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PROPIEDADES

Ciudades en revisión

La Operación Prolongación de la Castellana se ha diseñado con criterios de sostenibilidad

El Proyecto Madrid Centro recibe el primero de los Premios Europeos de Planificación Urbana y Regional

Proyecto Madrid Centro del Ayuntamiento de Madrid que ha sido premiado en la Unión Europea.
Proyecto Madrid Centro del Ayuntamiento de Madrid que ha sido premiado en la Unión Europea.

Hay proyectos que, quizá, no llegarán a ver la luz tal como fueron diseñados. Planteamientos ambiciosos que se quedarán o no a mitad de camino, pero que al menos se han proyectado teniendo en cuenta su impacto en el medio ambiente y en la calidad de vida de los ciudadanos.

Lo opuesto al crecimiento desaforado alimentado por el dinero fácil, lo barato y abundante. Y a lo ecológico como argumento comercial. Se trataría de revisar el modelo de ciudad y de crear una nueva fruto de la necesidad de frenar el ritmo del consumo energético y las emisiones contaminantes.

Es el caso de algunos de los proyectos que recoge en el libro presentado la semana pasada Las ciudades del siglo XXI Luis Irastorza, consejero delegado de Duch, empresa que lidera el desarrollo de la Operación Prolongación de la Castellana, en Madrid.

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Gráfico: Inversiones previstas en la Prolongación de la Castellana en Madrid.

El urbanismo y la arquitectura bioclimáticos o el calentamiento global ¿son solo una moda?, se preguntó Luis Irastorza, ingeniero y consejero delegado de Duch, entidad que desarrolla la prolongación de la Castellana. Tras un trabajo de investigación -que recoge ahora entre otros contenidos en el recién editado Las ciudades del siglo XXI-- su respuesta es que no solo tienen un fundamento sólido, sino que son "un desafío sin precedentes en la historia".

Hay que frenar el consumo energético y las emisiones derivadas de él un 80% en los países desarrollados, en los que el 70% de la población vive en ciudades y los edificios aportan el 40% de las emisiones de CO2. Y este freno "tendrá un impacto sobre la concepción de las ciudades", según el autor. A su juicio, estaríamos entrando en una nueva era en el diseño urbano. Y hay proyectos ya realizados bajo esos presupuestos y que cita en el libro, entre los que se encuentra el que lidera.

El diseño de la Prolongación de la Castellana incorpora el uso eficiente de la energía y del agua

El Proyecto Prolongación de la Castellana fue seleccionado para la Exposición Universal de Shanghái de 2010 por la transformación que supondrá para Madrid el nuevo barrio de 3,12 millones de metros cuadrados. Además de prolongar el paseo de la Castellana 2,6 kilómetros, contempla la remodelación de la estación de Chamartín y recuperar una zona degradada de la ciudad, eliminar la barrera urbana que crea el ferrocarril y la M-30 y crear una centralidad nueva. Uno de los criterios para ser elegida para la Expo fue que desde la concepción del proyecto ha aplicado "los criterios más estrictos de sostenibilidad en cuanto a movilidad, eficiencia energética de la edificación y la optimización del ciclo del agua".

El proyecto, diseñado por Ezquiaga Arquitectura, coordina ordenación urbana con movilidad y accesibilidad en transporte público y ha analizado la eficiencia energética en la edificación o soluciones como la climatización centralizada para todo el ámbito.

Tras 15 años de tramitación urbanística, la crisis dificulta establecer un calendario para este desarrollo que debe financiar el pago de las infraestructuras en el interior del ámbito -unos 1.900 millones de euros- con la venta del producto inmobiliario. A Irastorza no le cabe duda de que a partir de 2015, España crecerá entre el 1% y el 2%, y a partir de dicho año, entre el 1,5% y el 2% y que la edificación podría iniciarse en 2017.

La inversión prevista es de unos 11.100 millones de euros, de los que 6.800 millones serán para edificación. El barrio crearía de 16.000 a 20.000 puestos de trabajo, según el consejero delegado de Duch, el 50% dedicados a infraestructuras y otro tanto a edificación.

