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El fin de 310 años tras la dimisión de Rato y del Consejo de Caja Madrid

La centenaria entidad se convertirá en una fundación que dependerá de la Comunidad de Madrid

El expresidente de BFA-Bankia y de Caja Madrid, Rodrigo Rato
El expresidente de BFA-Bankia y de Caja Madrid, Rodrigo Rato EFE

El Consejo de Administración de Caja Madrid, presidido hasta ahora por Rodrigo Rato, dimitió ayer en bloque para permitir que la centenaria entidad se convertirá en una fundación que dependerá de la Comunidad de Madrid. Según informó Efe, citando fuentes próximas al antiguo Consejo, en su último encuentro se han visto las cuentas de la entidad formuladas a 2 de julio y auditadas por Deloitte. El informe de las cuentas anuales recuerda que Caja Madrid se fundó hace 310 años. Y en el mismo documento se admite —sin verbalizarlo— el final de la entidad financiera. El fin de Caja Madrid y de las otras seis cajas fundadoras es una de las consecuencias más amargas del fiasco de Bankia.

La transformación se ha acelerado por la ley publicada el jueves 15 de noviembre que da un plazo de cinco meses para convertirse en fundaciones a todas las cajas que hayan perdido el control de su actividad financiera.

Los resultados serán entregados a la comisión gestora que deberá elegir la Comunidad de Madrid para que se encargue de la fundación. Ahora será esa comisión la que apruebe las cuentas y dé el visto bueno al balance de situación patrimonial y valoración de activos aprobado por el consejo saliente. Ese informe, clave para determinar la continuidad de la obra benéfico social de la antigua Caja Madrid, tiene el respaldo de la auditora BDO.

Según el informe anual de Caja Madrid, que se iba a someter a la Asamblea —un paso que ya no se producirá gracias al cambio legal— la entidad tuvo pérdidas de 1.404,8 millones cargados contra el patrimonio y 4.050,5 millones en la cuenta de resultados. En total, 5.455 millones. En 2011, el patrimonio de la entidad, pasó de los 5.712 millones de comienzos de año a 257 millones. De estos, 151 millones corresponden al fondo de la obra social. El año pasado, la acción social se dotó con 40 millones, por lo que, a este ritmo, podría seguir funcionando casi cuatro años, aunque ya están reduciendo la dotación anual.