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Linde atará en corto a los consejos

El Banco de España fiscalizará la actividad de los consejeros de las entidades

Vigilará su adecuación profesional y se plantea reforzar la plantilla de inspectores

Luis Linde, en su toma de posesión en junio pasado
Luis Linde, en su toma de posesión en junio pasado

Tras la sequía, inundación. El Banco de España ha decidido incrementar los controles en la gobernanza de los bancos hasta límites casi intervencionistas. Tras el descontrol vivido en buena parte de las cajas de ahorros, el supervisor no quiere que se vuelvan a repetir casos tan lamentables como que el presidente de la cuarta caja, la CAM, fuera el propietario de un concesionario de coches en cuya comisión de control se sentaba una profesora de ballet.

El supervisor quiere que su capacidad de fiscalizar la vida de los consejos de administración llegue muy lejos. Según el documento de “Análisis de los procedimientos supervisores del Banco de España”, conocido el martes tras las acusaciones de arbitrariedad de la Asociación de Inspectores, el organismo dirigido por Luis Linde ha decidido establecer un procedimiento específico para la revisión de la gobernanza de las entidades con una amplia batería de medidas. Este informe, realizado por el consejero Ángel Luis López Roa, ha sido respaldado por la Comisión Ejecutiva en su totalidad.

Entre las medidas se incluye que se puedan “mantener reuniones periódicas con los consejeros y miembros clave de las comisiones delegadas; comprobar que los escritos de recomendaciones y requerimientos del Banco de España llegan a los consejeros”, así como “instar a que en las actas del consejo figuren las opiniones discrepantes”. El supervisor además tendrá acceso a “la información que se facilita a los consejeros y miembros de las comisiones delegadas del consejo”.

Pero el control va más lejos. El informe dice que entre las tareas de la institución estará “señalar ubicaciones inadecuadas en el organigrama”, lo que sugiere una capacidad de opinar sobre la adecuación profesional de los altos cargos de la entidad o componentes de comisiones. Linde pretende también vigilar el cumplimiento de las recomendaciones de gobierno corporativo, “revisar las actuaciones de la auditoría interna” y “conocer trimestralmente las deficiencias puestas de manifiesto por la auditoría interna”.

Además de este conjunto de medidas, el Banco de España ha establecido que las carteras de todas las entidades serán revisadas al menos cada tres años. Por otro lado, las 16 entidades “más significativas” tendrán inspectores empotrados para conocer las cuentas de primera mano. Este trabajo tiene el riesgo del secuestro del inspector, es decir, que los funcionarios terminen por identificarse demasiado con la entidad que supervisan y bajen la guardia. Para evitarlo, el Banco de España ha establecido “un procedimiento de rotación de la plantilla, incluida la jefatura”, con “un límite máximo de seis años en la misma entidad y de diez años en el mismo departamento, con un periodo posterior de separación obligatoria de cuatro años”.

Todas estas labores exigirán más personal. Actualmente la plantilla de inspectores se sitúa cerca de los 400 empleados. El documento admite que deberá “realizar un estudio de las necesidades de plantilla en la Dirección General de Supervisión, en función de los previsibles trabajos a realizar en el futuro y de los objetivos que se pretendan cubrir”.

El supervisor quiere aplicar todos los cambios a lo largo de este ejercicio

El papel de los auditores también ha sido polémico en esta crisis, cuestionados por sus informes sin salvedades en entidades que poco después tuvieron grandes problemas. El informe del Banco de España se muestra a favor de la rotación periódica de la firma auditora, “para fomentar su independencia, haciendo frente a los potenciales riesgos de familiaridad y captura por la entidad auditada”. La normativa europea en tramitación recoge esa rotación, pero si se modificase o dilatase, el supervisor podría plantearla por su cuenta, lo que sería un duro golpe para Deloitte, hegemónico en el sector.

No obstante, todas estas reformas deberán enmarcarse en el cambio que vive Europa de la supervisión de las entidades, en la que el protagonista será del BCE. Los procedimientos del Banco de España tendrán que adaptarse en el futuro a esta nueva situación, advierte el documento.

Linde pretende implantar “cuanto antes y de forma paulatina” todos estos cambios, incluido destinar los inspectores empotrados, según fuentes financieras. Los documentos de los funcionarios serán entregados a las entidades inspeccionadas y recogerán las discrepancias que pueda haber entre el equipo de inspectores. Esta era una de las reivindicaciones de los inspectores, que se han recogido en el informe.