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El Gobierno dice que se ha coordinado con EE UU para sanear los bancos

La vicepresidenta asegura que Geithner le había comunicado que “comparte el diagnóstico” del Ejecutivo español, con el que prevé colaborar para hallar una solución

ATLAS

El Gobierno español trabaja “en la misma dirección y de manera coordinada” con el de Estados Unidos en la solución de la crisis de la eurozona y, particularmente, en el saneamiento del sistema bancario español, que es el que en estos momentos despierta mayor preocupación internacional. La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría formuló esta noche esa conclusión tras entrevistarse en Washington con el secretario del Tesoro norteamericano, Tim Geithner, y la directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde.

La presencia de Sáenz de Santamaría en esta capital había despertado gran interés al coincidir con un momento particularmente difícil para España en los mercados internacionales, lo que ha acelerado el debate sobre una posible acción de rescate por parte de la Unión Europa y del FMI. Lagarde comentó, tras su encuentro con la vicepresidenta española, que “no se ha recibido ninguna solicitud” de las autoridades españolas en ese sentido ni “el Fondo está haciendo ningún trabajo en relación con ningún apoyo financiero” a España. La directora del FMI trató de desmentir así una información del diario The Wall Street Journal según la cual los responsables de ese organismo internacional habían impartido ya instrucciones para trabajar en un próximo rescate de España.

Ese asunto fue, en todo caso, el dominante en los contactos que Sáenz de Santamaría sostuvo en Washington. La vicepresidenta aseguró que Geithner le había comunicado que “comparte el diagnóstico” sobre la situación de la economía española y europea, y está dispuesto a colaborar con el Gobierno español para encontrar una solución.

Aunque Sáenz de Santamaría no quiso ser más precisa, en unas declaraciones a la prensa a las puertas del Departamento del Tesoro, explicó que EE UU está muy interesado en la capitalización de los bancos españoles y favorece la posibilidad de que las entidades afectadas puedan acudir directamente a las instituciones de rescate europeas, sin necesidad de intervención de los Estados. Eso exigiría, sin embargo, un cambio de la normativa europea, que actualmente exige que el Fondo de Rescate Bancario actúe únicamente a través de los Estados.

La vicepresidenta dijo haber transmitido a Geithner los esfuerzos realizados por el pueblo español para la reducción del déficit y la adopción de reformas estructurales, y afirmó haber comprobado que, en las circunstancias actuales, “todos estamos concernidos” en encontrar una solución a la crisis.

La Administración norteamericana, en efecto, ha tomado un gran protagonismo en las últimas semanas en la búsqueda de una salida a los problemas europeos, ante la influencia negativa que estos está teniendo sobre la propia economía estadounidense. Barack Obama habló el miércoles por teléfono, por iniciativa suya, según la Casa Blanca, con la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente francés, Francois Hollande, y el primer ministro italiano, Mario Monti, con la agudización de la crisis española como telón de fondo de la conversación. Una semana antes, en la cumbre de la OTAN en Chicago, Obama había reclamado la capitalización urgente del sistema financiero europeo y medidas de alivio a la población española para favorecer el consumo y el crecimiento económico.

Obama, que ha actuado durante su primer mandato en dirección contraria a las políticas de ajuste que actualmente se ejercen en la mayoría de los países de Europa, está interesado en estimular la actividad económica en ese continente con el objeto de que la crisis actual no acabe arrastrando a EE UU y a otras grandes economías del mundo. El crecimiento en este país acaba de ser calculado a la baja para el presente trimestre, y Obama se enfrenta a la peligrosa posibilidad de unas elecciones en noviembre en plena fase de desaceleración económica en todo el mundo.

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