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Chipre acepta tasar a los depósitos superiores a 100.000 euros

Nicosia negocia un impuesto "superior al 10%" para las grandes cuentas

El Parlamento de Chipre aprueba varios pilares de su plan B para evitar la quiebra

Entre las novedades: restricciones para el movimiento capitales financieros

El Eurogrupo convoca una reunión extraordinaria para el domingo

Atenas acuerda la absorción de las filiales de dos de los bancos chipriotas en Grecia

La escapada de Nicosia ha llegado a su fin. Según ha declarado el ministro chipriota de Finanzas, Mijailis Sarris, tasar los depósitos superiores a 100.000 euros (el límite garantizado por Bruselas) "está claramente sobre la mesa" en la negociación a contrarreloj del país mediterráneo con la troika y los partidos políticos para llegar a un acuerdo que, por un lado, le permita presentar una propuesta satisfactoria a sus socios europeos y, por el otro, logre aglutinar el apoyo del Parlamento al plan. La cámara de representantes ya ha aprobado varios de los pilares que incluye este paquete de medidas, entre ellos, un fondo de solidaridad, la reestructuración bancaria y la instauración de restricciones para el movimiento capitales financieros. Ante la posibilidad de tener por fin una salida a la crisis, el Eurogrupo ha convocado para este domingo una reunión extraordinaria de los ministros de finanzas, lo que ha llevado a suspender la cumbre UE-Japón.

La feroz oposición parlamentaria a imponer una quita a todos los depósitos (incluidos los de los pequeños ahorradores) fue precisamente la que mató el primer plan de rescate aceptado por Bruselas el domingo pasado. La pregunta ahora es cuánto se quedará Chipre de los grandes depósitos: las primeras informaciones para tasar a aquellos con más de 100.000 euros en sus depósitos apuntaban a "una tasa superior al 10%". Más tarde, la televisión pública anunció que se estaba negociando un 15%.

En este escenario de máxima tensión y con las presiones que llegan tanto desde Bruselas como, incluso, desde dentro del país, el portavoz del Ejecutivo, Christos Stylianides, ha reconocido que "las próximas horas determinarán el futuro del país". "Todos debemos asumir nuestra parte de responsabilidad", ha añadido antes del debate que ha reiniciado la Cámara tras suspenderse la sesión matinal, donde debía votarse el plan B al que ayer ya dio su visto bueno el Gobierno.

El Parlamento chipriota ha aprobado, de momento, la creación de un fondo de solidaridad (ya aceptado ayer por el Consejo de Ministros) y la instauración de restricciones para el movimiento capitales financieros. El Ejecutivo comunitario había exigido la aprobación de estas regulaciones sobre el capital. El vicepresidente de Asuntos Económicos de la Comisión Europea, Olli Rehn, subrayó este viernes la importancia de una ley para controlar la actividad bancaria, con el objetivo de "evitar todo movimiento de capital que debilite la estabilidad financiera de Chipre" una vez que reabran los bancos a partir del próximo martes. La cámara de representantes también ha dado luz verde a la reestructuración bancaria, con la división de activos, en una especie de "banco bueno y banco malo".

Un 'plan B' inicial que no gustaba a Alemania

El plan que esbozó ya el jueves el Gobierno incluye las alternativas con las que prevé recaudar los 5.800 millones que la eurozona le exige a cambio del crédito por 10.000 millones que garantizará su supervivencia dentro del euro. Esta propuesta pasaba por la creación de un fondo soberano —con capacidad para aportar 2.800 millones— o la división del Laiki Bank y el traspaso de sus activos tóxicos a un banco malo —lo que supondría otros 2.000 millones—. JP Morgan comparó este fondo con "una venta de emergencia nacional". Sin embargo, la idea no tuvo una buena acogida en Alemania, el país que más dinero debe poner en el rescate. Por tanto, y ante la necesidad de complacer a Berlín, la propuesta que debatía este viernes el Parlamento volvía a incluir la tasa a los depósitos, pero solo a los más elevados.

La noticia llegó demasiado tarde para afectar a la evolución de los mercados europeos, pero sí se ha hecho notar en Wall Street y en la cotización del euro. Según Stylianides, las conversaciones con la troika están siendo "severas". La puerta que ya se ha cerrado, ha sido la de la ayuda rusa. Precisamente, Sarris ha hecho sus declaraciones tras regresar de sus fracasadas negociaciones en Moscú. Ante el riesgo de bancarrota, el mayor banco chipriota, el Banco de Chipre, ha instado el viernes al Gobierno a adoptar inmediatamente la propuesta de la zona euro de tasar los depósitos superiores a los 100.000 euros. "Dado que es evidente que no hay soluciones alternativas no debe haber más retraso en la adopción de la propuesta del Eurogrupo", afirma el banco en un comunicado en el que también augura que todos los depósitos se perderían si se derrumbaba el sistema.

Amenaza del BCE

La alerta de esta entidad tiene un origen superior, el gobernador del Banco Central de Chipre, Panicos Demetriades, que da por hecho que el país entrará en bancarrota si se llega al martes sin acuerdo. Pero Demetriades, a su vez, también recibe la inspiración desde un ámbito más elevado, el propio BCE, que en un comunicado inusual anunció el miércoles que cerrará el grifo del crédito a las entidades chipriotas el martes si no hay rescate.

Chipre necesita recursos y sus entidades financieras, ahora en pleno corralito, no despiertan gran confianza ni dentro ni fuera del país. En este contexto, el Gobierno chipriota ha llegado a un acuerdo con el griego, para que el banco Piraeus, la tercera entidad de Grecia, absorba las filiales en este país del Banco de Chipre y del Banco Popular (Laikí), el segundo de Chipre.

El pacto se alcanzó "después de conversaciones entre el presidente chipriota Nikos Anastasiades y el primer ministro griego Antonis Samarás", según un comunicado de la presidencia chipriota citado. Esta externalización "se ha fijado en los términos más favorables dadas las actuales circunstancias, con un beneficio significativo para el lado chipriota", según citaron varios medios locales. El pasado miércoles trascendió el rumor de la venta del Banco Popular de Chipre a unos inversores rusos, lo que generaría supuestos ingresos a las arcas públicas, pero la operación fue finalmente desmentida.

Manifestaciones y protestas

En la calle, varios cientos de personas se manifestaban pacíficamente frente al Parlamento con pancartas que decían "No al castigo de los bancos". "Nuestros llamados amigos nos vendieron", ha denunciado Marios Panayides, de 65 años. "Nos han abandonado completamente al borde del abismo", añadió. Además, en todas partes, los depositantes que han estado asediando los cajeros automáticos de los bancos toda la semana hacían cola de nuevo para retirar lo que pudieran tras la decisión del Laiki de limitar a 260 euros el máximo que se puede reembolsar en una jornada.

Efectivamente, Chipre se juega en estas horas su futuro y aunque es la posibilidad más extrema, no se puede descartar que éste esté fuera de la eurozona. "Todavía creo que vamos a alcanzar un acuerdo, pero Chipre está jugando con fuego", ha resumido Volker Kauder, un aliado conservador de la canciller alemana, Angela Merkel, a la televisión pública ARD.