Otro proyecto que considera que responde a los desafíos a los que nos enfrentamos es el proyecto de la ciudad Masdar en Abu Dhabi porque intenta "resolver los problemas con el enfoque correcto: desde las perspectivas del urbanismo, del diseño arquitectónico, del transporte, de la energía, del agua y de los residuos". El proyecto ha sido impulsado por una empresa vinculada al Gobierno y dirigido por el arquitecto Norman Foster.

Explica Irastorza que es "una apuesta muy fuerte de Abu Dhabi para convertirse en la capital mundial de la revolución energética del milenio con base en las energías renovables".

Con 42.500 habitantes, 50.000 desplazamientos diarios y 53.500 puestos de trabajo, será la primera ciudad sostenible del mundo. Fecha de finalización: 2025. Inversión: 16,6 millones de euros.

Una buena noticia para la marca Madrid

Un puente, el de la Paz, sobre el río Foyle cose dos comunidades antes divididas en Derry-Londonderry (Irlanda). Ha sido reconocido como un ejemplo de urbanismo basado en la participación y que refleja un compromiso a largo plazo con la reconciliación. Es uno de los proyectos reconocidos por los Premios Europeos de Planificación Urbana y Regional que otorga el Consejo Europeo de Planificadores Espaciales y el Comité de las Regiones de la Unión Europea 2012.

También han distinguido a la ciudad jardín francesa Jardin Plessis Robinson, en la Isla de Francia, que sustituye en la periferia urbana una gran urbanización disfuncional, de bloques lineales, edificada en los años treinta. Pero el primer premio europeo de esta IX edición -un Pritzker urbanístico a escala europea- es para una actuación del Ayuntamiento de Madrid, el Proyecto Madrid Centro, codirigido por los arquitectos José María Ezquiaga, Juan de Herreros y Salvador Pérez Arroyo, con el respaldo de expertos como el sociólogo Jesús Leal o ambientalistas como Salvador Rueda.

El jurado valoró cómo a través de la ordenación del territorio se incorpora la identidad, la historia, la equidad social y económica, el clima y el medio ambiente vinculados de forma integral. Destacó la importancia concedida a la cooperación y participación de la sociedad civil como nuevo estilo de gobernanza basado en la flexibilidad y la transparencia.

Muestra cómo el urbanismo contemporáneo afronta los problemas creados por la globalización y el cambio climático y la transformación urbana conforme a principios de responsabilidad social, cultural y ambiental. Y devuelve al centro un papel fundamental para la recuperación de la identidad de los madrileños.

Algunas claves de cómo será Masdar: una ciudad compacta con calles estrechas, con un balance neutro de emisiones de CO2 y residuos, un marco para atraer industria de tecnologías limpias y uso de energías renovables. Metro ligero y autobuses eléctricos, reciclaje de agua, aparatos de riego inteligente, recogida de residuos neumática...

Un tercer proyecto mencionado en el libro es el de Dongtan, en Shanghái, diseñado en 2005 por el Gobierno chino pensando en la Expo. Este proyecto de ciudad nueva no se libra de la incertidumbre aunque ya existen las conexiones con la isla de Chongming (86 kilómetros) donde se edificará y Shanghái. Las obras de urbanización han estado paralizadas hasta 2011.

Acogería 500.000 habitantes y obedece a la idea de ciudad autosuficiente en cuanto al agua, con edificios de consumo nulo de energía, transporte neutro en cuanto a emisiones y un sistema energético 100% con energías renovables.

Se ha diseñado como ciudad compacta con edificios de tres a ocho alturas máximas, con una orientación respecto al sol y vientos óptima, viviendas con acceso directo a la calle y a siete minutos del transporte público y de escuelas u hospitales. El transporte se basará en energías renovables y se reciclará la basura.

La lista incorpora el concepto de smart cities (basadas en tecnologías de información y de la comunicación como herramientas de gestión y desarrollo sostenible) y también edificios como la sede corporativa de Abengoa en Sevilla, la del Deutsche Bank en Francfort (Alemania) y un centro de investigación de la NASA, en California. Y añade entre las actuaciones reseñables las de Curitiba (Brasil), Malmo (Suecia) y la del Consorcio de Transportes de Madrid, que ha conseguido una cuota de transporte público en la almendra central de un 70%.