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El Gobierno negocia suavizar la Ley de Cajas para contentar al sector

El Ejecutivo negocia con la troika de acreedores ceder en algunas pretensiones de las entidades

La Ley de Cajas y Fundaciones Bancarias es una de las últimas piezas legales para cerrar la reestructuración del sector financiero. Este martes acaba el plazo para presentar enmiendas a la totalidad, ante la inminente tramitación en el Congreso de los Diputados. En paralelo, el Ministerio de Economía ha iniciado las reuniones (que durarán toda esta semana) con los miembros de la troika: BCE, Fondo Monetario Internacional y Comisión Europea. Además del repaso a los temas candentes (el banco malo, las subastas pendientes y los créditos fiscales) uno de los temas de esta cita son los cambios legales en la Ley de Cajas.

Una de las pretensiones de las entidades, entre las que destacan La Caixa y Unicaja, es que la misma persona pueda presidir la fundación bancaria (la antigua caja) y el banco filial al que se ha traspasado todo el negocio. La troika lo rechaza para rebajar el poder de los directivos de las cajas y forzar una profesionalización.

En medio de este proceso, el PNV, tras negociar con el PP, ha presentado siete enmiendas entre las que destaca una que pide que las fundaciones puedan tener representantes en el banco. Esta enmienda, redactada de forma ambigua, no pretende que se pueda presidir la fundación y el banco al mismo tiempo, sino que tengan consejeros en representación de la propiedad, según fuentes consultadas. Este paso intermedio podría contar con el apoyo de la troika.

Fuentes del Gobierno han declarado este lunes que las enmiendas del PNV no cuentan por ahora con su apoyo. Otras fuentes del mercado consideran que los temas de las enmiendas serán negociados por Economía con la troika.

Otro tema capital es que el fondo de reserva (un colchón de capital) no esté en la fundación (como dice la Ley) sino en el banco. También se pide que se pueda repartir dividendos con mayoría simple de la junta, no con dos tercios, como señala ahora el texto. Kutxabank está muy interesada en estos dos temas. Por último, el PNV quiere que la fundación no pierda derechos de voto cuando amplíe capital. La troika tiene ahora la última palabra.