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La troika exigirá otra reforma de las cajas para dar la ayuda a España

El FMI reclama menos peso político y más incompatibilidades

Bruselas optará por el cierre o venta de entidades si sale más barato que salvarlas

Christine Lagarde, directora general del FMI.
Christine Lagarde, directora general del FMI. REUTERS

Las cajas de ahorros han vivido en los últimos años un proceso de transformación sin precedentes. La mayoría opera como bancos, algunas van camino de ser fundaciones y han aumentado su transparencia. Sin embargo, la reforma está inacabada y fuentes comunitarias y financieras dan por seguro que una de las exigencias de la troika (la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo) para facilitar el rescate de hasta 100.000 millones para España será una nueva reforma de las cajas.

Junto a las medidas específicas sobre las entidades (recortes de empleo, cierre de oficinas, límites a los sueldos), la troika impondrá reformas sobre el sector y en particular sobre las cajas. Aunque no están aún definidas, las fuentes citadas señalan que el FMI pondrá sobre la mesa sus puntos de vista, ahora que tiene la oportunidad de convertir en imposiciones lo que hasta ahora eran recomendaciones.

El FMI acaba de exponer su visión sobre las cajas en un informe. La CECA, patronal de las cajas, destacó ayer que el informe reconoce los “importantes logros” de los últimos años. Pero también pide continuar con la reforma en múltiples frentes.

El Fondo considera una anomalía que cajas que han traspasado su negocio financiero a un banco sigan teniendo ficha bancaria y cree que debe definirse mejor a través de una ley el papel de las cajas como accionistas de bancos o fundaciones especiales. El FMI quiere que se aclare cuál es el régimen de las fundaciones especiales en que se convierten las cajas al controlar menos del 25% de un banco. Sugiere que queden bajo tutela estatal cuando las fundaciones sean accionistas significativos de un banco y bajo la de la comunidad autónoma cuando sean minoritarios. En última instancia, el FMI apunta hacia un modelo en que las cajas-fundaciones pasen a ser accionistas institucionales minoritarios de la banca y con inversiones también en sectores distintos del financiero.

El FMI quiere que se ajuste el tamaño de los consejos de las cajas, que se obligue a incluir a independientes y que se exija preparación profesional a todos sus componentes. También quiere que se establezcan duras incompatibilidades entre ser consejero de las cajas y de sus bancos, como ocurre ahora en la mayoría, y evitar así los conflictos de intereses. La idea es que se separe de forma nítida la propiedad (cajas) de la gestión (bancos con los que operan). También pide que quienes hayan tenido cargos políticos no puedan en los dos años siguientes ser consejeros de una caja y que la representación de entidades públicas (comunidades, ayuntamientos) se limite por debajo del 40% actual.

Junto a la reforma de las cajas, la troika también pedirá mejoras en el sistema de resolución de la crisis. Sobre esta materia, unas declaraciones del comisario de Competencia, Joaquín Almunia, en que señalaba que creía que los planes de las autoridades españolas eran liquidar una de las entidades nacionalizadas (en probable referencia a Banco de Valencia) provocaron la polémica. Economía señaló que no tiene ninguna intención de liquidar ninguna entidad y que su propósito es “sanear, recapitalizar y privatizar las entidades bajo su tutela”. Según Almunia, “si los costes de liquidación son menores para los contribuyentes que el rescate y reestructuración de una institución, optamos por una liquidación ordenada de la entidad”. La idea es no salvar entidades que no sean viables, pero la liquidación no se debe entender como un concurso de acreedores, sino como una subasta o una venta de activos. Las condiciones del rescate tendrán la última palabra.