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La caja de los despidos

La segunda fase de la reestructuración del sector financiero se saldará con la pérdida de más de 10.000 empleos

Segunda vuelta de tuerca y todavía no definitiva. El sector financiero afronta una profunda transformación que muchos comparan con la reconversión industrial que vivió la España de los años ochenta. Un proceso que ha dejado a las cajas de ahorros reducidas a su mínima expresión. De las 45 que existían a finales de 2009 a las 13 actuales. Y en el que se han quedado por el camino unos 19.500 trabajadores hasta finales del año pasado, según los datos de la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA); casi 13.000 de los cuales fueron despedidos en 2011.

Cuando aún muchas de estas entidades tienen vivos los expedientes de regulación de empleo (ERE) que presentaron con la primera oleada de fusiones, ya se vislumbran los segundos. Incluso hay cajas (hoy ya convertidas en bancos) que han empezado a solapar unos y otros, como es el caso de NCG Banco o de Banco Mare Nostrum, los dos procesos más avanzados. Pero ni mucho menos los únicos.

La reforma financiera emprendida por el Gobierno ha propiciado seis nuevas uniones, de momento. La de Unicaja y Caja España-Caja Duero, Ibercaja y Caja 3, CaixaBank y Banca Cívica; y las protagonizadas por bancos: Popular-Pastor, Sabadell-CAM y BBVA-Unnim. Fusiones que provocarán la salida de entre 10.000 y 13.000 trabajadores durante este año y el que viene, según José María Martínez, secretario general de Comfía-CC OO, si se añaden los expedientes de NCG, BMN y el de CatalunyaCaixa, que probablemente será absorbida por el Grupo Santander. Hay quien eleva la cifra a 15.000 despidos en esta segunda fase.

Las cajas de ahorros redujeron su plantilla casi en 13.000 empleados el año pasado

Con esas operaciones sobre la mesa y con el plazo impuesto por el ministro de Economía, Luis de Guindos, para que el sector financiero consolide sus balances y gane tamaño a través de un régimen de saneamiento de fusiones laxo hasta el 31 de mayo, nadie duda de que aún quedan fichas por mover en este tablero. Los bancos, que entre 2008 y 2011 han despedido a unos 8.500 trabajadores (casi la tercera parte que las cajas), aprovecharán la digestión de las entidades que absorban para deshacerse de sus empleados de mayor edad. Y queda por ver, anticipa el catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia e investigador del IVIE, Joaquín Maudos, el aligeramiento de plantillas de las cooperativas de crédito, que mantienen en sus puestos a sus 20.000 trabajadores desde que comenzara la crisis.

Los tiempos han cambiado. Y aunque todavía hay bancos que aseguran que sus procedimientos de recorte de plantilla van a seguir los cauces tradicionales en este sector hasta 2009, es decir, prejubilaciones y bajas incentivadas sin ERE, como aseguran fuentes del Banco Popular (que ha prejubilado a 380 personas mayores de 57 años tras la absorción del Pastor), lo cierto es que desde que se dio el pistoletazo de salida a los expedientes de regulación de empleo en el negocio financiero, estos no han dejado de sucederse. BBVA probablemente seguirá esta estrategia para digerir Unnim, aunque la entidad asegure que aún no ha decidido cómo abordará la integración.

Lo peor es que en esta segunda oleada las condiciones económicas de salida de los trabajadores van a empeorar notablemente, pronostica Martín Godino, director general de Sagardoy Abogados, el bufete más activo en la reestructuración del sector.

Las entidades empiezan a poner límites a las indemnizaciones

Según Godino, “este proceso será más rápido que el anterior, durará este año y, como mucho, el que viene. Y cuenta con dos dificultades añadidas: que en las plantillas de las entidades apenas quedan mayores de 57 años y que la reforma laboral imposibilita las prejubilaciones, al haberlas encarecido mucho”.

Se refiere al peaje que la norma del PP ha añadido a la llamada “cláusula Telefónica” para las empresas en beneficios. Si la anterior reforma del PSOE impuso que fuesen las compañías con números negros las que abonasen las prestaciones por desempleo y las cotizaciones a la Seguridad Social de los prejubilados, el PP ha dado carácter retroactivo a esta medida, que encarece en unos 50.000 euros de media los retiros anticipados, según el directivo de Sagardoy. Las entidades financieras (formalmente en beneficios) que despidan a mayores de 50 años tendrán que abonar las cotizaciones sociales correspondientes al proceso actual y al que hayan protagonizado en los últimos tres años.

Con la reforma laboral actual, se imposibilitan las prejubilaciones, según los expertos

Todo parece indicar, coinciden los expertos consultados, que esta medida no sobrevivirá el trámite parlamentario de la reforma laboral, pero, mientras tanto, las prejubilaciones están congeladas.

De cualquier forma, señala José María Martínez, los retiros anticipados que quedan por llegar en el sector financiero ya no se saldarán con el 90% del salario neto de los trabajadores. “El cambio es radical”, dice. Para Godino, los porcentajes de indemnización que se barajan hoy para las prejubilaciones oscilan entre el 50% y el 70% del salario. Y lo mismo sucede con las bajas incentivadas, en su opinión. “En la fase anterior se situaban de media en unos 55 días por año trabajado y actualmente se acercan a 45”, sostiene Godino.

NCG Banco (sobre el que pesan dudas de que pueda mantenerse en solitario en el proceso de reestructuración) ha puesto límites a estas bajas incentivadas, en concreto, en 200.000 euros, señala su directora de recursos humanos, María Camino. La entidad pretende reducir en 60 millones de euros el coste de su masa salarial, tras recortar casi un 18% su plantilla en 2011. Para ello ha puesto en marcha un ERE que sindicatos y abogados consideran pionero en el sector financiero. “Incorpora medidas de flexibilidad, como reducciones de jornada y suspensiones temporales de contratos que pueden afectar hasta al 75% de la plantilla, y medidas de solidaridad, pues se aplica una reducción salarial proporcional al salario de cada empleado”, señala Camino. Es la primera vez en el negocio bancario, dicen las fuentes consultadas, que se aborda una reducción salarial proporcional a la retribución de la plantilla. Los sueldos inferiores a 25.000 euros brutos anuales no se tocan, en tanto que el resto se rebajarán entre el 2% de los más bajos y el 14,6% de los más elevados.

Pese a las fusiones, las plantillas de las cajas continúan sobredimensionadas

¿Se seguirá este camino? Los expertos no lo ven claro, pues, al final, en España la salida tradicional de las empresas ante la crisis es recurrir a los despidos, que rebajan inmediata y definitivamente la masa salarial.

Sea como fuere, en opinión de Joaquín Maudos, las plantillas de cajas de ahorro y cooperativas de crédito siguen sobredimensionadas, y actualmente es imposible que “se destine a prejubilaciones de lujo el capital que reciben con cargo a presupuestos públicos, como ha ocurrido con los 10.400 millones de euros recibidos del primer Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB I)”. Pero sigue siendo una incógnita el mapa final del sector financiero español.