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EE UU reactiva la compra masiva de bonos del Tesoro

La Reserva Federal inyectará 600.000 millones de dólares hasta final de segundo trimestre de 2011.- El dólar baja con fuerza

La Reserva Federal acaba de entrar en territorio no explorado al anunciar que durante los próximos ocho meses movilizará 600.000 millones de dólares (425.000 millones de euros al cambio actual) para comprar deuda pública con cheques mensuales de 75.000 millones de dólares (53.000 millones de euros). De esta manera, el banco central de EE UU (Fed, por sus siglas en inglés) busca revitalizar la economía y evitar que quede atrapada en un escenario deflacionista de difícil salida, lo que podría prolongar más la anemia de la recesión, según ha informado en un comunicado.

La cantidad total de la dosis era importante y, al final, supera en 100.000 millones de dólares la cifra que esperaba Wall Street. Pero también había expectación para saber cómo se justificaba la acción desde la Fed. En el comunicado, publicado tras sus dos días de reunión dio pistas, aunque el detalle de la discusión se conocerá el 24 de noviembre, cuando se dé a conocer el acta del enclave. El mecanismo estará en vigor hasta final de junio de 2011 y cada compra se ajustará a las necesidades. Junto a estos millones, también ha anunciado que movilizará entre 250.000 (141.000 millones de euros) y 300.000 millones de dólares (212.000 millones de euros) a través de la reinversión de activos de deuda que van expirando, como ya se decidió el pasado verano.

La Fed lleva dos meses marcando el camino de esta segunda ronda de expansión monetaria cuantitativa, el QE2 en el lenguaje del parqué. Podría comprar incluso más si la inflación sigue tan baja y el paro demasiado alto. La apuesta, en todo caso, es arriesgada, porque el beneficio para la economía derivado de la compra de bonos es cuestionable e, incluso, en el mejor de los casos será modesto. De hecho, algunos miembros de la Reserva temen que acabe haciendo daño.

La Reserva Federal ya inyectó 1,7 billones de dólares (1,2 billones de euros) por esta vía tras el colapso de Lehman Brothers en otoño de 2008. Entonces, el objetivo era estabilizar el sistema financiero y volver a hacer fluir el crédito. Al comprar bonos a los bancos, se espera que dé efectivo a las entidades para que presten a sus clientes y que eso logre dar un estímulo adicional a la economía.

A la vez, contribuye a rebajar los intereses a largo plazo en hipotecas y otros préstamos. Pero eso hace los bonos menos atractivos para el inversor, que busca mejor rentabilidad en otros productos, como las acciones. Por eso algunos estrategas pidieron a la Fed que fuera creativa y comprara otros activos, como deuda vinculada a hipotecas de Fannie Mae y Freddie Mac.

La primera ronda de rebaja de tipos por la vía no convencional incorporó ese ingrediente, a pesar de que la Fed está obligada a comprar activos de bajo riesgo, como los bonos del Tesoro. Eso permitió sostener el mercado de la vivienda, que sigue deprimido. También podría la Fed comprar bonos de los Gobiernos locales y estatales, ahogados por el déficit, como en 1933.

Otros analistas piensan que basta con la correcta mezcla en el tipo de bonos que compra al Tesoro y la manera en la que se aplicará el mecanismo en función de la recuperación. Los cálculos sugieren que esta inyección equivale a un recorte de tipos, que están en mínimos entre el 0 y el 0,25%, de tres a cinco décimas. La inflación, como señala el comunicado, no es un problema a medio plazo.

Contener el riesgo de deflación

Con la compra de deuda pública, la Fed busca más bien contener el riesgo deflacionista y colocar el alza de precios en un nivel consistente con el primer pilar de su mandato. El segundo, es crear las condiciones para que se genere empleo. De hecho, en su comunicado admite que la recuperación sigue "lenta" y que el consumo se ve "constreñido" por el paro.

Como anticipo al dato de empleo de octubre, que se publica mañana, el sector privado creó 43.000 puestos de trabajo netos ese mes. El problema es que esto no es suficiente para rebajar la tasa de desempleo del 9,6% actual. Para ello se necesita que la economía crezca al menos al doble. Por eso algunos analistas ven en la maniobra de la Fed un acto de desesperación.

La decisión de la Fed se conoce un día después de que los estadounidenses pasaran por las urnas para renovar las dos cámaras del Congreso. La presión política desde el Capitolio sobre Bernanke y su estrategia monetaria cambia por completo, con algunos miembros electos del Tea Party amenazando con ejercer un mayor control sobre sus acciones a favor del sector financiero.