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Guindos y Schäuble creen injustificada la presión de los mercados a España

Ambos Gobiernos tratan de rebajar la reunión en Berlín a un “intercambio de opiniones”

El ministro de Economía, Luis de Guindos (izq), y el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, durante una rueda de prensa.
El ministro de Economía, Luis de Guindos (izq), y el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, durante una rueda de prensa. EFE

El ministro de Economía, Luis de Guindos, y el titular alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, consideran que el alto precio de la deuda pública española “no se corresponde con los fundamentales de su economía”. Así lo aseguran en un comunicado conjunto que emitieron el martes por la tarde. En él animan a “la implementación plena” de las medidas pactadas a cambio del rescate bancario español y a “la rápida aplicación de las decisiones del Consejo Europeo del 29 de junio”, en el que se acordó la creación de una unión bancaria con un organismo supervisor único. Ambos ministros celebraron el martes una reunión informal de varias horas en la capital alemana.

Antes de la reunión, tanto los portavoces del Gobierno alemán como sus colegas españoles restaron trascendencia a la cita, que sería un “intercambio de opiniones” sobre la situación financiera. El comunicado conjunto no contradice estos anuncios previos: solo contiene elementos conocidos previamente y una descripción encomiástica de las “medidas vitales” adoptadas por el Gobierno español “para volver a situar a la economía por el buen camino”. Con esta lectura, nadie diría que la visita se produjo tras dos jornadas de desplomes en las bolsas europeas, con la prima de riego de España en cotas insostenibles.

Los medios alemanes más influyentes trataban el martes con grandes titulares los problemas financieros de las autonomías españolas. La especulación más extendida sobre la opaca visita española se centraba en las peticiones de que el Banco Central Europeo (BCE) interviniera en los mercados para comprar bonos y así cortar la sangría de la deuda pública española. En España se recuerda que Guindos visitó a Schäuble apenas una semana antes de solicitar el rescate bancario de 100.000 millones de euros y se especula sobre nuevas peticiones de ayuda a las instituciones europeas.

En el comunicado apenas se apela a la rápida ejecución de acuerdos europeos

Los alemanes asistían a la reunión un día después de que la agencia de calificación de riesgo Moody’s rebajara las perspectivas de solvencia de Alemania, Países Bajos y Luxemburgo. Los tres mantienen la preciada triple A, que contribuye a que sigan financiándose a bajo precio en los mercados de deuda, pero Moody’s percibe una doble amenaza sobre sus economías: por un lado, el riego cada vez mayor de que Grecia abandone la Eurozona y se desate con ello un terremoto financiero de dimensiones europeas. Por otro, la agencia cree que la participación alemana en los recates financieros de sus socios podría arrastrarla hacia serios problemas en caso de que se agrave la crisis española o italiana. Antes de reunirse con Guindos, Schäuble defendió que la deuda alemana permanecerá como “puerto seguro” para los inversores.

Angela Merkel comienza el miércoles sus vacaciones estivales, así que fue su segundo portavoz Georg Streiter el encargado de recordar el martes que “la canciller ya avisó de que Alemania tiene sus limitaciones”. Se refería al discurso de junio con el que Merkel preparó al Bundestag para la Cumbre del G20 en Los Cabos. Alemania, dijo entonces, “no tiene fuerzas ilimitadas”.

El día en el que Guindos llegaba a Berlín aterrizaban en Atenas los controladores de la troika formada por el Banco Central Europeo (BCE), la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI). En Berlín se habla ya con suma calma de la posibilidad, tabú hasta hace bien poco, de que Grecia salga del euro. El ministro de Economía, el liberal Philipp Rösler (FDP), se dijo el domingo por la noche “más que escéptico” respecto a los avances de las reformas griegas. El secretario general de su partido Patrick Döring recomienda directamente que los griegos abandonen la moneda única y regresa al dracma. Europa, dice, “tiene suficientes instrumentos” para afrontar la salida griega. El Gobierno griego criticó a los liberales alemanes por “dificultar los esfuerzos” de su país por salir de la crisis. También la oposición alemana le tachó de “irresponsable”.

La deuda alemana es segura

Wolfgang Schäuble, ministro de Finanzas alemán

Desde el entorno del Gobierno se niega desde hace semanas cualquier posibilidad de que Merkel acuda al Parlamento (Bundestag) a pedir fondos para un tercer rescate griego. El diario Süddeutsche Zeitung recogía el lunes las declaraciones más recientes de “fuentes gubernamentales”, que lo califican de “impensable”. La situación política en Atenas centraba estos días la atención de los medios y de los líderes alemanes, que han dejado de defender a capa y espada la permanencia de Grecia entre los 17 países del euro.

En este ambiente de incertidumbre general y con la triple A de Moody’s tambaleándose, las dudas sobre la política europea de Merkel han pasado de los despachos políticos a las cátedras universitarias. Hace semanas que decenas de destacados economistas alemanes libran una discusión pública entre los liberal-conservadores críticos con los rescates y los partidarios de políticas más flexibles. Los conservadores publicaron hace tres semanas una carta crítica con los rescates europeos firmada por 250 economistas. Encontró la réplica de afamados colegas partidarios de los recates como Peter Bofinger, miembro del grupo de sabios que asesora al Gobierno. Acusan a los firmantes de defender posiciones “nacionalistas”. Un cabecilla de los catedráticos antirrescate llamado Walter Krämer dice ahora que Bofinger es “un inútil académico”. Los ciudadanos, de momento, ignoran mayoritariamente estos rifirrafes y siguen apoyando a la canciller en las encuestas de popularidad y en las de intención de voto.