Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Las grandes empresas no podrán deducirse las pérdidas hasta 2014

El Ejecutivo modifica el Impuesto de Sociedades para impedir que las compañías se apunten créditos fiscales en 2012 y 2013.

Introduce un nuevo gravamen del 10% para los beneficios repatriados del extranjero

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, durante la rueda de prensa Ampliar foto
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, durante la rueda de prensa EFE

Las grandes empresas van a sufrir un ajuste adicional al de la subida del IVA. El Ejecutivo ha aprobado una modificación del Impuesto de Sociedades para impedir que las compañías que tengan una cifra de negocios superior a los 20 millones de euros puedan aplicarse créditos fiscales en 2012 y 2013, es decir, deducciones del impuesto a cuenta de las pérdidas de ejercicios anteriores.

De esta forma, este año y el que viene solo las pequeñas y medianas empresas podrán compensar las bases imponibles negativas. La medida supone un fuerte varapalo para muchas grandes compañías que han incurrido en fuertes pérdidas tanto por la depreciación de activos o las fuertes amortizaciones, que podían compensar parcialmente en el Impuesto de Sociedades en los ejercicios siguientes donde registraban beneficios.

Esta modificación no ha sido explicada en la rueda de prensa que ha dado el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, al término del Consejo de Ministros pero se incluye en la referencia del mismo.

La reforma no queda ahí. Hacienda introduce un nuevo gravamen del 10% “sobre rentas de fuente extranjera”, pero que solo se aplicará hasta el 30 de noviembre de 2012. Aunque la referencia no aclara a qué tipo de rentas afecta se trata en realidad de una ampliación de la amnistía fiscal para las empresas que repatrien dividendos o beneficios de paraísos fiscales, de cualquier procedencia.

El Ejecutivo ya aprobó un gravamen del 8% para la repatriación de beneficios de países con baja tributación que no tenían las exenciones de los beneficios logrados en el resto de países. La creación de la nueva figura de tributación al 10%, con el mismo plazo que la amnistía general, da a entender que el Gobierno da barra libre a las empresas para que regularicen cualquier tipo de renta, incluyendo las de dudosa procedencia.

Otra modificación es que se produce un incremento transitorio de los pagos fraccionados. El importe mínimo se eleva del 8% al 12% . El tipo aplicable también se incrementa para entidades con un volumen de operaciones superior a los 10 millones de euros.

Asimismo, se amplía la limitación de la deducción por gastos financieros, haciéndola extensiva a todas las empresas en general, sin circunscribirse a su pertenencia a un grupo mercantil.