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Las auditorías que pidió Guindos son las que exige la UE para un rescate a la banca

El fondo actual permite a los países pedir ayudas para el sector financiero sin exigencias macroeconómicas

El ministro de Economía, Luis de Guindos
El ministro de Economía, Luis de Guindos EFE

España camina hacia el rescate. Aunque el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el ministro de Economía, Luis de Guindos, piden paciencia, lo cierto es que España está dando ya pasos para pedir ayuda europea destinada al sector financiero. De hecho, las dos evaluaciones del sector que ha encargado Guindos a consultoras y auditoras están expresamente contempladas en el procedimiento para pedir a Europa un rescate dirigido a capitalizar el sector financiero.

En julio de 2011, los líderes europeos decidieron que el dinero del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF, el fondo de rescate temporal que vence en junio de 2013) o del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE, el fondo de rescate permanente que entra en vigor el próximo 1 de julio) pudiera destinarse a recapitalizar entidades financieras. Tanto en un caso como en otro, no se prevén préstamos directos a las entidades financieras. En ambos, el que pide el rescate es el Estado. Para el FEEF, incluso hay un procedimiento reglado establecido.

Las pautas fijadas por el FEEF para la recapitalización de entidades financieras indican que “la cantidad de capital necesario debe derivarse de la realización de una prueba de resistencia de las entidades en cuestión y de todas las otras entidades financieras en el Estado miembro beneficiario”. Y añaden que “con el fin de ajustarse a las restricciones temporales, esta evaluación podría llevarse a cabo en dos etapas para permitir una primera estimación, que sea confirmada por un análisis más exhaustivo en una etapa posterior”. Además, el FEEF establece que el test de estrés tendrá que ser llevado a cabo por el Banco de España, con la participación del supervisor europeo y de “expertos nacionales de las autoridades supervisoras de otros Estados miembros”.

Las auditorías encargadas por Guindos se ajustan a ese guion. Los consultores Oliver Wyman y Roland Berger harán la primera estimación, que se publicará antes de 15 días, mientras que las cuatro grandes auditoras harán ese otro examen más exhaustivo, que deberán terminar a finales de julio. Además, Economía ha previsto que el comité supervisor de esas auditorías tenga expertos del Fondo Monetario Internacional (FMI), de las autoridades europeas y de bancos centrales de otros países del eurosistema.

Las reglas fijadas para los rescates europeos del sector financiero a través del FEEF dejan claro que la iniciativa de solicitarlo corre por cuenta del Gobierno y de que el préstamo se canaliza a través de las autoridades nacionales, que son responsables de su devolución, y no van directamente a las entidades. Es necesaria una evaluación independiente de la necesidad de la ayuda.

Condiciones para acceder al fondo

Al tiempo, se debe negociar la condicionalidad del rescate con la Comisión Europea y, específicamente, con el departamento de Competencia. El documento del FEEF que detalla esas reglas indica que las condiciones a imponer serán básicamente de dos tipos. En primer lugar, las específicas para cada entidad: cumplir con las reglas de ayudas de Estado, procurar una retirada y recuperación lo más temprana posible del apoyo estatal, limitar la distorsión de la competencia... Y, en segundo lugar, condiciones en términos de supervisión financiera, gobierno corporativo y leyes españolas de reestructuración y liquidación de entidades. Los bancos rescatados deberán admitir inspecciones in situ de la Comisión Europea, el BCE y la Autoridad Bancaria Europea y a las auditorías y otras medidas de vigilancia que les impongan.

En principio, con las reglas actuales España podría escapar de condiciones estrictas de política económica, como las impuestas a Grecia, Portugal o Irlanda. Pero las normas también mencionan que el país beneficiario debe demostrar que su política presupuestaria es sólida y que puede devolver los fondos europeos, que estará sujeto a “continua vigilancia” y que además estará obligado a cumplir plenamente las recomendaciones europeas para reducir su déficit. No habría intervención pura, no habría troika ni hombres de negro, pero el margen de política económica se reduciría.

En el MEDE, el nuevo fondo de rescate que debe entrar en vigor en julio, y que es el preferido por el Gobierno español por su mayor flexibilidad, las reglas están pendientes de acordarse y concretarse, dado que aún no ha entrado en vigor. El Gobierno español aspira a que con el MEDE quede aún más claro que la condicionalidad de la ayuda se restringe al sector financiero y no ata de pies y manos al Gobierno y su política económica. Por eso, es un gran avance que Alemania esté dispuesta a aceptar un rescate suave.