y señala que todos los países de la eurozona se habrían beneficiado de este instrumento en algún momento.