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Aeropuertos: números rojos, pero menos

Solo uno de cada cinco aeródromos tuvo beneficios en 2011

Las pérdidas cayeron un 20%

La deuda, superior a 12.400 millones, es lo más preocupante para el sector
La deuda, superior a 12.400 millones, es lo más preocupante para el sector

Las cuentas de los 47 aeropuertos y dos helipuertos que hay en España dieron el año pasado alguna alegría, aunque la situación del sector sigue siendo bastante preocupante. Las buenas noticias vienen por el descenso de las pérdidas y por el repunte en el número de viajeros.

Frente a unos números rojos totales de 275 millones de euros en 2010, las pérdidas descendieron el año pasado un 20% hasta los 220 millones. Además, las infraestructuras aéreas españolas permitieron volar a más de 204 millones de pasajeros. Esta cifra supone un aumento del 6% respecto al año anterior, pero lo que es más importante: se acerca al récord histórico que se alcanzó en 2007.

Hasta aquí llegan las alegrías. Porque solo 10 aeropuertos registraron beneficios en 2011 —uno menos que el año anterior—. Además, el principal problema que arrastra la red de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) continúa prácticamente igual que en 2010: la deuda de 12.313 millones de euros que arrastra el sector, que tan solo se redujo en un 0,8% durante todo el año. Ni siquiera el importante aumento en el volumen de viajeros ha logrado aumentar los ingresos en cuantía suficiente como para reducir de forma suficiente la deuda conjunta.

“Lo más preocupante de los datos presentados esta semana es el tema de la deuda, que supone un lastre preocupante, y para el que parece que no haya demasiadas salidas”, señala Raúl Revuelta, experto en turismo de IE University.

Al final no quedará otro remedio que cerrar aeropuertos

Raúl Revuelta, de IE University

Los dos campeones de la deuda son, obviamente, los dos gigantes del sector. Madrid-Barajas, con unos activos fijos netos de 5.853 millones de euros, arrastra una deuda de 5.527 millones. Y Barcelona-El Prat, por su parte, debe casi 1.700 millones, mientras que sus activos rozan los 3.000 millones. Es cierto que ambos lograron reducir significativamente tanto deuda como pérdidas el año pasado, pero también lo es que ambas siguen siendo cuantiosas. Las obras de renovación de grandes aeropuertos como la T-4 de Madrid, inaugurada en 2006, o la T-1 de Barcelona, tres años más tarde, o la T-3 de Málaga, de 2010, dispararon su deuda. “Los dos tienen un problema de excesiva capacidad. Es imposible que logren tanta demanda”, asegura Revuelta.

Casi todos los aeropuertos rentables —son diez: Alicante, Bilbao, Fuerteventura, Ibiza, Lanzarote, Gran Canaria, Palma de Mallorca, Tenerife Sur, Sevilla y Valencia— están ligados a las rutas internacionales y al turismo. Los que obtuvieron más beneficios fueron Palma de Mallorca (45 millones), Tenerife Sur (25 millones), Gran Canaria (22 millones) y Alicante (10 millones).

“Estamos ante un sector en el que algunos aeropuertos son completamente insostenibles, con un futuro muy difícil. El problema no se reduce a algunas obras, aventura con muy poco sentido, como las de Castellón, Ciudad Real o Lleida. Es que además no tiene mucho sentido que en Galicia haya tres aeropuertos en un radio de 100 kilómetros cuadrados. O que en Castilla y León haya cuatro. Esto no se sostiene”, añade el profesor del antiguo Instituto de Empresa. “Algunos de estos aeropuertos tienen un futuro muy complicado. Al final no quedará otro remedio que el cierre”, concluye.

La deuda, superior a 12.400 millones, es lo que más preocupa al sector

Revuelta compara el modelo compacto de países como Francia —con dos aeropuertos en París que acumulan el 89% del tráfico nacional de mercancías— o Alemania —con un tráfico aéreo muy centrado en Fráncfort, Múnich y, en menor medida, Düsseldorf y Berlín— con la dispersión española. En Francia hay 43 aeropuertos y en Alemania, 39. Mientras que España, con una población muy inferior, tiene 47.

La deuda preocupa, pero algunos indicadores de los resultados de los aeropuertos españoles dan lugar al optimismo. El Ebitda (beneficio antes de impuestos, intereses y amortizaciones) mejoró casi un 50%, al pasar de 572 millones de euros en 2010 a casi 857. Además, el resultado de explotación salió de cifras negativas y alcanzó los 26,8 millones de euros al cierre del pasado ejercicio, frente a un resultado negativo de 170 millones de euros en 2010.

Los ingresos de explotación se situaron en 2.374,8 millones de euros durante 2011. De esta cantidad, la parte más importante —casi 1.700 millones— correspondió a servicios aeroportuarios; y la parte más pequeña (620 millones), a servicios comerciales. Las reformas emprendidas en el área de navegación tuvieron su reflejo en los resultados de la nueva sociedad, ya que el déficit de tarifa de aproximación que se imputa a las cuentas de aeropuertos fue de 29 millones, un 85% menos que en 2010.

Entre las grandes sorpresas positivas del año se sitúa el aeropuerto de Sevilla, que ha pasado de un beneficio inferior a los dos millones de euros en 2010 a los más de seis millones que logró el año pasado. Los números rojos de Barcelona cayeron un 70%.

En el extremo opuesto, Girona ha pasado de ganar más de diez millones de euros a perder 2,5. Alicante, que en 2009 y 2010 estaba entre los más rentables, con unos beneficios superiores a 30 millones de euros, ha visto desplomar sus beneficios hasta los 10 millones de euros. La deuda, además, ha aumentado un 285% hasta acumular 156 millones de euros. Una vez más, la deuda, el cáncer del sector, amenaza con corroer unos resultados sólidos.