Irlanda logra un acuerdo con el BCE para reestructurar su deuda

El Gobierno irlandés inicia el proceso de liquidación del Anglo Irish Bank El canje permitirá reducir los intereses que paga el país del 8% actual a un 3% La troika avanza conversaciones para que abandone este año las ayudas

El primer ministro irlandés, Enda Kenny.
El primer ministro irlandés, Enda Kenny. EFE

El Gobierno de Irlanda ha iniciado el proceso de liquidación del Anglo Irish Bank, la principal entidad nacionalizada en 2009 tras hundirse por la crisis financiera que forzó al país a solicitar un rescate internacional por valor de 85.000 millones de euros. El anuncio del primer ministro, Enda Kenny, viene amparado por un acuerdo sellado entre Dublín y el Banco Central Europeo (BCE) para obtener una reestructuración de la deuda bancaria irlandesa, y se produjo tan solo horas antes de que la troika integrada por esta última institución, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional garantizara ayer la “sólida” marcha del plan de ayuda exterior.

Ese resultado en ambos frentes “representa un paso histórico en el camino de la recuperación económica”, subrayó un Kenny eufórico tras conseguir el aval para ahondar en la reforma profunda de un sistema bancario cuyo enorme tamaño no casa con el de la economía real del país y, al tiempo, el veredicto positivo de la troika en su última revisión del rescate. El impacto de la asistencia prestada por los socios de la UE y el FMI a la maltrecha economía y las finanzas de la República se ha traducido, según el dictamen de este organismo, en una mejora “sustancial” de su acceso a los mercados de financiación y de las condiciones de la deuda soberana y bancaria irlandesa.

Los inspectores de la troika confirmaron, en esa línea, el inicio de conversaciones para “preparar y apoyar” la intención de Irlanda de abandonar “con éxito y de manera duradera” el programa de ayuda a finales de este mismo año. El país se mantiene en la senda “de la recuperación económica y se espera que vaya ganando impulso gradualmente”, a tenor de los pronósticos sobre un crecimiento del PIB por encima del 1,2% en 2014.

El sector bancario y la poda de su desmesurada expansión durante los años de boom económico, que merecieron a Irlanda el sobrenombre de tigre celta, conforman una pieza fundamental en el objetivo del saneamiento. Antes de hacerse público ayer, el Ejecutivo de Kenny ya contaba con el visto bueno del BCE para ejecutar el cierre definitivo del Anglo Irish y de una segunda entidad, el Irish Nationwide, tal como reveló la tramitación de urgencia de una legislación a tal efecto que a última hora del miércoles contó con el respaldo de gran mayoría de fuerzas políticas irlandesas.

Entidad prestamista favorecida por los constructores de la isla durante los tiempos felices de la burbuja financiera, el Anglo Irish pasó a integrar hace cuatro años la compañía estatal Irish Bank Resolution Corporation, que tras su disolución acabará formando parte del banco malo irlandés.

El Gobierno de Dublín llevaba meses solicitando al BCE que aceptase la reestructuración del préstamo concedido hace tres años para salvar al Anglo Irish, y que se tradujo en la concesión por parte de la entidad monetaria de Fráncfort en la inyección de 31.000 millones de euros a través de la emisión de documentos de reconocimiento de la deuda. Esos pagarés utilizados por Irlanda para recapitalizar su banca le obligaba a pagar un interés del 8% hasta 2023. El visto bueno del BCE —que de otro modo hubiera forzado al desembolso inmediato por parte de Irlanda de 3.100 millones de euros el 31 de marzo— para canjear los pagarés con deuda del Estado a largo plazo puede ayudar a su Gobierno a amortiguar el impacto del ajuste previsto en esta legislatura y a alcanzar el objetivo de déficit público en el 7,5% del PIB que exigen sus socios europeos y el FMI.

La positiva acogida de las subastas de deuda estatal desde el pasado julio reflejan una cierta recuperación en los mercados de la imagen y solvencia de Irlanda, un país tremendamente orgulloso de su historia y que vivió como una verdadera humillación nacional la necesidad de demanda de ayuda exterior.

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