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España consigue el dinero para la banca entre nuevas exigencias de rigor

El Eurogrupo da luz verde al acuerdo para rescatar a las entidades con problemas

El presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, y el ministro español de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, durante la reunión de los ministros de Finanzas de la UE
El presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, y el ministro español de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, durante la reunión de los ministros de Finanzas de la UE EFE

España consiguió ayer el acuerdo que buscaba para salvar su sistema financiero y en los términos ya pactados, sin cambiar un coma, en una reunión del Eurogrupo mediante teleconferencia en la que varios socios —en particular Alemania y Finlandia, pero también Países Bajos, según las fuentes— expusieron de nuevo demandas sobre la necesidad de rigor y responsabilidad para salir del agujero. El propio Olli Rehn, vicepresidente de la Comisión Europea, señaló en una declaración que las drásticas reformas exigidas al sector financiero van de la mano de las reformas estructurales de calado reclamadas por la Comisión para el conjunto del sistema productivo nacional. “La vinculación explícita entre estas obligaciones y el programa sectorial es deliberada y pertinente”, crujió Rehn.

“El dinero no fluirá inmediatamente”, dice el ministro luxemburgués

No hace falta irse al diccionario para darse cuenta de que ambos adjetivos enmascaran en lenguaje diplomático que a España se le va a atar con la cuerda muy corta desde Bruselas y desde otras capitales. En palabras de Rehn, ese vínculo establecido a propósito se debe a que “solo mediante la decidida acción en ambos frentes puede España crear la estabilidad financiera y la economía competitiva y dinámica que genere una regular y duradera caída del desempleo”.

Alemania, Finlandia y Países Bajos, el núcleo duro de los virtuosos, dejaron claro durante la reunión de los 17 ministros de Finanzas de la eurozona su firmeza ante el Gobierno español y en público también lo hizo la ministra austriaca, Maria Fekter: “Nuestro socio es el Gobierno español, que tiene la plena responsabilidad para las ayudas financieras y su devolución”.

Algunos socios, reacios

Es lo que dice el comunicado, pero ella le puso carne y el punto de frustración verbal que algunos socios manifiestan con toda la peripecia. No en vano el 52% de los alemanes, según un sondeo difundido para la televisión pública ARD, no están de acuerdo con haya que ayudar a España a sacar a su sector bancario de los problemas en que él mismo se ha metido. El Bundestag puede decir una cosa, y por holgada mayoría, pero la calle quiere otra. Finlandia sólo accedió a dar el si tras arrancar por su cuenta garantías específicas para su contribución al salvamento español, en principio, bancario.

Fekter, como el ministro luxemburgués, Luc Frieden, quisieron subrayar que “el dinero no va a fluir de forma inmediatamente porque todavía queda por concluir el detalle concreto de las necesidades de los bancos”. Las primeras estimaciones realizadas por las consultoras Oliver Wyman y Roland Berger hablan de la necesidad de 62.000 millones, pero aún falta precisar cuáles serán las cantidades exactas requeridas por las distintas instituciones financieras. Madrid espera, en línea con lo que han manifestado otras voces, que los 30.000 millones de la primera entrega estén disponibles con más rapidez de la que apuntan los responsables de Austria y el Gran Ducado. [Según informaron fuentes del Ministerio de Economía, el tipo de interés de la asistencia financiera será previsiblemente inferior al 3%]. La reforma de las cajas será seguida con especial interés por quienes las ven “convertidas en un cajero automático siempre a disposición de los políticos locales y regionales”, según un responsable europeo.

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