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Maquillaje juvenil

Las medidas de choque para atacar el paro de los menores de 30 años no convencen

Estudiantes en un centro de formación para el empleo de Madrid.
Estudiantes en un centro de formación para el empleo de Madrid.

Frenar el desempleo juvenil. Ese es el objetivo que Europa se ha fijado (a partir de 2014) y para el que España ya tiene una estrategia definida cuyas 11 primeras medidas de choque se han puesto en marcha hace una semana vía real decreto, según ha declarado la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, que se ha presentado esta semana en Bruselas con los deberes hechos, y con las perspectivas puestas en los 918 millones de euros que calcula le corresponden a España de los fondos europeos para activar la garantía de empleo joven impulsada por la Comisión Europea. A través de ella los estados tratarán de garantizar a menores de 25 años un contrato o unas prácticas obligatorias a los cuatro meses de haber concluido sus estudios.

Una garantía que los expertos consideran un brindis al sol, sin quitar mérito a la preocupación de los ministros de trabajo de los 27 por el desempleo juvenil, que se sitúa por encima del 23%, y del 55% en España. Algo semejante a lo que piensan que va a suceder con la primera parte de la Estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven 2013-2016, en marcha desde el pasado domingo y con una partida presupuestaria fijada en unos 1.200 millones de euros sobre los 3.500 millones que prevé en total los cuatro años, según el Ministerio de Empleo.

Las críticas al plan de choque de esta estrategia no son novedosas. Por un lado, para impulsar la contratación de menores de 30 años se recurre a las bonificaciones de los contratos, que en el pasado ya han demostrado su ineficacia, “como probó el catedrático Luis Toharia. Las empresas se benefician de ellas, pero no toman decisiones de contratación por su mera existencia”, dice el responsable de empleo de la firma de formación Élogos, Francisco Rueda, para quien el anuncio de las reducciones en las cuotas a la Seguridad Social sí “funciona muy bien de cara a la opinión pública”.

Los contratos temporales sin causa serán los más utilizados

A la catedrática de Economía de la Universidad del País Vasco e investigadora de Fedea, Sara de la Rica, sí le parecen apropiadas las rebajas en las cuotas a la Seguridad Social de los contratos, pero no que se permita a las empresas emplear a menores de 30 años con contratos temporales sin causa. “No creo sinceramente que sea un camino beneficioso ni siquiera para las empresas, quienes verán en esta mano de obra un factor de trabajo muy precario y temporal, al que no tendrán ningún incentivo para formar y mantener en su plantilla”. En su opinión, las medidas aprobadas por el Gobierno “son totalmente equivocadas. Parece que volvamos a los años ochenta, cuando se introdujo la descausalización del contrato temporal. Sin duda, servirán para profundizar la dualidad laboral [cuya reducción era uno de los objetivos básicos de las últimas reformas laborales]. Parece mentira que se insista en estas herramientas que se han demostrado nefastas para el mercado de trabajo. Es una visión muy cortoplacista, interesada en que las cifras del paro juvenil se maquillen”.

Y probablemente eso se desprenda de unos contratos cuyos requisitos fijan que el joven debe estar inscrito ininterrumpidamente en la oficina de empleo entre 12 y 18 meses antes de ser contratado para que sus empleadores puedan optar a las bonificaciones. Cuando cada vez hay más parados que desisten debido a la escasa utilidad de los servicios públicos de empleo de cara a que encuentren un trabajo.

En un plan de choque para el que no se prevé grandes mejoras en el paro

En este contexto se enmarca el espaldarazo (de momento, teórico, como hace un año) que el real decreto da a la colaboración privada con los servicios públicos de empleo en materia de intermediación laboral. El Ministerio, junto a las comunidades autónomas, que son las competentes, desarrollará un acuerdo marco para fijar los requisitos de esta colaboración y, así, podrán firmarse los acuerdos entre las agencias de colocación autorizadas y los servicios de empleo autonómicos para empezar a trabajar conjuntamente en la búsqueda de ofertas de empleo para los parados. Convenios que no se han suscrito después de un año por falta de financiación, al menos en opinión de las agencias de colocación, y que ahora ya cuenta con una partida de 20 millones para 2013.

El decreto abre para las empresas de trabajo temporal (ETT) la vía para suscribir contratos de formación y aprendizaje. Una reclamación que venían haciendo desde sus asociaciones, ahora agrupadas en una, Asempleo, según su portavoz, Lorenzo Rivarés, que se muestra satisfecho con este respaldo para las ETT, “que somos la puerta de entrada al mercado laboral y están vinculadas con la formación. Nos incentiva a que la contratación media, que actualmente es de 12 días, sea de mayor duración”, aprecia. Si bien para expertos en recolocación, como Marcos Huergo, director general de GRI, este contrato, va a precarizar todavía más el empleo joven, pues se puede enlazar hasta seis años tras acabar los estudios, y provocará una sustitución de empleados caros por baratos.

La amable cara emprendedora

Los autónomos están de enhorabuena. El decreto aprobado por el Gobierno “ayudará a la entrada al sistema de los menores de 30 años, donde toda reducción es positiva”, aprecia el secretario general de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), Sebastián Reyna. Se refiere a la tarifa plana de 50 euros durante seis meses de la cotización a la Seguridad Social para aquellos que constituyan una nueva actividad por cuenta propia y las reducciones posteriores del 50% y el 30%. También a la posibilidad de simultanear percepción por desempleo y el inicio de la actividad como autoempleado, “puede ayudar a vencer el miedo a ser autónomo”, indica. La ministra Báñez ha anunciado que unos 30.000 jóvenes pueden darse de alta como tales, “un objetivo alcanzable —según Reyna— puesto que el año pasado fueron 37.000 los que se agogieron a la capitalización del desempleo”. La Federación Nacional de Trabajadores Autónomos (ATA) estima que los beneficiados pueden llegar a superar los 85.000.

Lo que echan de menos los expertos consultados es que estas ventajas no se hayan extendido a personas con más de 30 años, entre las habrían tenido más efectividad.

Reyna piensa que el contrato eventual sin causa (del que teóricamente no es partidario), será utilizado por los autónomos, aunque precarice el empleo. Mucho más que el fallido, a su juicio, contrato de emprendedores surgido de la reforma laboral. De cualquier forma, según UPTA, estas medidas serán insuficientes si no se activa la financiación del circulante.

Para la asesora jurídica de Manpower, María de Castro, es el contrato temporal de primer empleo joven (sin causa) va a ser el más utilizado, precisamente por eso. La empresa se muestra encantada con el real decreto. Es la única, ni siquiera Asempleo lo considera tan positivo, porque introduce contratos en un país en el que son excesivos. El director general de la empresa de selección Hays, Christopher Dottie, echa de menos mayor valentía del Gobierno para frenar realmente el paro juvenil, “estos son pasos tan cortos que apenas surtirán efecto”.

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