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Las consultoras cifran las pérdidas de la banca hasta en 270.000 millones

Oliver Wyman calcula que los bancos pierdan el 100% en créditos para ciertos tipos de suelo

Roland Berger contempla que la morosidad de las hipotecas se dispare

Las diferencias internas de los dos informes son enormes

En febrero de 2011, el director de Regulación del Banco de España, José María Roldán, dijo en una presentación a inversores y analistas en Londres que si al suelo se le daba un precio cero en España, él mismo se lo compraba todo. El detalle de los informes de las consultoras contratadas por el Banco de España muestra que, en el escenario adverso, Oliver Wyman ha previsto una pérdida del 100% para parte de los créditos que financian suelo, es decir, les ha dado un valor cero. Con modelos que llegan a ese extremo, las pérdidas calculadas por las consultoras llegan a ser hasta de 270.000 millones (el equivalente a más del 25% del producto interior bruto español) en el peor escenario.

Las pruebas tratan de estimar las posibles pérdidas en la cartera crediticia (por impagos) y de inmuebles (por caída de precios). A continuación, cifran los colchones de provisiones, capital y generación de beneficios con que hacer frente a esas pérdidas. En cada entidad, si la pérdida esperada supera a los colchones para absorberlas y mantener una alta solvencia, hace falta más capital.

Aunque el resultado final de las pruebas es muy similar para las dos consultoras, las diferencias en cómo se llega a esa cifra son enormes. Así, las pérdidas esperadas según la alemana Roland Berger son de 119.000 (escenario base) a 170.000 millones (adverso), mientras que las de la estadounidense Oliver Wyman van de 170.000-190.000 millones (base) a unos 250.000-270.000 millones (adverso). La diferencia se debe en parte a que Roland Berger no incluye las pérdidas en créditos morosos e inmuebles ya identificadas a cierre de 2011. Pero también a que la estadounidense ha sido más exigente en el cálculo de las pérdidas del sector promotor.

Los mayores agujeros se dan en los inmuebles que poseen los bancos (pérdidas del 45% al 55% en el escenario base y del 55% al 65% en el adverso, según las cuentas de Oliver Wyman, ya que Roland Berger no las contempla por ser previas al cierre de 2011) y en los créditos a promotoras (del 28% al 32% en el escenario base y del 42% al 48% en el más negativo, según Oliver Wyman). La consultora estadounidense ha decidido reclasificar como crédito inmobiliario hasta el 10% del crédito a la construcción, a empresas y a pymes, ha asumido que el 50% de todo el crédito promotor son refinanciaciones y ha aplicado mayores descuentos de precios. El ejemplo extremo de su mayor exigencia son los créditos que financian suelo no urbano, en los que la consultora estadounidense prevé que las pérdidas sean del 100% en el escenario adverso.

Otra gran diferencia está en las hipotecas para la compra de vivienda, según muestran las tripas de los exámenes. Aquí, Oliver Wyman espera que la morosidad siga baja y que entre eso y el valor de las garantías, las pérdidas sean del 2% en el escenario base y en torno al 4% en el adverso, esto es un máximo de 22.000 a 25.000 millones. Pero Roland Berger prevé el doble de pérdidas en ese segmento, de más de 45.000 millones en el escenario adverso.

Las distancias son también enormes en el cálculo de la capacidad para absorber pérdidas, que la estadounidense cifra en el escenario adverso entre 230.000 y 250.000 millones (cifra que incluye colchones de entidades que no necesitan usarlos del todo) y la alemana, en 118.000 millones. Ni la cifra de provisiones, ni la de exceso de capital ni la de generación de beneficios se aproximan en ambos informes, en parte también porque Roland Berger deja fuera del cálculo los colchones necesarios para absorber las pérdidas ya identificadas en 2011.

Los supuestos han sido definidos por un comité dirigido por Economía. En el escenario base, el que se considera más probable, se prevé que la caída de la economía se extienda a 2013, con un descenso del 0,3% del PIB, lo que contrasta con la previsión oficial del Gobierno de que la economía crezca un 0,2% el año que viene.