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La Bolsa cierra con un alza del 3% y la prima baja a la espera de señales del BCE

El diferencial de interés con el bono alemán cae por debajo de los 525 puntos

El Ibex amplía su avance hasta el 2,78% y acaba la jornada en 6.801,8 puntos

La Bolsa cierra con un alza del 3% y la prima baja a la espera de señales del BCE

Los mercados han empezado la semana con moderado optimismo, tras la avalancha de declaraciones de apoyo al euro de días anteriores y la esperanza, alentada por el presidente del Banco Central Europeo (BCE), de un desbloqueo en la crisis de la deuda pública europea -más concretamente española e italiana- en forma de compras de títulos por parte del fondo de rescate europeo y el instituto emisor.

El Ibex 35 ha abierto la sesión con una caída del 0,1%, aunque poco después ha emprendido una remontada que lo ha llevado por la tarde hasta un máximo diario de 6.805,5 puntos. Al cierre, el indicador se ha colocado en 6.801,8 puntos, tras una subida del 2,78%. IAG (+8,15%), Sacyr Vallehermoso (+7,2%), Acciona (+5,62%) y Bankia (+5,32%) son los valores que más han subido. Por el contrario, Mediaset (-1,84%), FCC (-1,63%) e Indra (-1,24%) se han anotado los mayores descensos.

Las cotizaciones se han animado tras hacerse público el comunicado posterior al encuentro entre el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, y el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, en el que han expresado su "confianza" en las reformas emprendidas por los miembros de la zona euro para avanzar hacia una mayor "integración". Ambos mandatarios, que se han reunido en la isla de Sylt, donde Schäuble pasa sus vacaciones, también han tratado la "necesidad de mantener la cooperación y la coordinación internacionales para alcanzar la sostenibilidad de las finanzas públicas, reducir los desequilibrios mundiales y recuperar el crecimiento", según recoge la nota difundida por el Departamento del Tesoro estadounidense. Geithner también tiene previsto reunirse hoy con Draghi.

La prima de riesgo -o rentabilidad extra que los inversores exigen al bono español a 10 años respecto a su equivalente alemán- sigue bajo el efecto balsámico de las palabras pronunciadas por Mario Draghi el pasado jueves. El pasado viernes cerró en 534 puntos básicos y hoy ha bajado de los 520 puntos (hasta 518 o 5,18 puntos porcentuales) tras dispararse en la apertura hasta 542. Al final de la sesión se ha situado en 523 puntos.

Todas las Bolsas europeas han disfrutado hoy de una jornada alcista, con la atención centrada en las reuniones que esta semana mantendrán los órganos encargados de la política monetaria en la zona euro y en Estados Unidos. El Consejo de Gobierno del BCE celebra el jueves su reunión mensual y el Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal comienza mañana una reunión de dos días. Londres ha terminado el día con una subida del 1,18%, París ha ganado un 1,24%, Fráncfort un 1,27% y Milán un 2,8%.

El euro ha llegado a subir hasta 1,2343 dólares, pero al final de la negociación en Europa se intercambiaba a 1,2257. La semana pasada llegó a ceder hasta 1,2043, nivel que no tocaba desde junio de 2010.

La subasta de deuda realizada hoy por el Tesoro italiano ha contribuido a la serenidad de la jornada, al colocar títulos por un importe de 5.479 millones de euros, muy cerca de los 5.500 millones previstos como máximo. Los bonos a cinco años se han pagado al 5,29%, frente al 5,84% del 28 de junio y la deuda a 10 años se ha remunerado al 5,96%, frente al 6,19% de la anterior subasta. También se han emitido títulos con vencimiento en noviembre de 2015, con un rendimiento del 4,49 %. La prima de riesgo italiana ha caído hasta 446 puntos básicos tras la colocación, pero ha terminado la sesión en 465.

El Tesoro español tratará de aprovechar la relajación de la prima de riesgo para emitir, el próximo jueves, bonos con vencimiento en 2016 y obligaciones que expiran en 2014 y 2022, con las que intentará captar entre 2.000 y 3.000 millones de euros.

Los precios de la deuda pública española, sin embargo, siguen reflejando la pérdida de confianza en la solvencia soberana y los inversores exigen al bono a 10 años una rentabilidad peligrosamente próxima al 7%. Ese nivel es doblemente inaceptable, por la carga de intereses que supone para las arcas públicas y por la expulsión del sector privado de la financiación (efecto conocido por su expresión en inglés como crowding out) puesto que, como mínimo, las empresas deberán remunerar los préstamos al tipo de la deuda pública. Al final de la sesión de hoy el tipo a 10 años en el mercado secundario era del 6,61%.

