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La CNMV analiza movimientos extraños de Bankia en Bolsa en pleno desplome

El supervisor sospecha que grandes fondos vendieron acciones que aún no tenían

El desplome bursátil eleva a más del 70% las pérdidas de las preferentes

Un empleado retira un cartel de Caja Madrid de una oficina de Bankia.
Un empleado retira un cartel de Caja Madrid de una oficina de Bankia. REUTERS

Los accionistas que acudieron a la salida a Bolsa de Bankia y conservan sus títulos ya han perdido prácticamente todo lo invertido. Pero ahora la caída de la cotización empieza a pasar factura por adelantado a quienes van a recibir acciones a cambio de sus participaciones preferentes y títulos de deuda subordinada. El precio de canje para las acciones es de 1,3526 euros, pero la cotización, que ayer se hundió un 51%, está ya a 0,68 euros, la mitad del precio previsto. A ese nivel, las pérdidas para la mayor parte de los inversores en preferentes superan el 70%. El supervisor, además, investiga si las órdenes masivas que provocaron el desplome de la sesión de ayer son legales.

"A la vista del elevado volumen negociado en la acción de Bankia S. A. en el día de hoy, de 49,39 millones de acciones respecto a un capital de 19,93 millones de acciones, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) procederá a analizar en detalle la operativa de la sesión, al objeto de verificar que se ha ajustado a la normativa legal existente y, en particular, a la que rige en materia de operativa de mercado", señaló la CNMV tras el cierre de la sesión.

Fuentes del mercado creen que habría fondos poniéndose cortos al descubierto, es decir, vendiendo grandes paquetes de acciones sin tener aún los títulos. El supervisor cree que todavía es pronto para llegar a esa conclusión, pero solo eso parece explicar que en una sesión se negocien en el mercado más del doble de las acciones del banco en circulación, porque las ampliaciones de capital aún no han sido hechas efectivas.

La sospecha es que grandes inversores se han anticipado al canje de participaciones preferentes y otra deuda híbrida por acciones, vendiendo los nuevos títulos antes incluso de recibirlos. Se estarían aprovechando de que las operaciones bursátiles se liquidan a los tres días hábiles, de modo que la semana que viene, al recibir las acciones, podrían atender la liquidación. Pero esa operativa no es legal con la normativa española y la CNMV investigará si se ha llevado a cabo.

El desplome, además, deja en inferioridad de condiciones a los pequeños accionistas, que no pueden vender y que se encontrarán ahora con fuertes pérdidas.

El Gobierno pactó con sus socios europeos que los inversores en preferentes asumiesen parte de la carga del rescate europeo para recapitalizar la banca. De acuedo con ello, el FROB fijó unos precios de recompra que en el caso de las preferentes del grupo de Bankia se sitúan entre el 39,5% y el 80,2%, es decir, suponían una especie de quita del 20% al 60%. Pero el dinero de la recompra debe destinarse obligatoriamente a suscribir acciones de Bankia a un precio de 1,35266 euros por acción. Como la cotización está ya a la mitad de ese nivel, hay una especie de segunda quita implícita del 50%. A 0,68 euros por acción, por tanto, los inversores en preferentes solo recuperan, en forma de acciones, entre el 20% y el 40% de lo invertido.

En la mayor de todas las emisiones (la de preferentes al 7% por importe de 3.000 millones colocada en 2009 por Caja Madrid con Miguel Blesa como presidente), la quita prevista era del 37,32%, pero la caída de las acciones eleva las pérdidas al 68,4% con la cotización actual. Los inversores solo recuperarían algo más de 31 euros por cada 100 invertidos.

La hora de la verdad para los tenedores de preferentes llegará la semana próxima, cuando empiecen a cotizar los títulos que reciban. Habrá que ver entonces si la avalancha de nuevo papel hace caer aún más la acción, si resiste o si repunta. Para muchos de esos ahorradores, el arbitraje o los tribunales han quedado como únicas opciones para recuperar su dinero.

Para los pocos accionistas privados que han suscrito la ampliación de capital voluntariamente a 1,35 euros en metálico, las pérdidas sobre el papel ya son del 50% antes de empezar. De los 10.700 millones, solo 79 han sido aportados por los particulares y el resto, por el FROB.

En cuanto a los accionistas de la salida a Bolsa, las pérdidas llegan ya hasta el 99,8%, tomando en cuenta que los títulos se agruparon de 100 en 100. Es decir, la referencia de la salida a Bolsa es de 375 euros y de ahí ha pasado en menos de dos años a 0,68 euros. El desplome se resistió durante semanas con subidas en Bolsa que desafiaban cualquier lógica económica. Pero la caída era inevitable. Las acciones de Bankia tendrán un valor contable de un euro por acción y la mayoría de los bancos cotizan claramente por debajo de su valor en libros.

Por otro lado, Bankia anunció que Ernst & Young será su auditor los próximos tres años, en sustitución de Deloitte.

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