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España confía en que el FMI rechace la austeridad como plan único para Europa

Guindos llegará a Washington el jueves para pedir una mayor implicación de los países ricos

En la imagen, la directora del Fondo Monetario Internacional
En la imagen, la directora del Fondo Monetario Internacional EFE

Las conferencias de prensa de la última asamblea del Fondo Monetario Internacional (FMI), el pasado otoño en Tokio, arrancaban a menudo con preguntas sobre España, formuladas por periodistas de todos los lugares del mundo. El Gobierno confía en que la economía española tenga menos protagonismo que en la anterior cita, adormecido el fantasma del rescate del país, y espera que la asamblea de primavera que arranca el martes en Washington dé un espaldarazo a los países periféricos del euro en la idea de que los ajustes no constituyan el único instrumento para sacar a la zona euro del atolladero.

“El FMI se dio cuenta antes que Europa de que los objetivos nominales de reducción de déficit no eran lo más importante, y este es un buen foro para lograr el respaldo a la idea de que la austeridad no puede ser lo único, que los países que están en buena situación también deben hacer algo”, han señalado fuentes del Ministerio de Economía.

El Fondo alertó el pasado octubre de que la austeridad había perjudicado el crecimiento económico más de lo previsto, según un estudio sobre 28 países. Por eso, defendió que los objetivos de reducción de déficit de los países no debían perseguirse como si de una ley divina se tratara, cuando el motivo por el que se había incumplido era el efecto de esos recortes. España, en ese brete, confía en que la Comisión Europea le otorgue incluso dos años más, hasta 2016, para cumplir con la meta de rebajar el desfase de sus cuentas al 3% del producto interior bruto (PIB).

El ministro de Economía, Luis de Guindos, llegará el jueves a la capital estadounidense para participar en la asamblea y defender a capa y espada su mensaje: que España está cumpliendo con su parte, que las reformas siguen adelante y se completarán con más medidas, a conocer el 26 de abril. Bruselas es más recelosa, valora los recortes llevados a cabo en el país, pero critica que varias reformas prometidas no se han llevado a cabo en el plazo previsto.

Cuando anuncie el nuevo programa de reformas, el día 26, seguramente el Ejecutivo español también revisará su previsión de crecimiento para este año, que de momento se mantiene en una contracción del 0,5%, un tercio de los que cree la mayor parte de analistas. El FMI ha alertado de que la mejora de la situación financiera no logra calar en la economía real europea. España ya no es la principal diana de las conversaciones de estos días en Washington, pero la eurozona sí lo es.