La prima de riesgo alcanzó el pasado 25 de julio un máximo histórico de 649 puntos básicos, con lo que la rentabilidad de la deuda a 10 años llegó a situarse en el 7,751%. Ello alimentó el temor a que España acabe necesitando ayuda exterior para mantener el conjunto de la maquinaria estatal y autonómica, además de los 100.000 euros ya comprometidos por Europa para sanear el sector bancario, con lo que se convertiría en el cuarto país europeo -tras Irlanda, Grecia y Portugal- en ser rescatado por la llamada troika: la Unión Europea, el BCE y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El pasado jueves, el presidente del BCE oficializó lo que se ha interpretado como un punto de inflexión en la gestión de la crisis de la deuda europea al afirmar en Londres, durante una reunión de líderes económicos y financieros de todo el mundo que, en el marco de su mandato, el BCE está dispuesto a hacer "lo que haga falta" para preservar el euro: "Y, créanme, será suficiente", enfatizó Drahi. Pero fue más allá al describir la parálisis del mercado interbancario y la presión sobre las primas de riesgo: "En la medida que la magnitud de esas primas soberanas entorpece el funcionamiento del canal de transmisión de la política monetaria, estas caen dentro de nuestro mandato".

Esas declaraciones han sido replicadas, casi literalmente, desde Berlín, París y Roma. Según fuentes citadas por Bloomberg, el plan del presidente del BCE prevé que el fondo de rescate europeo acuda al mercado primario de deuda pública y que el banco central adquiera bonos en el secundario, todo ello respaldado por recortes adicionales en el precio oficial del dinero y más préstamos a largo plazo para los bancos de la eurozona como los concedidos en diciembre y febrero pasados -financiación a tres años al 1%, LTRO en la nomenclatura del BCE- por un importe total de un billón de euros.

El presidente del Eurogrupo, Claude Juncker, confirmó durante el fin de semana, según recogen la publicación alemana Sueddeutsche Zeitung y la francesa Le Figaro, que el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), instrumento creado en 2010 y que expirará el año que viene para dejar su lugar el permanente Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), está trabajando con el BCE en un plan para reducir costes de financiación en la zona euro. La entrada en vigor del MEDE está pendiente de la decisión del Tribunal Constitucional alemán, prevista para el 12 de septiembre.

Sin embargo, cualquier decisión que implique la compra de bonos debe vencer la resistencia del Bundesbank, que la semana pasada reiteró su oposición a que el BCE adquiera más deuda soberana. Draghi tiene previsto mantener estos días contactos con el presidente del banco central alemán, Jens Weidmann. La agencia de calificación crediticia Moody's también ha moderado hoy el entusiasmo generado en los mercados por las declaraciones de Draghi y puntualiza, en su informe semanal de perspectivas de crédito, que el compromiso en la defensa del euro "es una condición necesaria, pero no suficiente" para resolver la crisis de la deuda y que, con ellas, el BCE logra  "comprar tiempo", aunque la intervención de la institución, por si sola, no basta como solución.

La semana se presenta cargada de citas que pueden arrojar luz sobre la crisis de deuda que empantana Europa y que no es ajena al resto del mundo. Mañana, el primer ministro italiano, Mario Monti, se verá con Schäuble. Monti, además, visitará Madrid el próximo jueves, donde tratará de buscar una posición conjunta con Rajoy para hacer frente a la situación.

Muchas dudas podrían quedar resultas el jueves, tras la reunión mensual del Consejo de Gobierno del BCE y la rueda de prensa posterior que ofrecerá Draghi. Los inversores también mantienen la expectación ante la reunión de dos días del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal que comienza mañana. No se descartan más medidas de estímulo monetario por parte de la institución que preside Ben Bernanke, dada la fragilidad del crecimiento en Estados Unidos, sea en forma de una tercera ronda de compras de activos a largo plazo (lo que en inglés se denomina quantitative easing), una nueva prórroga del programa de compra de deuda a largo y venta de títulos a corto (operación twist, destinada a bajar los intereses de vencimientos más lejanos) o, siguiendo el ejemplo del BCE, una reducción del tipo que cobra a los bancos por su exceso de reservas, con el fin de estimular la colocación de esos fondos en el mercado y no en la Reserva Federal.

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