El tímido regreso de la inversión

Algunas multinacionales comienzan a reforzar sus plantas industriales españolas

Varios ingenieros trabajan junto a un Airbus en las instalaciones de EADS en Getafe (Madrid).
Varios ingenieros trabajan junto a un Airbus en las instalaciones de EADS en Getafe (Madrid).

Aún no es para tirar cohetes, pero se extiende la sensación de que las multinacionales instaladas en España empiezan a animarse. Después de años en que solo había noticias de cierres y reducciones de plantilla, estos últimos meses han visto un lento, pero firme, goteo de nuevos proyectos de inversión por parte de grupos extranjeros en sus plantas industriales. Desde principios de año hasta ahora, unas 15 grandes multinacionales han anunciado planes para aumentar su actividad industrial en España mediante la ampliación de sus instalaciones o la construcción de otras nuevas.

Es el caso de la farmacéutica alemana Boehringer, que ya ha anunciado inversiones de 30 millones para duplicar la capacidad de su planta de Sant Cugat del Vallès (Barcelona); de la papelera Smurfi Kappa, que invertirá 28 millones en una nueva planta en Alicante; de Suntuory, que pondrá en marcha una nueva planta de envasado en Alcalá de Guadaíra (Sevilla), o de Nestlé, que invertirá 44 millones en aumentar sus instalaciones de Girona, donde produce Nescafé. Esto, además de las inversiones de Arcelor Mittal en Avilés (Asturias), de Roche en Leganés (Madrid) o la ampliación de EADS en Getafe, también en Madrid (400.000 metros cuadrados más y 110 millones de euros), que creará 2.250 empleos.

Algunos de estos proyectos tienen como objetivo concentrar en España toda la fabricación de un producto concreto. Bayer centralizará en Asturias la producción de ácido acetilsalicílico para todo el mundo; Fujitsu invertirá 13 millones de euros y contratará personal para aumentar su producción de cajeros automáticos para la banca, que se exportarán a toda Europa; Cederroth fabricará en Barcelona toda su producción mundial de apósitos, y otra farmacéutica, la estadounidense Lilly, va a trasladar toda la producción de su fábrica de Giessen (en Alemania) a Alcobendas.

Se trata de inversiones relativamente pequeñas, casi todas por debajo de los 50 millones de euros. Pero, pese a la modestia del fenómeno, el que hace un año no hubiera anuncios de este tipo puede ser una señal de que estamos en el punto de inflexión en la destrucción de empleo en la industria, una de las áreas más castigadas a nivel laboral. Así lo ve Antoni Subirá, profesor del IESE y consejero de Industria de la Generalitat entre 1988 y 2002: “Pese a que la recuperación está por llegar, lo lógico es que las empresas, si perciben un cambio, empiecen a invertir, ya que estas decisiones las toman con la suficiente antelación para situarse una vez que empiece el crecimiento”.

No son grandes cifras, pero indican un cambio de tendencia

No todos se muestran confiados. “En UGT no tenemos la percepción de que se empieza a invertir la situación: al revés, siguen las desinversiones y la destrucción de empleo”, afirma Rafael Cañas, portavoz de la Federación de Industria del sindicato. Lo mismo dice Daniel López, de la secretaría de Políticas Sectoriales de CC OO, quien recuerda que “desde que empezó la crisis se han destruido más de 700.000 empleos, por lo que, ahora mismo, un tercio de la capacidad industrial sigue sin utilizarse”. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), se han perdido casi 900.000 empleos en la industria manufacturera desde el comienzo de la crisis, el 30%. De todos modos, el ritmo de destrucción se está estabilizando.

Tampoco en Farmaindustria se muestran optimistas, pese a que varias de las empresas que van a aumentar producción y empleo en España son farmacéuticas. “Estos últimos años”, dice su portavoz, Daniel Gil, “han sido pésimos para el sector y no vemos un cambio de dinámica”. Y añade: “A finales de este año, la caída del gasto farmacéutico público en oficinas de farmacia bajará a los 8.600 millones de euros, un 33% menos que en 2010”. Ello explica que el sector haya destruido el 20% del empleo. Es posible, sin embargo, que la decisión de algunas compañías del sector de elevar su producción aquí se deba a sus buenos resultados en la exportación.

Las exportaciones y la caída de costes laborales animan a las empresas

La industria farmacéutica, que elevó sus exportaciones durante la crisis en un 6,2%, se ha disparado este año (hasta junio) con un incremento del 18%. De seguir la misma tónica, podría acabar el año en 10.000 millones de euros de ventas al exterior. Otros sectores que van disparados en los mercados internacionales son la confección (23%), el textil (16,4%), la aeronáutica (124%), la industria alimentaria (11%) y los bienes de equipo (19%). De hecho, si algo hay en común entre todos estos proyectos de ampliación es que están enfocados a la exportación. Ahí están los ya citados ejemplos de Bayer, Nestlé, Cederroth y Suntuory. En Fujitsu, con una planta en Málaga, se exporta el 80% de la producción, dice Bernardo Díaz, director de marketing.

Parece ser que, al igual que en el automóvil, muchas multinacionales vuelven a apostar por sus plantas españolas, no tanto por el mercado doméstico, que sigue en mínimos, sino porque habría mejorado el entorno laboral, ahora más flexible y competitivo y con costes más bajos. “Es posible que las multinacionales encuentren ahora un entorno más interesante para ellas”, reconoce Daniel López, “debido a la fuerte caída de los costes laborales”. Una caída que se ha producido, según Cañas, de UGT, “por la degradación de las condiciones laborales y la reducción de las plantillas”.

Más que los costes a secas, en Invest in Spain (ICEX) consideran que las empresas extranjeras están apreciando una mayor flexibilidad derivada de la reforma laboral, que les ha permitido organizar el trabajo con más facilidad y aumentar la productividad. Lo de que los costes laborales hayan bajado mucho en la industria no está claro. España sigue teniendo costes más bajos que en el norte de Europa —21 euros la hora, frente a 34 en Francia o 39 en Alemania—, pero bajar, no han bajado tanto. En la industria han subido, según el INE, siete puntos entre 2008 y el primer trimestre del 2013, frente a solo dos puntos en el total de la población ocupada. Claro que esta subida no compensa los incrementos del IPC en estos cinco años.

En Invest in Spain aseguran que el ambiente sí ha mejorado. “Todos los años hacemos un barómetro sobre el clima de negocios entre las empresas extranjeras, y el de este año va a arrojar unos resultados mucho mejores que los de 2012”, señalan. Bernardo Diaz, de Fujitsu, agrega: “Somos optimistas, estamos convencidos de que más pronto que tarde la situación va a ir a mejor”.

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